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El asombro de una mujer que respira después de un trasplante pulmonar

TRANSPLANT
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Jennifer Jones llegó a la Clinica Mayo en Minnesota con un 10% de capacidad pulmonar y, tras la operación, salió airosa: "Me sentí como si estuviera volando".

“Estás respirando… Esto es respirar.” Se lo decía su médico justo después de retirarle el respirador artificial. Su cara es la expresión viva del asombro que estaba sintiendo en ese preciso momento.

Dicen que con los años perdemos la capacidad de asombro que teníamos cuando éramos niños. Una capacidad que consiste en contemplar lo que nos sucede y aquello que tenemos a nuestro alrededor, por pequeño que sea.

Respirar no es precisamente una cosa pequeña. Para nada. Jennifer Jones lo sabe bien.  Ha vivido casi toda la vida sin poder respirar como toca.

Cuando tenía 29 años contaba con poco más de la mitad de su capacidad pulmonar. La fibrosis quística que padece afecta de lleno a sus pulmones. Los últimos 10 años han sido terribles para ella. Su vida dependía de una máquina de oxígeno a tiempo completo.

El pasado mes de octubre todo cambió. Recibió el mayor regalo que podría recibir de una persona para hacer lo que tanto anhelaba: respirar. Se sometió a un trasplante pulmonar en la Clínica Mayo de Rochester en Minnesota.

Y salió airosa, nunca mejor dicho. La operación había sido un éxito y tocaba comprobarlo. En el momento es que le quitaron el tubo, respiró. Inhaló y exhaló. A lo grande. Respiró a lo grande.

Su novio, Rober Ronneberg, fue testigo de este emocionante momento, y gracias a su cámara lo somos también nosotros pues quiso compartir este vídeo en Youtube para animar a los que vean esta escena a hacerse donantes de órganos.

Jennifer nunca podrá abrazar a quien le entregó aquello que tanto valora, aquello por lo que se asombra. Ni siquiera sabe su nombre. Pero gracias a esa generosa persona se sintió “como si estuviera volando”. En una entrevista a ABC6 comentó: “Pensé que estaba allí arriba y sentí que podía respirar tan profundo que fue increíble”.

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