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¿Sabio, mago o ángel? ¿Quién es Gandalf?

GANDALF
Kadr z filmu
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La popular figura del mago de la historia de Tolkien tiene las características distintivas de un sabio cristiano y también de un ángel. Y tiene algo de los Reyes Magos…

Gandalf es sin duda uno de los magos más famosos en la historia de la literatura. Este anciano de barba gris, que se apoya en un palo, es uno de los personajes más reconocibles de los cuentos de Tolkien. Tanto por los elfos, como por los humanos, los hobbits y los enanos, quienes lo conocen y lo valoran. Pocos, sin embargo, saben de dónde y con qué propósito vino. ¿Quién es realmente este anciano con un abrigo gris?

¿Es un mago, un ángel o un Odin?

Este anciano vestido con un abrigo gris y un sombrero puntiagudo, no es una figura creada desde cero por Tolkien. Invocando la vida literaria de Gandalf, el escritor se inspiró en muchas fuentes. No es difícil ver en él similitudes visuales con el nórdico Odin o Väinämöinen, el héroe de la epopeya finlandesa Kalevala. Pero si miramos de cerca al mago, veremos muchas características del sabio cristiano e incluso de un ángel en él.

Gandalf era miembro de la misteriosa hermandad de los Istarí, más comúnmente conocidos como magos o sabios. Llegaron a la Tierra Media desde el otro lado del mar, desde el Reino Bendito de Aman, y su tarea fue apoyar a los elfos y las personas en la lucha contra Sauron. Fueron enviados allí por los Valar: poderosos espíritus fieles al Creador de Arda.

En una de las cartas escritas por Tolkien al padre jesuita Robert Murray, el autor de “El Señor de los Anillos” describe a Gandalf con el término griego γγελος, que significa mensajero o ángel. Los Istarí son como ángeles bíblicos enviados a servir a los habitantes de la tierra con consejos y sabiduría: el Creador no abandona a sus hijos.

Pero decir que Gandalf es la metáfora del ángel de Tolkien sería demasiado simple. Aunque su misión es similar al papel de los ángeles bíblicos (lidera a los hobbits en sus aventuras como el Arcángel Rafael a Tobías), el mago es un ser espiritual que está dentro de un cuerpo de carne y hueso, además experimentando lo físico y lo psíquico, por ejemplo, el dolor o el miedo. Además, los cuerpos de los Istarí son cuerpos mortales. Tampoco se libran de todo tipo de tentaciones terrenales (de la Tierra Media).

Tal vez, ¿es un mago o un sabio?

“Equipados” con un cuerpo, los magos son enviados a la Tierra Media con una misión. Deben apoyar a personas, elfos, enanos y hobbits en la lucha contra Sauron. El gobernante de la oscuridad, sin embargo, trata de arrastrarlos a su lado. De los cinco Istarí que llegan a la Tierra Media, unos se ven atrapados en trampas de Sauron, otros se alejan al margen de los eventos y no llevan a cabo su misión.

Solo Gandalf logra pasar todas las pruebas a las que está sometido. Muestra gran humildad y coraje, dedicando su vida en defensa de la Comunidad del Anillo en Moria, en la lucha contra el Balrog.

Según escribe Tolkien al Padre Murray, la víctima de Gandalf en algunos aspectos es un sacrificio mayor que el de un simple mortal, porque “fue la humillación y abnegación de acuerdo con los Principios”. De esta manera, Gandalf puso el asunto directamente en las manos del Creador, quien lo devuelve a la vida y le permite terminar la misión de luchar con Sauron con éxito.

Pero su victoria no se debe a habilidades mágicas. La fuerza de Gandalf es la humildad, la sabiduría y el conocimiento de las leyes que rigen el mundo. No le da a la gente armas poderosas, no enseña hechizos mortales. Los sirve con consejo y sabiduría. Despierta con una bonita palabra lo más hermoso: el espíritu de amor, coraje y valentía, el deseo de libertad. Un poco como los hombres sabios ermitaños de los primeros siglos del cristianismo. Usa los poderes sobrenaturales extremadamente poco, solo en caso de una necesidad extraordinaria. Él es un sabio que entiende perfectamente los mecanismos del funcionamiento del mundo. Puede leerlos e interpretarlos, al igual que los Reyes Magos, quienes, al observar las estrellas, descubrieron el nacimiento de Jesús.

Gandalf no es un mago ordinario, como Merlín o Dumbledore. Esta es una síntesis peculiar de seres angelicales y el arquetipo del Viejo Sabio. Tolkien le da a sus lectores un mensaje claro: la fuerza humana no es magia, sino sabiduría, conocimiento de las leyes de la naturaleza, y también bondad, dedicación y valentía.

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