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Ideas para preparar a tu familia para la Semana Santa

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Decide terminar fuerte la Cuaresma y prepararte para una Pascua feliz de verdad

Sigue siendo Cuaresma. Lo digo por si a ti, como a mí, también se te olvida.

No se me da muy bien la Cuaresma. De hecho, se me da fatal. Y en realidad solo hay un motivo: tengo esta idea preconcebida de que la Cuaresma no cuenta mucho a no ser que consiga hacer un sacrificio ENORME y nunca meta la pata, ni siquiera una vez. Bueno, ya podéis suponer lo bien que me va con este sistema…

¡Cuántas veces nos planteamos la Cuaresma como una especie de “batalla espiritual personal”, pero no nos damos cuenta de que no sirven de nada los ayunos y oraciones si no somos capaces de amar a los que tenemos alrededor! Y habitualmente, quienes están alrededor son nuestro cónyuge y nuestros niños.

Nuestra relación con nuestras familias es una especie de espejo de nuestra relación con Cristo. Al amar y servir a aquellos que Él nos dio, aprendemos a amarle y servirle a Él. Hundir el ánimo de mi familia porque fracaso a la hora de mantener mis sacrificios cuaresmales es solo otra forma de ponerme a mí misma antes que a ellos y que a Dios. Así que durante los últimos días de Cuaresma voy a centrarme en la acción en vez de en la abstención.

Este año, voy a sacrificar mi tiempo desde ahora para crear una Semana Santa tranquila y pacífica y una Pascua alegre para mi familia. Aquí hay algunas sugerencias para terminar fuerte la Cuaresma y hacer que esta Pascua sea como es debido:

  1. Hacer pan dulce con antelación y congelarlo

Yo prefiero las koulourakias, postre griego, y unos panecillos de Pascua típicos anglosajones, pero casi cualquier tipo de pan puede hacerse con antelación, se envuelven individualmente y se congelan una vez hechos o a medio hacer. Solo hay que descongelarlos de 4 a 5 horas antes de cuando se quieran servir (añade más o menos una hora más para los panes que tienen que crecer de nuevo), al horno o recalentándolos, y cubiertos con mantequilla derretida o glaseado, como sea costumbre.

  1. Preparar cesta de Pascua o regalos

Voy a preparar las cuatro cestas de Pascua que tenemos, y buscaré libros, dulces, juguetes y ese horrible césped de plástico para llenarlas. Si sois de los que organizáis búsquedas de huevos de Pascua, este es el momento de preparar los huevos de plástico y los dulces que van dentro, en vez de esperar hasta el Sábado Santo para quedarte los restos que queden en las tiendas.

  1. Desempolva la mantelería buena

No seas como yo y esperes hasta la mañana de Pascua para darte cuenta de que solo tienes manteles con manchas. Localiza todo lo necesario para preparar la mesa de Pascua ahora y así tendrás tiempo de sobra para darle brillo a la plata, planchar el lino y encontrar la otra pareja del juego de velas o jarrones.

  1. Encontrar tiempo para estar en silencio y escuchar

Busca la forma de dedicar 15 o 20 minutos a la familia todas las noches, a escuchar los problemas y las motivaciones de los demás durante esta segunda mitad de la Cuaresma. Pregunta a tus hijos cómo viven este tiempo y hablen de para qué se están preparando. Recuerda que, como madres y esposas, todo lo que hacemos es en última instancia un regalo para nuestra familia y para Dios, así que usa este tiempo para reorientarte.

Sea lo que sea lo que hagas (o dejes de hacer), recuerda que la Pascua no es ningún premio por las victorias de la Cuaresma. Es el regalo definitivo de Dios para nosotros y a veces fracasar en Cuaresma nos recuerda cuánto lo necesitamos.

 

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