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Cuando las aguas de la inundación se separaron para dar paso a la Eucaristía

EUCHARIST
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Durante un aguacero enorme, una custodia con la Eucaristía en su interior se salvó milagrosamente

Durante la lluvia torrencial que cayó en el siglo XV sobre la ciudad francesa de Aviñón, los ríos Sorgue y Ródano elevaron su caudal hasta inundar la parte baja de la ciudad, convirtiéndose así en una de las peores inundaciones en la historia de la región. Un grupo de frailes franciscanos se inquietó por la posible destrucción de su pequeña iglesia.

Incluso peor, la Eucaristía había estado expuesta en una custodia sobre el altar y no se recogió antes de que las aguas entraran y los franciscanos escaparan.

Dos frailes entraron en un bote y remaron hacia la capilla para valorar los daños. No podían creer lo que veían sus ojos.

Tras abrir la puerta principal, encontraron ante ellos una visión que parecía salida directamente de la Biblia. Las aguas se habían separado por ambos lados, como cuando Moisés condujo a su pueblo a través del mar Rojo.

La parte media de la capilla estaba completamente seca, con el altar y la custodia intactos. Dos metros de agua delineaban ambos lados de la iglesia a medida que los franciscanos caminaban hacia el altar.

Los frailes regresaron inmediatamente para informar de lo que habían visto y para que otros confirmaran el milagro. Durante unos pocos días, el milagro se mantuvo y varios cientos de residentes en la ciudad presenciaron el acontecimiento milagroso.

Procesionaron con la custodia hasta otra iglesia franciscana y leyeron el siguiente pasaje: “Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron” (Éxodo 14,21).

Los frailes pusieron por escrito el relato del milagro en su registro, que aún se conserva en el lugar.

A día de hoy se celebra el aniversario del milagro en esta iglesia cada 30 de noviembre.

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