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Cinco paquetes bomba sacuden a Austin: no se descarta crímenes de odio racial

AUSTIN
AFP PHOTO / SUZANNE CORDEIRO
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Otro tiroteo en una escuela, esta vez en Maryland

Ayer explotó el quinto paquete bomba en el área de Austin, la capital del Estado de Texas. Este quinto paquete explotó antes de llegar a su destino, en una oficina de la empresa de envíos FedEx en Schertz, población que se encuentra al norte de San Antonio.

Cinco bombas en menos de tres semanas, son muchas bombas como para no poner en alerta a una población que en estas semanas celebra su festival anual de música “South by Southwest”. La última bomba es, hasta el momento, la única que había sido enviada por mensajería acelerada.

Los explosivos, todos de fabricación casera, han matado –hasta el momento—a dos personas y herido a cinco más. La ciudad de Austin y el gobernador de Texas, Greg Abbott, ya han ofrecido recompensas de 100,000 y 15,000 dólares, respectivamente, por información válida que conduzca a capturar a quien está sembrando terror y muerte.

El viernes 2 de marzo, a las 6:55 de la mañana, el primer paquete mató a Anthony Stephan House (39) quien recogió el paquete del porche de su casa. El 12 de marzo, en las mismas circunstancias, el paquete mató a Draylen Mason (17) e hirió gravemente a su madre, Shamika Wilson.

Ese mismo día explotó el tercer paquete en la casa de Esperanza Herrera (75), quien está gravemente herida.

Por la composición racial de estas tres personas –dos afroamericanos (House y Mason) y una latina (Herrera)—la policía y los investigadores de los paquetes-bomba no descartan que se pueda tratarse de crímenes de odio racial. Los dos afroamericanos muertos también tenían nexos muy cercanos con la Iglesia Metodista Unida Wesley, del barrio afroamericano de Austin (East Side).

El cuarto paquete fue algo más elaborado. Se trató de una bomba trampa que hirió, el 18 de marzo, a dos hombres que pasaban, uno a pie y otro en bicicleta, en una zona residencial al suroeste de Austin.

El obispo de Austin, Joe Vásquez, y el arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller, emitieron una declaración conjunta el día de ayer condenando los ataques, llamando a la solidaridad y ofreciendo una oración por la seguridad y la paz.

“La aleatoriedad de estos ataques y su frecuencia cada vez mayor tal vez signifiquen que los perpetradores propaguen el miedo y provoquen división en nuestras comunidades”, dijeron los obispos. “Sin embargo, como hemos visto una y otra vez, tragedias como estas fortalecen nuestros lazos y unen a nuestras comunidades en oración y reconocimiento de la santidad y belleza de la vida”.

“Austin tiene una larga y tensa historia cuando se trata de relaciones raciales. En 1928, la ciudad aprobó un plan que efectivamente creó la segregación geográfica al concentrar todos los servicios para los residentes negros en el East Side. En la actualidad, según el CityLab de Atlantic Monthly, Austin ocupa el décimo lugar en cuanto a área metropolitana segregada por ingresos en el país”, afirma en un reportaje de la revista América, Paul Stinson.

Austin, una de las ciudades de más rápido crecimiento en el país, puede no haber superado su larga historia de desigualdad racial, pero el hecho de que la tercera víctima del bombardeo fue una mujer hispana y que el bombardeo del lunes tuvo lugar en una comunidad mayoritariamente blanca sugiere que los motivos del perpetrador o los perpetradores pueden no estar relacionados con el prejuicio racial, agrega Stinson.

Sin embargo, el quinto paquete bomba, cuya dirección no ha sido revelada, sugiere que hay más preguntas que respuestas en esta nueva escalada de violencia en Estados Unidos (en promedio mueren 93 personas al día por violencia armada en ese país), que ayer, también, vivió otro tiroteo en una escuela.

Esta vez se trató de un joven de 17 años, Austin Wyatt Rollins, quien abrió fuego en el instituto de secundaria de Great Mills, en el Estado de Maryland, e hirió a dos estudiantes. El atacante murió dos horas después del tiroteo por los disparos de bala que había recibido de un agente en la escuela, según anunciaron las autoridades.

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