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Mexicanos, estén más atentos al rostro de los pobres y no de quienes los manipulan

MEXICO
Marte Merlos-(CC BY-NC-ND 2.0)
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Importante mensaje de los obispos mexicanos con motivo del proceso electoral 2018

En un mensaje liberado el 19 de marzo, Día de San José, los obispos mexicanos han decidido entrar en la conciencia de este país con una serie de sugerencias y reflexiones que iluminen la participación en las urnas de los ciudadanos, especialmente de los católicos, de cara al 1 de julio, en las elecciones más grandes de la historia de México.

Con el título de “Participar para transformar”, los obispos de México, encabezados por el cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles, han recordado, justamente, que la participación en la vida cívica y política de las comunidades es una obligación ciudadana y cristiana que no se puede ni se debe eludir.

“Sólo participando podemos transformar positivamente nuestra nación, en fidelidad a sus orígenes y a su destino histórico”, apuntan en su carta pastoral los obispos, frente a unas elecciones decisivas en las que se renovarán 3,416 cargos públicos en treinta de las 32 entidades federativas que componen al país, incluyendo al Presidente de la República, a los Senadores, a los Diputados federales, a nueve gobernadores, a más de mil alcaldes y una parte importante de los diputados locales.

Serán las elecciones más grandes (y complejas) de la historia, en donde, lo más relevante es que 88 millones de mexicanos mayores de 18 años podrán acercarse a las urnas para decidir quien será el Presidente y cómo estará compuesto el Congreso de la Unión los próximos seis años.

Frente a la pérdida de los valores fundamentales

La “obligación moral” de elegir a los gobernantes y legisladores, ha motivado a los obispos de México a compartir con los católicos algunos elementos que ayuden al discernimiento personal y comunitario del voto, reconociendo que la misma fe cristiana –como escribió el Beato Paulo VI en Octogesima Adveniens– “puede conducir a compromisos diferentes”.

En el escenario concreto que vive México, “cuando los valores fundamentales palidecen”, los obispos mexicanos exhortan a todos los cristianos y personas de buena voluntad, a participar cívicamente en el proceso electoral del 1 de julio; a orar en familia y en comunidad para que haya paz en las elecciones; a buscar “el bien posible”, contra la costumbre de ubicar el voto ante “el mal menor” y a elegir a las personas que contribuyan a este cometido.

Sobre la innovación introducida en el texto de votar por el “bien posible” contra del “mal menor”, los prelados mexicanos recuerdan que en la enseñanza de la Iglesia el mal moral no puede ser elegido nunca ni como fin ni como medio. El principio del “mal menor” sólo aplica cuando los males en juego son de orden físico, no moral.

Ahondando sobre este concepto del “bien posible” –que ya había sido anunciado por el propio cardenal Robles al abrir la 104ª Asamblea General de la Conferencia del Episcopado Mexicano en noviembre de 2017– los obispos mexicanos subrayan en su carta pastoral que en contextos complejos e imperfectos “lo que debe imperar es la búsqueda del ‘bien posible’ que aunque sea modesto, todos estamos obligados a procurar”.

Un aporte al bien común

En concreto, esto significa que la conciencia cristiana debe discernir cual de las opciones puede generar un poco más de bien, tomando en cuenta la complejidad de las circunstancias por las que atraviesa un país como México, con cinco de las diez ciudades más violentas del mundo, con miles de desaparecidos y 23,000 homicidios violentos el último año.

Hacer el “bien posible”, recalcan los obispos, significa impulsar lo que aporte al bien común, a la paz, a la seguridad, a la justicia, al respeto a los derechos humanos, al desarrollo humano integral y a la solidaridad real con los más pobres y excluidos.

Desde luego, no se puede hacer exclusión de partidos políticos, pues en todos los que participan en esta elección se puede encontrar personas comprometidas con el bien común. Por eso, “lo prudente y responsable es buscar para cada puesto de elección popular a la persona más idónea”, y que los mexicano no se dejen manipular para o votar en bloque, o vender su voto.

Los obispos apuntan en su exhortación pastoral que cuanto “más libertad exista al momento de elegir, más capacidad tendremos al momento de exigir” que las autoridades electas trabajen por “el México que queremos”, porque ese México “es posible”.

Buscar un sano control de los políticos

La carta pastoral de los obispos de México apunta a que el voto de los mexicanos produzca autoridades responsables y genere una opinión cívica crítica. “Pues en el ejercicio ordinario de los funcionarios, nuestro voto exige el sano control sobre nuestros políticos: en su remuneración y gratificaciones, en los gastos de partidos y publicidad, en los proyectos y obras públicas, en el control de la corrupción, la ilegalidad y la eliminación de arbitrariedades”.

Sin dejar de considerar que una de las grandes sombras que se cierne sobre este proceso electoral es el hartazgo de los ciudadanos ante la incapacidad de los políticos de frenar la inseguridad y la corrupción en todos los niveles, los obispos mexicanos insisten en que el único antídoto es la presencia participativa, de manera constante y solidaria en la vida de México.

Y apuntan, para finalizar, con toda firmeza: “Es tiempo de que los católicos, acompañados de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, trabajemos comprometidamente por un México más próspero y pacífico, más solidario y participativo, más atento al rostro de los más pobres y menos cómplice de quienes los olvidan, los manipulan o los marginan”.

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