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Voluntarios estadounidenses arrancan sonrisas a niños peruanos

MISSION
Christina Montemurro
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¿Cómo se puede sembrar esperanza cuando no se ríe a diario?

Nos esperaban desde muy temprano. Llegamos para sonreír con ellos. Los niños de Vilcashuamán, Concepción y Vischongo de la sierra del Perú en Ayacucho dibujan en sus rostros la alegría que muchas veces no viven en el día a día.

“Desde hace 14 años decidí poner mi vida al servicio de los demás”, comentó para Aleteia, Christina Montemurro, joven estadounidense que llegó hasta el “Rincón de los Muertos” -como se le conoce a Ayacucho en quechua-, para arrancar sonrisas.

A sus 26 años experimentó la caricia de Dios. “En cada una de esas sonrisas descubrí el verdadero amor de Dios”, comentó la profesora de educación especial. Partió desde New Jersey (EE.UU.) dispuesta a entregar su tiempo para sembrar esperanza en los corazones de los niños acogidos por la Casa Hogar Juan Pablo II de Vilcashuamán.

¿Cómo se puede sembrar esperanza cuando no se ríe a diario? Les enseñaron a jugar “Pato, pato, ganso”, un juego americano, que resultó muy divertido para ellos. Hablaron mucho de lo que solían hacer durante la semana. Ellos reciben pocas visitas, así que escucharlos fue lo mejor, recordó Christina.

MISSION
Christina Montemurro

La misión que lleva esperanza

Christina llegó por primera vez al Perú, ahora sueña con volver. “Me llevo de tierras peruanas mucha gratitud”. Y es que los niños ayacuchanos tocaron su corazón. “Participé como voluntaria también en St. Jude Hospital en Memphis, Tennessee, entonces visitaba a niños con cáncer”. Sin embargo, al unirse a la misión palotina en Vilcashuamán, la voluntaria estadounidense descubrió la ternura de los “niños de Vilcash”, quienes con pequeños gestos les regalaban siempre sonrisas.

En el equipaje, ella con otros jóvenes estadounidenses trajo mucha alegría y buena disposición. Jenna, Rachel, Tristina, José y Christina, junto al vice provincial de la Provincia Palotina de la Inmaculada Concepción, padre Peter Sticco, conocieron la cultura y la realidad local, participaron de celebraciones en los pueblos e interactuaron con todos los miembros de la misión.

MISSION
Christina Montemurro

Una tarea compartida

La misión de los padres palotinos en Vilcashuamán fue fundada en febrero de 2014, habiendo recibido del arzobispo de Ayacucho, monseñor Salvador Piñeiro, el encargo de administrar la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Así también el Hogar de Niños Juan Pablo II, que ha sido confiado a las Hermanas del Cenáculo del Sagrado Corazón, congregación nacida en la India con la espiritualidad de san Vicente Pallotti.

Vicente Pallotti emprendió la fundación recordando siempre ¡La misión es de todos! El deseo de Pallotti se cumple cuando laicos, religiosos y sacerdotes van juntos hacia un mismo camino.

Por eso para Christina, los pasados días de febrero se quedarán en su memoria para siempre. “Ayudamos en los cantos y en la organización de las celebraciones, pero sobre todo les arrancamos sonrisas”, nos dice finalmente esta voluntaria con corazón de oro.

 

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peru
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