La post-verdad se basa en falsas ideas, creencias y convicciones no respaldadas por fuentes confiables. De esta manera, el argumento racional ya no es la fuente de la verdad sino el atractivo y el sensacionalismo del contenido publicado
La palabra “pos-verdad” (del inglés post-truth) se ha convertido en los últimos años en uno de los términos más populares utilizados en las descripciones de la condición en que se encuentra la civilización occidental. Muchos, además, tratan esta expresión como si fuera la clave más útil para interpretar cambios políticos y culturales o incluso la transformación de la mentalidad en todo el mundo contemporáneo.
Por esta razón, la post-verdad puede usarse como una opción útil para explicar (aparentemente) distintos fenómenos, como la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses, el colapso de los medios tradicionales y el rápido desarrollo de las redes sociales, la primacía del llamado “consumismo tonto” o el progreso del “culto a la celebridad”.











