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Catamarca y sus pueblos no se entienden sin la Virgen María

VIRGEN DEL VALLE
Marko Vombergar-ALETEIA
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400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle

Hay pueblos, ciudades, provincias, que no se entienden sin la Virgen. Asociados a una advocación mariana que llevan en su ADN, viven ajenos al laicismo de las grandes ciudades. Es el caso de Catamarca, en el noroeste argentino, y su relación con Nuestra Señora del Valle. Por eso, porque la Virgen del Valle está en la esencia del catamarqueño, la provincia ya se prepara para celebrar con un marco especialísimo los 400 años del hallazgo de su imagen.

En el marco del trienio preparatorio, una diputada nacional presentó un proyecto en el Congreso de la Nación para que se declare de interés cultural, histórico y social las celebraciones. Según la diputada Silvana Ginocchio, quien presentó el proyecto, la Virgen del Valle estuvo presente en todo el proceso fundacional de San Fernando del Valle de Catamarca y participó en “la configuración del ‘ser’ catamarqueño, en la idiosincrasia del pueblo, y ha concitado el peregrinaje de miles de fieles en la historia. Las celebraciones y la procesión por el día de la Virgen se han convertido en verdaderos símbolos populares para toda la región: solo en el año 2017 se movilizaron unas 120.000 personas, sobre una población local de 170.000 habitantes”.

Según la diputada en declaraciones reproducidas por la prensa catamarqueña “no se trata de adherir solo a una celebración de un culto en particular, sino de reconocer la influencia de la Virgen del Valle como una presencia íntimamente ligada a la esencia, la historia fundacional, la idiosincrasia y la cultura del pueblo de Catamarca”.

El origen de esta advocación mariana se remonta 400 años atrás, en una gruta de Choya, cercana a una población de españoles y originarios, en su mayoría cristianos. La imagen fue hallada por un indio que trabajaba para un español, tras escuchar voces y seguir a unas niñas también aborígenes como él por un sendero que evidentemente era frecuentado por otros. Morenita, pequeña, en señal de oración, la imagen conmovió al indio que luego contó el hallazgo a su patrón. Pronto, la Virgen del Valle se ganó el afecto de españoles y aborígenes por igual, quienes comenzaron a peregrinar, ricos y pobres, hacia ella.

La ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca fue fundada recién en el año 1683, 63 años después del hallazgo, y está documentado, como pone de relieve el proyecto, la importancia de la Virgen para la naciente ciudad. Incluso tras ser relocalizada al otro lado del río, la imagen debió ser trasladada.

En la historia de amor entre Catamarca y la Virgen, las muestras de afecto de la Morenita han continuado incesantemente durante estos cuatrocientos años. Acaso una de las muestras más contundentes sea la del 7 de septiembre de 2004, día recientemente reconocido por las autoridades provinciales por una ley como el Día del Milagro. Aquel día, un terremoto de 6,5 en la escala de Richter sacudió el Valle Central sin víctimas fatales ni daños mayores.

La fundación de Catamarca, su historia lejana y la reciente, su día a día, no se entienden sin Nuestra Señora del Valle. Para disfrutar de esa historia de amor entre un pueblo y su patrona, dos veces al año se celebra a esta advocación con intensidad: el segundo domingo después de Pascua y cada 8 de diciembre. Miles se suman en ambas fiestas para renovar un peregrinaje constitutivo para la identidad del catamarqueño.

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