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Por estas 5 razones encajan tanto los abuelos y sus nietos

GRANDMA,ABUELA,GRANDMOTHER
Shutterstock
Los abuelos tienen derecho a su propio descanso.
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¿Qué hábitos comparten las dos generaciones?

Decenas de estudios científicos nos resaltan las virtudes de que los niños compartan tiempo con sus abuelos y viceversa. Pero, además de la teoría, la práctica nos muestra, en el día a día, que nuestros pequeños y nuestros mayores se llevan fenomenal.

¿Se han fijado que a veces son como piezas de un puzzle que encajan perfectamente? Como si las suyas fueran dos etapas de la vida hechas para estar juntas.

Los abuelos tienen tiempo y paciencia para cuidar de los pequeños. Y los papás encantados: además de tranquilidad, el tiempo que los niños pasan con los abuelos nos permite volver a “ser novios” algún ratito en un momento vital en el que ya no hay tanto tiempo para dedicar a la pareja al 100%.

GRANDFATHER
Monkey Business Images - Shutterstock

Repasamos lo que nos muestra el día a día de cómo encajan los peques y los abuelos:

  • Capacidad de repetición. Eso que a veces nos extraña tanto de que de repente nuestras madres repitan las mismas preguntas, a nuestros hijos les va fenomenal. Los mayores necesitan repetir más las cosas, insistir en cuestiones que nosotros despachamos con un sí o un no… Y es que los niños aprenden precisamente por repetición. Tu bebé intentará imitar miles de veces un palabra hasta que le salga. Y lo conseguirá. En ese proceso, le habrá ayudado infinito que su abuela le haya dicho otros cientos y cientos de veces las mismas cosas, porque así tiene todo fresco para imitar.
  • Los paseos. Los niños y los mayores necesitan vitamina D y mover el esqueleto. Los mayores para no oxidarse y los pequeños para ir creciendo y desarrollarse. Paseos con calma, sin estrés, a esa hora a la que justo los papás estamos en hora punta en el trabajo… Es un regalo que contar con ellos para que paseen a sus nietos, en el carrito primero y de la mano cuando empiezan a dar sus primeros pasos.
  • Comen muy a menudo. Quizá este punto sea diferente en cada casa, pero en la mía, ni los abuelos ni la niña se saltan una comida. Pueden comer más o menos cada vez, pero de eso de saltarse la merienda, como hacemos los papás, ni hablar. Un poquito de fruta, ahora la leche… y pensando en siguiente comida. La logística de la cocina es fundamental cuando niños y abuelos.
  • Les gusta que les presten mucha atención. Metidos en nuestra vorágine de adultos, llegamos a casa y nos ponemos a revisar un tema retrasado del trabajo, o a hablar de la actualidad, dejando de lado a veces comentar las cosas sencillas, de prestar la atención más cercana del día a día. Del qué has comido hoy o a quién te has encontrado en el supermercado. Pero por suerte, los abuelos traen de serie este rádar puesto, y hablan y preguntan a sus nietos de esas cosas más sencillas que conforman nuestra vida y no hay que descuidar. No hay que esperar a que el niño vaya al cole para preguntarle qué tal el día. El bebé que no habla también capta tu interés.
  • Les encanta estar con gente. Este punto está totalmente relacionado con el anterior. Los padres a veces estamos deseando que los niños empiecen a entretenerse solos, a veces para descansar un poquito, pero otras sólo para mirar algo en el móvil tranquilamente (y solos). Pero no, nuestros peques y nuestros mayores..necesitan gente, alguien con quien hablar, con quien jugar, interactuar en cualquier caso, como debe ser. Vernos, hablarnos, tocarnos, estar ahí, querernos y cuidarnos, que de eso se trata la familia. Y eso lo saben nuestros peques y nuestros mayores.
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