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«Alma mía» ó la belleza de ser anciano

Jon Díez Supat
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Natalia Fourcade y Los Macorinos graban un vídeo en el que la nostalgia, la soledad y la vejez son protagonistas

“Gracias a los progresos de la medicina la vida se ha alargado: la sociedad, sin embargo, ¡no se “ha alargado” a la vida! El número de los ancianos se ha multiplicado, pero nuestras sociedades no se han organizado suficiente para hacerles sitio a ellos, con el justo respeto y consideración concreta para su fragilidad y su dignidad. Mientras somos jóvenes, somos inducidos a ignorar la vejez, como si fuese una enfermedad, una enfermedad que tener lejos; cuando luego nos volvemos ancianos, especialmente si somos pobres, si somos enfermos, si estamos solos, experimentamos las lagunas de una sociedad programada en la eficiencia, y que en consecuencia ignora a los ancianos. Y los ancianos son una riqueza, no se pueden ignorar”. Así de claro se mostraba Papa Francisco en su audiencia general del 4 de marzo de 2015.

En su mensaje recordaba anécdotas de cuando visitaba los asilos: “Yo recuerdo cuando visitaba los asilos, hablaba con cada uno, y muchas veces he escuchado esto: ¿Cómo está usted? Bien ¿Y los hijos, cuántos tiene? Muchos ¿Y vienen a visitarle? Siempre, sí, vienen. ¿Y cuándo vinieron la última vez? Y la anciana, recuerdo una especialmente, decía: “Por Navidad”. ¡Estábamos en agosto! ¡Ocho meses sin que los hijos vinieran a visitarla! ¡Ocho meses abandonada! Esto se llama pecado mortal. ¿Entendido?”

No se si Natalia Lafourcade y los Macorinos escucharon este mensaje del Papa Francisco o simplemente vieron la cultura del descarte y como viven los ancianos y quisieron hacerles un homenaje. El hecho es que decidieron grabar en un asilo la canción “Alma Mía” y el resultado es enternecedor.

Es una joya la interpretación que hacen de “Alma mía”, un bolero de María Grever de principios del siglo XX. Sobria, elegante y con mucho, muchísimo sentimiento. El final de la canción y cómo los ancianos se unen al canto, su rostro, la nostalgia que sienten al escucharlo…

Una maravilla que hay que sentir, que hay que escuchar:

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