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La abadesa que no se doblegó ante la Reforma más agresiva

CHARITAS
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Charitas Pirckheimer, una extraordinaria mujer que defendió su fe y la libertad religiosa en una época bastante complicada

Charitas Pirckheimer fue una gran abadesa, mujer humanista y erudita, que tuvo la difícil tarea de defender su fe y su comunidad en una época y lugar donde la Reforma de Lutero avanzaba a desmedida, y muchas veces sin respetar la libertad religiosa.

Barbara Pirckheimer nació el 21 de marzo de 1467 en Eichstatt. Era la mayor de 12 hermanos, proveniente de una familia docta. Uno de sus hermanos, Willibald Pirckheimer, fue un célebre humanista de la época que tenía por amigo al famoso pintor Durero y a Erasmo, quien alabó la formación y la inteligencia de Charitas.

Con solo 16 años entra a formar parte de las clarisas en Nuremberg, tomando el nombre de Charitas.

Su carisma de gran humanismo y su eximia inteligencia llevó a que sus hermanas en la fe la eligieran unánimemente como su abadesa.

La vida de estas clarisas transcurría entre las horas litúrgicas, la formación, el trabajo, la oración comunitaria, la personal y los sacramentos.

Pero pronto cambiaría la vida tranquila de estas 75 religiosas. El Consejo de Nuremberg declara como la única confesión válida para la ciudad la protestante.

En esa ciudad no se conocía la separación entre la Iglesia y el estado, era el consejo que regentaba la Iglesia. Los reformistas predicaban la “libertad cristiana”, de manera que la leyes de la Iglesia de Roma y los votos religiosos no valían nada, eran completamente inútiles e innecesarios, por lo tanto eran inservibles los conventos y monasterios.

Muchos religiosos se pasaron a las ideas de la Reforma entregando sus monasterios a la ciudad. Pero Charitas preservó su fe hasta el fin de su vida, defendiendo la libertad de conciencia y dejando bien claro que sus votos no podían de ninguna manera ser anulados porque fueron impuestos por Dios.

La fortaleza espiritual de Charitas la convertirá en el alma de la resistencia de una ciudad totalmente entregada a la Reforma protegiendo a sus hermanas y monasterio. En este clima hostil, fue una vela encendida contra el viento.

Viendo la actitud de la abadesa, el consejo comenzó a hacer presión en el monasterio, que fue subiendo de tono a medida que Charitas persistía en su fe.

Sufrieron violencia y acoso psicológico y físico, les prohibieron recibir nuevas novicias, pusieron altos impuestos a las pequeñas producciones que tenían las monjas para sus sustento.

El punto central de su espiritualidad era la devoción eucarística. Los franciscanos eran los encargados de confesar y exponer el Santísimo Sacramento. El 19 de marzo de 1525 el consejo aleja a los religiosos franciscanos y les envía nuevos predicadores de la Reforma.

Con estos nuevos predicadores las religiosas fueron objeto de una continua violencia psicológica: soportaron 132 sermones de una duración entre 4 a 5 horas, con un tono extremamente violento.

Pusieron a toda la ciudad en contra, alejaron a sus familiares; si alguno de ellos se acercaba para visitarlas, un grupo delante de la puerta principal comenzaba a insultar a las monjas tratándolas de prostitutas.

Tres clarisas fueron obligadas por su familias a salir y forzadas a casarse con quienes decidieron sus padres pero nunca abandonaron la antigua fe.

El Consejo interceptaba las cartas que enviaba Charitas, las abría y falsificaba añadiendo acotaciones sarcásticas. De ese modo consiguieron borrar la imagen y la buena reputación, la fama de elegante intelectual de la docta abadesa.

Lo “gracioso” es que en realidad Charitas concordaba en varios puntos con la doctrina de Lutero, y a pesar que solo 70 kilómetros separaban Nuremberg del lugar donde vivía Lutero, nunca tuvieron la oportunidad de encontrarse.

Intentó de varias formas entablar el diálogo, buscando los puntos de encuentro y confluencia entre los dos puntos de vista para concordar una solución para el convento, dejando en claro que sólo había diferencias de acento y no de fondo.

El monasterio resistió 64 años más hasta la muerte de la ultima religiosa en el año 1596.

Charitas dejó documentado todo lo vivido en Nuremberg, con varias cartas y su diario Notas memorables.

Y a quien esté interesado en saber más sobre la vida de esta extraordinaria mujer que defendió su fe y la libertad religiosa en una época bastante complicada para la Iglesia católica en Alemania, le invito a leer el interesante libro de María Cristina Inogés Sanz, Charitas Pirckheimer: Una vela encendida contra el viento.”

La autora se basa en los apuntes hallados en un diario que hace también referencia a Notas Memorables, que la misma Charitas Pirckheimer escribió.

Inogés, con su ameno relato de la vida de la abadesa, nos sitúa también temporalmente en los años turbulentos de la Reforma, y analiza científicamente los puntos de concordancia con la doctrina de Lutero.

 

Fuente:Charitas Pirckheimer: Una vela encendida contra el viento”, María Cristina Inogés Sanz, Wikipedia

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