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El Papa en busca de la verdad sobre el caso Barros y el encubrimiento de Karadima 

CHARLES SCICLUNA
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Monseñor Scicluna enviado papal en Chile que lloró recientemente con víctima de abusos llegó al país andino a “escuchar” a quienes han manifestado la voluntad de dar a conocer los elementos que poseen

Monseñor Charles Scicluna, arzobispo de Malta, reconocido experto en casos de abusos sexuales, llegó a Chile para la misión encomendada por el papa Francisco y “escuchará entre el martes 20 y viernes 23 de febrero” a las víctimas del sacerdote pedófilo Fernando Karadima que han “querido aportar elementos” en torno a la situación de monseñor Juan Barros, obispo de Osorno, cercano a Karadima, y acusado de encubrimiento.

El Papa busca la verdad y no quiere más filtros de terciopelo sobre el “caso Barros”, el lunar del viaje del Papa a Chile. La pesquisa hace tambalear aún más la imagen de la jerarquía católica chilena. El cardenal Ricardo Ezzati y el cardenal Javier Errázuriz, el arzobispo de Santiago y el emérito que también hace parte del ‘C9’ observarán con atención el desarrollo de las circunstancias.

Antes de llegar a Santiago de Chile, monseñor Scicluna se encontró durante cuatro horas en una iglesia de New York con Juan C. Cruz, una de las víctima de Karadima, quien acusa a Barros de presenciar las violencias y de encubrir.

“Se nota que quiere hacer algo transparente, independiente”, dijo Cruz quien relató a la prensa que el prelado lloró varias veces durante la conversación de cuatro horas, que se desarrolló en inglés. “Fue tremendamente empático”, señaló. Aseguró que se había sentido escuchado por primera vez desde 2009 y mencionó que rezaron juntos.

Cruz señaló que el arzobispo de Malta le consultó por los cardenales Ezzati, arzobispo de Santiago, y su antecesor, el cardenal Errázuriz. “Obviamente hablé también de los otros obispos de El Bosque (Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago; Horacio Valenzuela, obispo de Talca, y Tomislav Koljatic, obispo de Linares) y de otros obispos de Chile. A raíz de ciertas cosas que conté, va a llamar a otros obispos y a otras personas”.

Monseñor Scicluna efectuará cada entrevista acompañado del notario eclesiástico Jordi Bertomeu (español) de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entidad encargada de la investigación de los delitos cometidos por clérigos, entre otros temas. Los verbales serán entregados al Papa. Cruz le dio a Scicluna dos cartas que escribió en 2005, sin respuesta, enviadas al Nuncio apostólico en Chile y al Papa.

En Chile, el también Presidente del Colegio para el examen de los recursos (en materia de delitos más graves) en la Congregación para la Doctrina de la Fe escuchará a las otras víctimas: James Hamiltón y José Andrés Murillo y un grupo de fieles de Osorno.

Por su parte, según informó la Conferencia Episcopal de Chile, “con el fin de facilitar la realización de los encuentros, la Nunciatura Apostólica en Chile” ha pedido “expresamente a quienes han solicitado ser escuchados hacerle llegar previamente un relato por escrito que detalle los elementos que tienen interés en exponer durante la entrevista personal”. Scicluna -sostiene la nota – está de acuerdo con este procedimiento, pero algunas voces ya critican y juzgan como una “imposición” este procedimiento dictado por la Nunciatura.

“Los documentos serán entregados, en el respeto de su carácter reservado, a S.E. Mons. Scicluna. Para que les sea garantizada su participación en un clima de respeto y confianza, algunas personas han pedido mantener la reserva de sus identidades”, confirmó el comunicado oficial.

La imagen de la Iglesia en Chile no sale bien librada. El papa Francisco ha pedido perdón y expresó su “dolor y vergüenza”, en el primer discurso a la nación el pasado 16 de enero. Sin embargo, la opinión pública del país ha criticado la presencia del obispo Barros en los actos oficiales del viaje apostólico.

Francisco dijo a una periodista antes de la misa en Iquique el 18 de enero de 2018: “El día que me traigan una prueba voy a hablar” y habló de “calumnias”. En el vuelo de regreso a Roma desde Perú, segunda meta de su periplo por América Latina, pidió disculpas a las víctimas y dijo que fue la palabra “prueba” la que le jugó “una mala pasada”, pues “hay mucha gente abusada y que no puede traer una prueba, no la tiene. Y que o no puede o a veces la tiene pero tiene vergüenza y sufre en silencio”, aclaró.

Sucesivamente, la Santa Sede informó el 30 de enero de 2018 que Francisco ha ordenado el envío de un emisario papal a Santiago de Chile para escuchar a las personas que quieran aportar elementos sobre el caso del obispo Barros. Además, desde la barrera de la defensa de las víctimas de abusos, el caso es seguido por el cardenal estadounidense Seán O’Malley, presidente de la Comisión vaticana para la protección de los menores, recientemente confirmado en su cargo por el Papa.

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