Cuando el arquitecto libanés Pierre Fakhoury se encontraba diseñando la basílica de Notre-Dame de la Paix (Nuestra Señora de la Paz), sin duda tenía en mente la basílica de San Pedro: el diseño de tanto la cúpula como la plaza —circundada también por una columnata—, aunque no es una réplica, sin duda está inspirado por ella.
La ubicación de la Basílica fue decidida por el primer presidente del país, Félix Houphouët-Boigny y su construcción duró tres años (1986-1989) y requirió la participación de aproximadamente 4500 trabajadores.
Aunque –quizás por respeto– Fakhoury diseñó la cúpula con una altura un poco inferior a la de la basílica romana (lo cual implica que San Pedro sigue siendo la cúpula más alta del mundo, con un total de 136 metros de altura), sí la coronó con una cruz más grande, de modo que la altura final de Nuestra Señora de la Paz es de 158 metros en total.
Una basílica enorme, para pocos fieles
El Libro Guinness de los récords asegura que esta basílica, que se encuentra en Yamusukro, capital administrativa de Costa de Marfil (ubicada a tres horas de Abiyán) es en realidad la iglesia más grande del mundo. Todo el complejo, que incluye no solo la rectoría, sino también una villa y la columnata, cubre un área de 30 mil metros cuadrados. Sin embargo, solamente puede acomodar a 18.000 fieles.
Comparada con San Pedro, que tiene capacidad para unos 60.000 fieles, no parece ser tan grande. El motivo es bastante claro: menos de la mitad de la población de Costa de Marfil es cristiana y, de hecho, a los servicios que se celebran en la basílica asisten regularmente solamente unos pocos cientos de personas.
La basílica fue consagrada por san Juan Pablo II el 10 de septiembre de 1990. El Santo Padre accedió a la consagración con la condición de que se construyera cerca un hospital, que fue construido en 2014.
Hoy, a pesar de que África Occidental es mayoritariamente musulmana, esta basílica es un destino importante para peregrinos católicos de todo el mundo.











