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“God Only Knows”: Cuando Brian Wilson acudió al Señor por armonía divina

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En 1966, los Beach Boys compusieron la primera canción pop que mencionaba a Dios en su título. Algunos lo consideraron blasfemo.

En 1964, Brian Wilson, con 22 años, escribió una carta de amor a Marilyn Rovell, la mujer que pronto se convertiría en su primera esposa. Terminó la carta con una emotiva firma: “Tuyo hasta que Dios quiera que nos separemos”. Como su mejor música, la frase era una tierna mezcla de pasión juvenil y reverencia espiritual, enturbiada por un incesante trasfondo de ansiedad.

Cada una de estas fuerzas definió la primera y tumultuosa etapa de su vida, componiendo una “santa” trinidad en su psique que terminaría por impulsarle a crear el mayor logro artístico de los Beach Boys, Pet Sounds, en 1966. La emotiva obra central del álbum, God Only Knows [Solo Dios sabe], se hace eco de las palabras de su carta de amor y también de la vorágine de sentimientos que la inspiraron.

En el medio siglo recorrido desde su grabación, la canción ha entrado en el canon de canciones de amor atemporales y Paul McCartney se refirió a ella como la mejor canción jamás escrita. Las décadas de alabanza hacen que sea incluso más notable recordar que la canción en un principio fue prohibida en las emisoras de radio del sur de Estados Unidos. God Only Knows, provocó indignación tras su estreno, enfureciendo a los piadosos que sentían que usar el nombre del Señor en el título de una canción pop era poco menos que blasfemo.

Nada más lejos de la intención de Wilson. Como compositor, el factor divino influyó toda su obra. “Creo que la música es la voz de Dios”, explicó una vez. Para al álbum navideño de 1964 The Beach Boys’ Christmas Album, Wilson arregló una versión coral de The Lord’s Prayer y su abortada obra de 1967, SMiLE —que calificó como su “sinfonía adolescente a Dios”—, abría con “Our Prayer” [Nuestra oración], un himno sin letra reminiscente de los cantos gregorianos.

Sin embargo, el espíritu ya estaba notoriamente presente en su obra de 1966. “Cuando estaba trabajando en Pet Sounds, soñé que un halo rodeaba mi cabeza, aunque la gente no podía percibirlo”, dijo en 1966. “Dios estuvo con nosotros durante todo el tiempo al hacer este disco. Dios estaba justo ahí conmigo”.

Las sesiones de composición para el álbum empezaron justo después del día de Año Nuevo en 1966, cuando Wilson recurrió a un publicista escritor de canciones llamado Tony Asher (quien, en un giro católico de la historia, había escrito anteriormente eslóganes para la bodega de vino Gallo Wine) para que colaborara como letrista. La colaboración se convirtió en conversaciones de madrugada sobre la vida, el amor y la pérdida.

Una de estas discusiones abstractas condujeron a la génesis de God Only Knows, que compara la fe necesaria para someterse a un poder mayor con la fe debida para rendir el corazón propio al amor. “Fue una visión que tanto Tony como yo tuvimos”, recordó Wilson. “Es como quedarse ciego pero en esa ceguera poder ver más. Cierras los ojos; eres capaz de ver un lugar o algo que sucede”.

A medida que florecía la canción, Asher se mostró inquieto sobre su contribución lírica. “¿Cuántas canciones de amor empiezan con la frase ‘Quizás no te quiera siempre’?”, sopesó más tarde. El tiempo ha demostrado que la incertidumbre del verso inicial es parte del genio de la canción, que ofrece una sinceridad brutal nada habitual en los panegíricos románticos. Introducir la duda solo sirvió para acentuar las exaltaciones posteriores e iluminar la valentía inherente de quien escoge creer.

La canción tomó forma rápidamente, pero el título les hizo pararse a reflexionar. Según Asher, él y Brian “mantuvieron largas conversaciones durante la composición de God Only Knows porque, a no ser que uno fuera Kate Smith y cantara God Bless America, nadie creía que se pudiera decir ‘Dios’ en una canción.

Nadie lo había hecho y Brian no quería ser la primera persona en intentarlo. Dijo: ‘Así no conseguiremos ninguna reproducción en la radio’. ¿No es sorprendente que pensáramos aquello?”.

Rovell tenía reservas similares. “La primera vez que la escuché, Brian la tocó para mí al piano. Y pensé: “Dios mío, está hablando de Dios en un disco’. Me resultó muy atrevido”, dijo en 1996. “En otra ocasión pensé para mis adentros ‘oh, cielos, de verdad se va a arriesgar’. Pensé que era casi demasiado religiosa… demasiado directa, para aquel tiempo. Aun así, fue fantástico que lo dijera y no se dejara intimidar por lo que los demás pudieran pensar sobre la letra o sobre a lo que él se refería. No tenía miedo de mostrar al mundo lo sensible y espiritual que era”.

Cuando llegó el momento de grabar la canción, Wilson pidió a su hermano pequeño Carl, que hasta entonces rara vez cantaba la voz principal, que hiciera los honores. “Pensé que yo iba a hacerlo (…) pero cuando terminamos de crear la canción, dije que mi hermano Carl probablemente sería capaz de impartir el mensaje mejor que yo”, dijo Wilson poco después de la emisión de la canción.

“Buscaba una ternura y una dulzura que sabía que Carl tenía en su interior además de en su voz”. Carl, a quien Wilson describió una vez como “la persona más auténticamente religiosa que conozco”, era franco sobre la fe que compartía el grupo. “Creemos en Dios como una especie de consciencia universal”, declaró en 1966. “Dios es amor. Tú eres Dios. Yo soy Dios. Dios lo es todo en esta misma habitación. Es un concepto espiritual que inspira gran parte de nuestra música”.

Para preparar el carácter antes de las grabaciones, los dos tenían el hábito de reunirse en el estudio para unas sesiones breves de oración. “Rezábamos juntos y rezábamos por luz y orientación a lo largo del álbum. Lo convertíamos en una ceremonia religiosa”, dice Wilson.

Carl recuerda pedir “orientación para hacer los sonidos más curativos”. A medida que los años quedaron marcados por los traumas y las farsas que definirían los turbulentos años sesenta, Wilson, normalmente reticente, se entregó a su música casi con un fervor evangélico, desesperado por hacer llegar al público su mensaje de positividad. “Intentábamos capturar el amor espiritual que no podía encontrarse en ninguna parte del mundo”, reflexionaba Wilson en el 30.º aniversario de Pet Sounds. “Nos figuramos que teníamos ese amor”. Generaciones de fans también pensaron lo mismo.

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