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El prestigio de Oxfam en riesgo por el escándalo de contratación de prostitutas en Haití

HAITI
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Mientras se ofrecían las cifras de 316,000 muertos​, 350,000 heridos y un millón 500,000 damnificados, los "trabajadores humanitarios" pagaron por sexo a haitianas

Penny Lawrence, subdirectora ejecutiva de Oxfam acaba de renunciar a su puesto ayer lunes. Es la primera víctima de alto nivel que cae tras las revelaciones de que un grupo de funcionarios de la trasnacional de ayuda humanitaria se “servían” del dolor ajeno.

Lawrence, quien fuera un referente desde marzo de 2006, cuando llegó al organismo como directora de Programas Internacionales y líder estratégico y operativo para los equipos de programas de Oxfam en 60 países, ha tenido que dejar su puesto.

¿La razón de fondo? Lo que era un rumor hace más de diez años, cuando ella llegó a Oxfam, se convirtió en una realidad tras el terremoto brutal que sacudió a Haití en enero de 2010: trabajadores de este organismo –que recibe su principal subvención de Gran Bretaña– habían contratado a prostitutas, aprovechándose de la miseria de ese país caribeño, como lo habían hecho en ocasiones anteriores.

Oxfam, con 70 años de presencia en el mundo, con 5,000 empleados y 27,000 voluntarios, se enorgullecía (con bastante razón) hasta este fin de semana pasado, “de ser una autoridad en desarrollo internacional y respuesta humanitaria”.

Sin embargo, ayer lunes, los líderes del organismo tuvieron que sostener una reunión de urgencia con la ministra de Desarrollo Internacional del gobierno británico, quien postuló la posibilidad de quitarle el financiamiento público a la organización.

¿Trabajadores humanitarios?

Apenas el pasado viernes 9 de febrero salió a la luz pública que algunos trabajadores humanitarios de Oxfam, encargados de aliviar la situación que dejó el terremoto que sacudió Haití el martes 12 de enero de 2010 y cuya secuela fue de 316,000 muertos​, 350,000 heridos y un millón 500,000 damnificados, pagaron por sexo a haitianas.

La cúpula de la organización humanitaria se enteró de estos hechos, pero no los hizo del conocimiento público. Lo mismo había ocurrido en Chad en 2006, siendo el director, Roland van Hauwermeiren, quien también estuvo a cargo de la misión en Haití.

“Hemos sido informados de que se comunicaron preocupaciones sobre la conducta de personal en Chad y en Haití, y que no actuamos de manera adecuada en respuesta”, dijo Lawrence en el comunicado en el que anunció su renuncia. “Ahora queda claro que esas acusaciones, sobre el uso de prostitutas y respecto a la conducta tanto del director en el país como de integrantes de su equipo en Chad, surgieron antes de que él se trasladara a Haití”.

“Como directora del programa en ese momento, me apena que esto haya sucedido bajo mi supervisión y asumo la responsabilidad”, dijo Lawrence, quien se ha distinguido por su lucha por los derechos de las mujeres y por su trato digno.

La punta de una montaña de escándalos sumergidos

La renuncia de Lawrence no va a parar la escalada de acusaciones que se están haciendo en Gran Bretaña –seguramente en otras partes del mundo—sobre la explotación sexual con que algunos trabajadores humanitarios “cobran” sus servicios a poblaciones paupérrimas, como la de Haití.

El fin de semana el Sunday Times de Londres (según reporta The New York Times) informó que otros grupos humanitarios británicos “habían hecho ya auditorías internas” en las que se mostraba que más de 120 trabajadores fueron acusados de abuso sexual en un solo año.

Algunas de esta denuncias de explotación sexual –en opinión de Priti Patel, ex ministra de Desarrollo Internacional de Gran Bretaña– no habían motivado ninguna respuesta de autoridades británicas, a esas denuncias “incluso cuando involucraba a niños”.

En 2011, Oxfam reconoció la mala conducta de algunos de sus empleados en Haití y que esas personas habían dejado la organización. “Sin embargo, Oxfam no especificó quién estuvo involucrado o en qué consistía su mala conducta. Hasta ahora reconoció que tampoco informó a las autoridades en Haití al respecto”, dice el reporte de The New York Times.

Ayuda con orgías

Las revelaciones fueron hechas por The Times de Londres, periódico que reportó que la conducta involucró la contratación de prostitutas, conminar a los conductores que colaboraban con Oxfam a conseguir sexoservidoras y la realización de “fiestas sexuales” en las casas donde se hospedaban los trabajadores del grupo.

La organización despidió a cuatro personas y aceptó la renuncia de otras tres, incluido Van Hauwermeiren, en lo que se realizaba la investigación interna. Sin embargo, todo esto se llevó a cabo en estricto sigilo, hasta que apenas hace unos días se filtró al Times y éste lo dio a conocer a todo el mundo.

Ciertamente, hasta ahora no se ha denunciado que los trabajadores de Oxfam exigieron el sexo a cambio de proveer la asistencia, algo de lo que sí han sido acusados otros grupos humanitarios internacionales, dice The New York Times.

Sin embargo, la renuncia de Lawrence es muy clara: no se puede jugar a dos pistas. La ayuda humanitaria respeta la dignidad de las personas a las que se ayuda o de lo contrario no es más que una pantalla. Mucho menos se puede aprovechar de la indigencia de los que acaban de sufrir una tragedia.

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