Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

El milagroso reencuentro con su centenaria mamá gracias a Facebook

HANDS
Imagepocket - Shutterstock
Comparte

Tras 63 años sin tener noticias de su familia, Paulino Andrada logra besar y abrazar a su madre.

Las redes sociales han sido el instrumento para que se produjera el milagro de sus vidas. Sin ellas probablemente no podríamos contar esta historia.

Es el relato de una madre y un hijo que no saben prácticamente nada de nuevas tecnologías, ni de comunicación, ni de Internet;  herramientas que han sido empleadas por personas que les aman y a las que tanto tienen que agradecer.

Hablamos del reencuentro entre Josefina y Paulino Andrada, 63 años después de perderse la pista. A lo largo de estos años se buscaron pero nunca les llegaron noticias. Peor aún, a Josefina le llegaron rumores de que su hijo había muerto y Paulino, a estas alturas de la vida, ya imaginaba a su madre fallecida.

En una sociedad tan hiperconectada como la nuestra cuesta mucho imaginar que esta historia suceda, pero en 1954 estas cosas ocurrían. Era casi un crío cuando Paulino tuvo que dejar su hogar en busca de trabajo. Su madre estaba sola para mantener a la familia y en el campo las cosas no eran nada fáciles.

Según explicó Paulino en el diario de la República, “vivíamos en Pozo del Tala. Éramos tres hermanos, José, Raúl y Rosa. Como yo era el mayor y no alcanzaba el dinero para todos, en la adolescencia me fui a la casa de una familia a Pozo del Carril. Allí trabajaba y volvía de vez en cuando para visitar a la familia”.

A los 17 años le ofrecieron un contrato en un vivero de La Pampa y allá marchó. Su familia se mudó también de localidad y Paulino perdió sus señas. “Intenté contactar a mi mamá pero perdí la dirección para escribirle, después mandé a una señora para encontrarla y tampoco hubo novedades; hasta le pedí ayuda a la Policía”.

Han pasado 63 años. 63 años sin noticias de Paulino, sin noticias de su madre ni de sus hermanos. 63 años dan para mucho. Para casarse, tener hijos, rehacer la vida, morir…. 63 años de cambios también tecnológicos a los que ellos ya no han podido adaptarse. Como comenta Paulino,  Facebook es “algo que yo no manejo ni por asomo”.

Una amiga de Paulino

Pero la vida puede dar muchas vueltas y sorprenderte cuando menos te lo esperas. A Paulino y a su madre les ha sorprendido casi en el último momento. Hace unas semanas, una amiga de Paulino enterada de su historia se dispuso a ayudarle. Entró en Facebook y envió un mensaje en nombre de Paulino a personas registradas en la red social que se apellidaban como él: Andrada.

Buscaba a sus hermanos ¡y encontró a su madre! Una joven relacionada con la familia leyó el mensaje que envió Gabriela y se lo comentó a la esposa de Raúl, el hermano de Paulino ya fallecido. Su cuñada se puso en contacto con él, le pidió una foto y comprobó conmocionada el parecido con su marido.

“Mi mamá me esperaba”

Así es como Paulino recibió la noticia de que su madre aún vivía pese a tener más de 100 años. A los pocos días viajó para reencontrarse con ella. Emocionado comentó a la prensa:  “No puedo explicar lo que sentí cuando la vi, cuando ella reconoció mi voz y me tocó la cara.  Lloramos los dos y hablamos de las épocas del tambo. Mi mamá me esperaba, sólo que yo no podía encontrarla”.

 

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.