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El carnaval del Papa

Carnaval en Roma
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El papa Pablo II permitía los disfraces pero sin máscaras, “manteniendo el buen orden y la decencia en todos los sentidos”

En la antigua Roma el carnaval ya se festejaba, era la fiesta dedicada a Martius (Marte), padre de Romulo y remo.

Estas fiestas significan en latín antiguo “carnilevamen”, carnem vale (“adiós a la carne”) y no cómo muchos lo han tomado equivocadamente formando la famosa frase “en carnaval todo vale”. En aquella época el desenfreno era comer toda aquella carne que sobraba del almacenamiento del invierno. Aunque se sabe entre comidas y bebidas siempre en la antigua Roma se llegaba a esos otros tipos de “desenfreno”.

A parte de los grandes festines que se dedicaba en honor al dios Marte, era muy común finalizar esta fiesta con una carrera de caballos, que se tenía en el Campus Martius en la zona del Monte Celio.

El decreto de Pablo II

En 1467, papa Pablo II  hace trasladar esta fiesta a la que en ese tiempo se llamaba la Vía Lata, calle muy importante porque comunicaba con el puerto fluvial de Ripetta. Desde el momento que estas carreras se trasladaron al lugar, la calle empezó ser nominada vía del Corso dei Barberi , (la calle de las carreras de los “Barberi”, caballos de la Barberia, zona del África septentrional).

Según este decreto del papa todos podían hacer fiestas disfrazados, pero sin máscaras, “preservando la tranquilidad pública del Estado de la Santa Sede, y manteniendo el buen orden y la decencia en todos los sentidos”. No obstante, cuando reina “Baco” a veces es muy difícil gestionar esa paz y tranquilidad.

Era una gran fiesta, más famosa que la de Venecia, y en esos días Roma era visitada por extranjeros y artistas que llegaban de toda Italia y de varias partes de Europa. Entre estos visitantes encontramos al gran poeta y científico alemán Goethe, que en unos de sus escritos muestra lo popular de esta fiesta: “el Carnaval en Roma no es una fiesta hecha para el pueblo, sino es una fiesta que el pueblo se hace a sí mismo. El gobierno no realiza preparativos ni gastos. No se encienden ni fuegos artificiales, ni se hacen espléndidas procesiones, sino que una simple señal autoriza a todos a la locura y extravagancias, a excepción de las palizas y el apuñalamiento… todo está permitido “.

Y luego describe el espectáculo de las carreras: “los caballos, de acuerdo con el orden establecido, son conducidos sin jinetes por mozos disfrazados entre las vallas erigidas detrás de una cuerda … los mozos usan toda su energía y capacidad para sostenerlos … cuando finalmente se baja la cuerda, los caballos corren velozmente … En Palazzo Venezia, mientras tanto, otros mozos esperan la llegada de los barberi dentro de un recinto cerrado donde los agarran y encierran con habilidad”

Esta carrera era más o menos de 1 km y medio desde la actual Piazza del Popolo hasta Piazza Venezia, siempre por Via del Corso. Sus balcones eran adornados con grandes telas esperando los desfiles en carrozas alegóricas y a la gente que pasaba con sus disfraces. La fiesta finalizaba con la carrera.

The Carnival in Rome
Public Domain

Estos famosos espectáculos de carnaval tuvieron lugar desde el decreto de Pablo II (1467)  hasta el 1883 cuando fue abolida por el rey. Un accidente mortal ocurrido a un niño que, al cruzar la calle, fue atropellado por los caballos bajo los ojos de la reina Margarita que se encontraba presente en ese momento fue el detonante de la abolición.

Con el pasar del tiempo Vía del Corso comenzó a ser la calle comercial más transitada y hasta el día de hoy, meta fundamental para romanos y turistas que son habituales al “shopping”. No hay marca famosa en el mundo que no quiera tener una sede en la zona.

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