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Cuando un niño aburrido se lanza a construir una casa

LUKE THILL,13 YEARS OLD,TINY HOUSE
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Échale un vistazo a la minicasa que Luke, de Estados Unidos, construyó en su propio jardín.

Los expertos afirman que el aburrimiento es bueno para los niños. Les obliga a ser creativos, fomenta la imaginación y les ayuda a descubrir cosas nuevas.

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Un buen ejemplo es Luke Thill, un niño de 13 años que vive en Iowa, Estados Unidos, que estaba cansado de jugar a videojuegos y montar en bici, y decidió construir una casa diminuta en el jardín trasero de su casa.

“Era verano, me estaba aburriendo muchísimo y empecé a fascinarme por las minicasas”, afirma Luke en un vídeo de Youtube en el que documenta su proyecto y que se puede ver más abajo. “Decidí que, si me empeñaba en ello y conseguía suficiente dinero cortando el césped, empezaría a construir una minicasa”.

Así que Luke se puso manos a la obra. Consiguió el dinero e incluso hizo trueques de algunos servicios, como obtener la ayuda de un electricista a cambio de barrer su garaje. Además, reutilizó un revestimiento de vinilo que sobraba de la casa de su abuela, así como otros materiales reciclados para algunas ventanas, la puerta y el suelo.

La casa, de unos 8 m² (3 × 1,5 m), costó aproximadamente 1200 € y su construcción duró 18 meses. En el interior se encuentra una cocina pequeña, una sala de estar con un sofá cama, una mesa plegable, una televisión instalada y un altillo transformado en dormitorio al que se puede acceder por una escalera.

Aunque Luke estuvo investigando y aprendió cómo hacer todo el trabajo, contó con la ayuda de su padre en todo momento. Su padre, Greg Thill, contó a Des Moines Register que dejó claras varias reglas simples cuando Luke empezó la casa: “Tú consigues el dinero, tú la construyes, y a ti te pertenecerá”.

Greg afirma que su hijo ha aprendido a ajustarse a un presupuesto y a negociar con personas adultas.

“Era una oportunidad para que el niño hiciese algo más que jugar a videojuegos o hacer deporte”, afirma.

“Le ha enseñado lecciones de vida”.

Luke confiesa que esta experiencia le ha unido aún más a su padre. “Estaba muy ocupado, pero se aseguró de pasar tiempo conmigo y me orientó en todo el proceso de construcción de la casa. Me siento muy agradecido por tener un padre, una madre, y una familia tan buenos”.

Luke ahora siente pasión por la construcción y ha dado charlas sobre su proyecto en diversos eventos de minicasas. Tiene un canal de Youtube y quiere animar a otros niños a que empiecen a construir también. Con el tiempo, su intención es construir una minicasa mayor para vivir en ella, pero por ahora pasa el rato en su nuevo escondite, hace allí la tarea y lo utiliza para descansar de su hermano gemelo.

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