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10 razones para recordar a Heath Ledger

HEATH LEDGER
Focus Features
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Se cumple el décimo aniversario de su trágico fallecimiento

El creador del mítico replicante Roy Batty le decía a su “hijo” en Blade Runner (Ridley Scott, 1982) que “la estrella que brilla con doble intensidad vive la mitad de tiempo”… y puede aplicarse a leyendas del cine como el mítico James Dean o el Heath Ledger, de carrera fulgurante y dolorosa desaparición, justo en un momento en que probablemente había conseguido su interpretación más sólida y monumental, la que a la postre le valdría un Oscar póstumo.

Doce años de carrera cinematográfica, dieciocho largometrajes en su haber (dos de ellos estrenados después de su muerte) y diez razones para recordar al actor australiano cuando se cumple el décimo aniversario de su fallecimiento, ocasionado por una desafortunada y al parecer accidental mezcla de antidepresivos, alcohol y somníferos.

10 razones para odiarte (10 things I hate about you, Gil Junger, 1999)

Adaptación muy libre de La fierecilla domada de William Shakespeare pero enmarcada en una ambientación juvenil de un instituto norteamericano. Comedia romántica ligera que supuso la llegada al gran público de un prometedor actor que compartía pantalla con los destacables Julia Stiles y Joseph Gordon-Lewitt.

El Patriota (The patriot, Roland Emerich, 2000)

Contrariando los deseos de su padre (interpretado por Mel Gibson, el patriota del título del film), el personaje que interpreta Ledger se alista para combatir en la Guerra de la Independencia norteamericana, consiguiendo destacar como notable actor de reparto en una taquillera película bélica que le abrió definitivamente las puertas de la primera línea de Hollywood.

Destino de caballero (A knight´s tale, Brian Helgeland, 2001)

Primer papel protagonista del malogrado actor australiano. La trama se basa en uno de los Cuentos de Canterbury de Chaucer. Un escudero (Ledger) decide sustituir secretamente al caballero al que sirve, tras morir este, acudiendo a un torneo de justas, intentando demostrar que un hombre es lo que hace, independientemente de su origen, si es recto y presenta valores y principios honorables.

Monster´s Ball (Marc Foster, 2001)

De nuevo Ledger interpreta al hijo del protagonista (aquí Billy Bob Thornton) y entre ambos, que trabajan en la misa prisión, se mantiene una tensa relación. Tras un severo altercado entre ambos durante una ejecución el hijo se quita la vida ante el padre, sumiendo a este en un profundo estado de dolor.

Las cuatro plumas (The four feathers, Sekhar Khapur, 2002)

Enésima versión de la clásica novela homónima escrita por A.E.W. Mason donde se ensalza la amistad, la fidelidad y sobre todo la redención cuando el protagonista (un tan aventurero como emotivo Ledger) renuncia a combatir en el frente anteponiendo la celebración de su boda. Tras comprobar que sus compañeros ha resultado diezmados hace todo lo posible por contrarrestar esa acusación de cobardía en forma de las cuatro plumas del título que recibe.

Ned Kelly (Gregor Jordan, 2003)

Vehículo de lucimiento para Ledger, que encarna a uno de los más célebres fugitivos de la Justicia británica del s. XIX. La actuación del australiano destaca por los matices que intentan dotar de humanidad a un criminal con el que debemos terminar empatizando al trasladarnos sus esfuerzos por sacudirse la acusación que se le dirige por un crimen que no ha cometido mientras lucha por sacar a la luz la corrupción del sistema policial y judicial de la época.

Los hermanos Grimm (The brothers Grimm, Terry Gilliam, 2005)

Primera película a las órdenes de Gilliam, excelente química con su “hermano” Matt Damon en una película de desbordante fantasía que consigue entretejer realidad, leyenda y fantasía mostrando cómo la recopilación de diversos cuentos populares que viven y recogen los protagonistas constituyen la base para el legado literario aludido de los titulares del film, aunque evidentemente no es un biopic en absoluto pero sí un maravilloso entretenimiento con metafabulaciones de por medio.

Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005)

La delicadeza con la que se aborda la peculiar historia de amor entre dos hombres (sin que tengamos que dar por sentada la presencia explícita de la homosexualidad) le valió una nominación al Oscar y dejó para la posteridad el emotivo momento en que busca en la camisa de su compañero el aroma del recuerdo de lo que compartieron.

El Caballero Oscuro (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008)

Probablemente pueda calificarse está película como “El Padrino” (Francis Ford Coppola, 1972) del género fílmico de superhéroes, y en parte y más allá del pulso del director, el excelente elenco y la poderosa banda sonora de Hans Zimmer todo se deba a la encarnación de Ledger del villano definitivo, el Joker más nihilista e impredecible de la historia, un auténtico agente del caos que se autodefine como “un perro persiguiendo un coche… si lo atrapase no sabría qué hacer con él”. Imprescindible obra maestra más allá de géneros.

El imaginario del doctor Parnassus (The imaginarium of doctor Parnassus, Terry Gilliam, 2009)

Haciendo de la necesidad virtud, para una vez que Gilliam contaba con un holgado presupuesto y con la tecnología digital para plasmar en pantalla sus delirantes onirismos, se queda sin su actor principal a mitad de rodaje, lo que propició que varios actores (Johnny Depp, Colin Farrell, Jude Law) prestasen su rostro al personaje que encarnaba originalmente Ledger justificando de manera convincente esta peculiar y constante metamorfosis.

 

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