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La lección de amor de un bebé que tan solo vivió 45 minutos

PARENT HOLDING CHILD'S HAND
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Cada vida, por breve que sea, tiene dignidad

¿Qué sentido tiene parir a un bebé que morirá unos minutos después? Esa es una de las  preguntas más difíciles que a veces tienen que hacerse los padres que durante el embarazo se enfrenta a esta trágica situación.

Una pregunta que deja fuera cualquier discusión relacionada con el aborto e  invita a hacer una reflexión mucho más profunda sobre el significado de la vida y la muerte en general .

El bebé que vivió 45 minutos

Es una preguntas para la que no existen respuestas fáciles.

A veces es la vida misma la que ofrece una explicación, una lección mucho más valiosa como la de que ofreció el protagonista de este artículo a sus padres, a su familia y al personal del Hospital Especial Pro Familia de Lódz donde nació, en Polonia.

Toda su familia esperaba su nacimiento. Su mamá, su papá, sus dos hermanos, sus dos abuelas, sus dos abuelos y su tía. Habían venido de lejos para conocer y para despedir a este pequeño que les robaría el corazón.

Junto a ellos estaba yo. He sido también testigo de sus 45 minutos de vida. Eso fue lo que duró la lección, una lección no académica que me enseñó que el amor por un bebé es incondicional y que la belleza está en los ojos de quien sabe apreciarla.

El personal del Hospital también está conmocionado: «Estamos agradecidos por otro milagro que ha transformado este dramático momento en una íntima experiencia de adiós».

Adiós con paz y dignidad

La misión de la Fundación Gajusz, que gestiona el servicio perinatal del hospital poloca donde nació este bebé tan especial, es ofrecer un adiós pacífico a los pequeños seres humanos que están a punto de morir.

Una situación tan delicada merece ser tratada como tal y requiere la atención e implicación del todo el personal.

Queremos «asegurar que la mujer tenga privacidad y que el bebé pueda irse con dignidad», comenta una ginecóloga que nos ha comentado la iniciativa del Hospital Universitario de Breslavia de crear una ala especial para mujeres que deciden dar a luz a un bebé enfermo terminal.

¿Qué necesitan estas mujeres y sus seres queridos? Ante todo, respeto y privacidad. Es fundamental separarlas de las mamás que dan a luz a bebés sanos.

Después, «tratamos al bebé que nace simplemente como un bebé. Si el pequeño está vivo la mamá podrá abrazarlo y alimentarlo. Si ha muerto lo limpiamos, lo vestimos y se lo damos a la mamá, para que ella y la familia puedan decirle adiós», afirmó Nikoleta.

La compasión y el amor por la vida que se vive a diario en hospitales como este nos recuerda que nuestra dignidad no depende de cuánto tiempo vivimos ni de lo que logramos hacer en esta vida.

La dignidad de nuestra vida está firmemente relacionada con lo que somos, seres humanos.

Al reconocer y amar la dignidad de de los más débiles, pobres y vulnerables, mayor valor daremos a nuestra propia dignidad que, también como ellos, hemos recibido por el simple hecho de existir.

En el caso de este bebé que vivió 45 minutos, cuentan en el hospital, «sus padres no pudieron darle raíces y por eso le dieron alas».

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