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Amistades peligrosas y matrimonio

JEALOUSY
Wavebreakmedia - Shutterstock
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Por el bien de nuestro matrimonio es imprescindible cuidar nuestras amistades y no exponernos.

Las relaciones humanas son necesarias en todos los aspectos y edades de nuestra vida. Cuando ya estamos casados es muy importante que redoblemos esfuerzo y seamos muy cuidadosos al elegir con quien nos relacionamos, pero aún más importante, cómo los hacemos.

Estas son algunas áreas de nuestra vida en las que hay interacción social y donde vale la pena poner límites sanos para así evitar situaciones que pongan en riesgo vuestra relación de pareja.

DATE
Tatsiana Tsyhanova - Shutterstock

Amistades del sexo opuesto

Mucho cuidado con esto. Cuando estamos casados nuestro mejor amigo es nuestro cónyuge, o por lo menos así debería de ser. Muchos matrimonios se han terminado de romper cuando la mujer se refugia en los brazos del amigo del esposo buscando consuelo. O bien, cuando la amiga quiere consolar al esposo de la comadre porque está muy triste. ¡Cuidado! Seamos honestas, a ninguna esposa coherente le gustaría que su marido tuviera una “mejor amiga” que no fuera ella. ¡Sentido común y prudencia!

FRIENDS
Photo by Omar Lopez on Unsplash

Amistades sociales

Sin darse cuenta de cómo sucedió pueden cruzar esa delicada línea de la prudencia, el respeto, lo privado y el sentido común.

En este tipo de amistades se llegan a compartir la parte más intima de su vida personal y matrimonial.

Cuidado con revelar intimidades que solo competen a los dos. Los amigos no han de conocerlas.

Esto pasa cuando se toca el tema de la vida sexual, por ejemplo. Hay que tener mucha cautela y no dejar entrar a los amigos en ciertas áreas de nuestra intimidad.

Solo piensa, ¿qué pensaría mi esposo (a) si supiera que yo estoy compartiendo nuestra vida íntima -privada- con un tercero?

GYM
Shutterstock-Dusan Petkovic

Amistades de gimnasios

Estemos atentos a nuestra forma de comportarnos, de vestir, de actuar.

Sí, es muy lindo que se comparta el deporte como afición común, pero eso es todo.

Conviene vestir de una forma apropiada. ¡Y mucho cuidado con el lenguaje no verbal! Que no parezca que estamos mandando mensajes o insinuaciones cuando lo único que deseamos es ejercitarnos.

Applications Phone
Todoist | Facebook | Fair Use

Amistades en las redes sociales

Esto se ha convertido en un cáncer en los matrimonios por el uso inapropiado que se le ha dado.

A muchas parejas les entró la cosquilla de buscar a los “ex” por las redes sociales y esto ha sido la gota que derramó el vaso.

Todo comienza con un “cómo estás”, “tanto tiempo sin verte”, “te acuerdas de”… hasta recordar cosas que ya no vale la pena recordar.

Es peligrosísimo, sobre todo en aquellas parejas que -desafortunadamente- tuvieron una relación carnal porque esas “cosas” regresan a la memoria y pueden ser el acabose.

No hay necesidad de regresar aquello que por prudencia “debe” permanecer en el olvido. Por sensatez y cordura hay que alejarse de amistades íntimas en las redes sociales.

FASHION
Yulia Grigoryeva - Shutterstock

Amistades en el ámbito laboral

El pasar más tiempo juntos por cuestiones de trabajo y no poner límites sanos al compañerismo ese tipo de relaciones pueden avanzar a un lugar que no le corresponde.

Claro que podemos tener amigos en el trabajo, pero es muy importante que la delicada línea del respeto -sobre todo con el sexo opuesto- no se pase para así no despertar sentimientos que después nos pueden acarrear problemas mayores.

Los compañeros (as) de trabajo son eso, compinches, colegas y no tienen porqué conocer la intimidad de mi vida, mucho menos la de mi vida matrimonial, de si tengo problemas conyugales o si ya no aguanto a la “vieja”. Para eso hay otras y mejores instancias que nos pueden ayudar en esa área.

En casi todos los matrimonios existen amistades que parecen inofensivas, pero que se pueden volver peligrosas si no ponemos límites sanos y prudentes.

Son amistades que pueden entrar a nosotros de una forma sutil, suave, inocente, delicada y si no actuamos cautelosa se pueden convertir en destructores de nuestra relación. ¡Mucho ojo! Cuidemos nuestro matrimonio cual ciudad amurallada.

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