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Tres claves para desbloquear la reforma sanitaria en los Estados Unidos

US Department of Health and Human Services building
SAUL LOEB / AFP
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Propuestas del doctor Ramon Tallaj, quien ha sido “médico del año”, una de las pocas personas a las que han escuchado los dos presidentes, Obama y Trump

Ahora que la tensión política sobre la reforma del sistema sanitario en Estados Unidos ha quedado desviada por otras preocupaciones, es un buen momento para sugerir propuestas que puedan desbloquearla, a la luz de una auténtica visión de respeto de la persona humana. Al fin y al cabo nos encontramos ante una cuestión de vida y muerte para millones de personas.

Para contribuir con esta reflexión a la luz de la visión cristiana, Aleteia.org ha entrevistado a una persona a la que han escuchado tanto el presidente Barack Obama y Donald Trump.

Estamos hablando del doctor Ramon Tallaj, reconocido como médico del año por el Hospital St. Luke’s y Rooselvet de Nueva York, presidente de Advocate Community Providers (ACP), today SOMOS Community Care una red de dos mil proveedores de cuidados de salud, de los cuales mil doscientos son médicos, que prestan servicios a más de medio millón de pacientes en la Ciudad de Nueva York.

El doctor, además, contribuye con una visión cristiana de la medicina que ha podido profundizar con su obra de liderazgo y apoyo durante años a programas de ayuda de la arquidiócesis de Nueva York no sólo en ese territorio, sino también en el extranjero. Por años ha organizado misiones medicas a Republica Dominicana, su país natal, como recientemente a la islas de Puerto Rico y Cuba.

Ramon Tallaj comparte tres claves para fundamentar la necesaria reforma del sistema sanitario en una visión coherente con el profundo respeto a la dignidad de cada hombre y mujer.

Cambio de mentalidad

Ante todo, hay que cambiar la mentalidad, “pues no es posible que la reforma sea promovida por aquellos que no quieren que cambie el sistema”, explica en esta entrevista el doctor.

Para explicarse, pone dos ejemplos.

“Por un lado —explica—, se encuentran los laboratorios de producción de medicamentos. Las grandes industrias farmacéuticas crean mala fama a las medicinas genéricas, a pesar de que los genéricos tienen la misma eficacia. Han creado el estigma, según el cual el genérico no sirve. Pero, si el sistema sanitario promoviera las medicinas genéricas, se podría llegar a un ahorro de un 10% en medicamentos”.

El otro ejemplo que cita el doctor es el papel que en la financiación del sistema sanitario han asumido los hospitales.

“Hay que superar la visión de que el sistema sanitario se basa en una transacción: yo te atiendo ante una necesidad particular, tú me pagas y ya no nos vemos. El paciente debe ser atendido de manera integral, de manera holística, como se dice en inglés, afrontando por tanto el problema de la vivienda, el trabajo, el transporte, de la familia, etc.”

Los criterios que usan los hospitales o conglomerados médicos para financiar las admisiones gastan el 25 por ciento del presupuesto sin haber visto un solo paciente. “¡Esto requiere un cambio!”, afirma Tallaj.

El papel central del médico de familia

La segunda clave de esta reforma, por tanto, requiere volver a poner en el centro del sistema de salud al médico primario o de cabecera.

“El arte de la medicina depende de que se cree un vínculo auténtico entre el médico y su paciente —explica—. Es de vital importancia el elemento humano, comprensión, el enfoque en el paciente, escuchar a la persona de manera activa, interesarse por lo que siente y sufre, mostrar compasión, empatía. Estos son los elementos centrales de la vocación del médico desde sus comienzos”.

“Esta visión de la medicina requiere ofrecer a los médicos los recursos suficientes para que sean ellos los que controlen el presupuesto de salud, conjuntamente con las instituciones encargadas de gestionar el sistema de admisión a los hospitales, que hasta ahora era el indicador económico decisivo del sistema de salud”.

Con frecuencia el sistema de los hospitales, que gana millones, pasa por encima del médico primario, denuncia Tallaj. “Esta situación es dramáticamente contradictoria, pues el médico, después de haberse formado durante años, asume el riesgo de abrir una oficina en un barrio pobre para poder atender a esos pacientes en circunstancias a veces heroicas. Esos médicos están ofreciendo un gran servicio al país”.

“Es necesario trabajar en la capacitación del médico para que pueda tener los recursos necesarios para atender a los pacientes —insiste el presidente de SOMOS Community Care. Esto permite ahorrar mucho dinero en el sistema de admisiones de los hospitales. Y es posible hacerlo aplicando un sistema de ‘pay-for-performance’ (ofrecer un bono a los médicos según resultados con objetivos claros y compartidos), que motive a los médicos a mejorar la salud del paciente y que reconozca la excelencia de sus servicios médicos profesionales a su comunidad”.

Comprender la situación sobre el terreno

Por último, el doctor ofrece una tercera clave para la reforma del sistema sanitario: “En general —explica Tallaj—, las personas que están al mando del sector de la salud suelen ser personas con una gran formación en universidades como Harvard, pero nunca han visto a un paciente bajo el programa de Medicare o Medicaid (los sistemas federales de salud en Estados Unidos). Por tanto, estas personas toman decisiones que no corresponden para nada a la realidad”.

El presidente de SOMOS Community Care pone une ejemplo concreto de las disfunciones que originan esta mentalidad:

“Cuando el gobierno dice que un paciente de Medicaid debe pagar por obligación una consulta por 5 dólares y el médico debe (insisto debe) pedir ese pago, si no quiere ir contra la ley, estamos creando un enorme problema”.

“Piense que María Ramírez, que tiene 6 dólares en la cartera, no acudirá al médico —añade—. De esta manera su problema se agravará y sólo acudirá a la sala de emergencias de un hospital cuando su situación sea desesperada. De este modo, la medicina preventiva se hunde, así como un sistema integral de salud. Le pedí al presidente Obama que retirara esa medida, pues nosotros, los médicos de los barrios pobres, podemos vivir sin ese dinero”.

A modo de conclusión, el doctor Tallaj no quiere terminar sus comentarios sin subrayar un tema muy grave en Estados Unidos.

“La gente joven tiene que ser consciente de que debe contraer un seguro cuando es joven, pues todos podemos llegar a viejos. Se necesita encontrar un equilibrio en las compañías de seguros, para que por una parte puedan recibir los beneficios legítimos de su actividad, pero por otra los precios de los seguros deben poder estar adaptados a las posibilidades económicas de los usuarios. Hoy un joven que gana 4.000 dólares al mes no quiere pagar 400 dólares, pues le supone el 10% de su sueldo, pero el seguro es necesario para un sistema orgánico de salud. En el pasado no se creó ni se pensó en una mentalidad adecuada para que el mayor número de personas contrate su seguro de salud, originando graves problemas para encarar el sistema sanitario en los Estados Unidos que favorezca a todos”.

http://www.acppps.org/brochure-spanish/

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