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Acoso sexual, o más bien abuso de poder 

HARASSMENT
Charnsitr - Shutterstock
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¿Qué tan relacionados están estos términos y qué pasa cuando el acto es consensuado pero bajo presión?

Los más recientes escándalos de abuso/acoso sexual han dejado muchas preguntas en el aire, tantas que incluso entre las propias mujeres hay discrepancias y cuestionamientos.

“Muchas de esas mujeres aceptaron lo que esos hombres les propusieron, eso fue consensuado ”, dicen unas. “Sí pero porque las amenazaron con despedirlas o dañar su carrera”, responden otras.

Los límites entre abuso/acoso sexual y abuso de poder parecen ser muy finos; sin embargo, que eso no nos desvíe de algo en lo que todos, hombres y mujeres, debemos estar de acuerdo: está mal y hay que ponerle un freno, sin distinción de género, raza, religión o clase social.

Sí, es cierto que dentro del marco legal de la mayoría de los países debe haber cierto grado de violencia para clasificar este tipo de hechos como “abuso”, pero cuando se utiliza un cargo jerárquico para obtener ciertos favores sexuales entra en juego la palabra “acoso”.

Quizá es aquí cuando vienen las confusiones y de allí la importancia de conocer la terminología.

Los dos son delitos, pero son delitos diferentes y, por ende, tratados y castigados de forma distinta.

Por ejemplo, en Estados Unidos, el abuso o agresión sexual (como lo es una violación) es considerado un comportamiento criminal, mientras que el acoso se ve únicamente como un atentado contra los derechos civiles de las personas.

Adicionalmente, el problema del acoso sexual es que es uno de los más difíciles de probar. Generalmente se dan en privado, de forma no escrita y hay muchos tabúes sociales a su alrededor: “Será la palabra de mi jefe contra la mía y adivina a quién le van a creer”, “van a pensar que fui yo la que me insinué para lograr un mejor cargo” o “¿será que yo estoy exagerando y malinterpretando lo que acaba de pasar?”

Y nótense que hablo en femenino… ¿por qué? Porque las estadísticas de acoso sexual en mujeres seguirá siendo mayor mientras los hombres sigan ocupando la mayor cantidad de cargos altos: desde el director de un equipo deportivo, pasando por un maestro o un importante político, hasta el presidente de una empresa.

Y no es que el acoso sexual esté ligado únicamente a las relaciones de poder (pueden haber amenazas de éste y otro tipo entre iguales) o a un solo género (también hay hombres que son acosados o abusados sexualmente y temen decirlo), pero los estudios también demuestran que cuando se trata de una persona que es más “poderosa” que la otra lo hacen más probable porque tiene más herramientas de manipulación y/o chantaje.

Por eso en todos estos movimientos y campañas contra el abuso y el acoso sexual también se pide por la equidad laboral en cuanto a género.

No se trata de otorgarle el cargo a alguien sólo por ser mujer, pero sí reconocer cuando tiene las mismas capacidades que un hombre y no discriminarla porque “ella es madre y no va a poder viajar tanto”, “cuando quiera tener hijos va a faltar mucho” y este tipo de pensamientos que no necesariamente son ciertos.

Y quizá también tengan que venir otro tipo de leyes, como es el caso del permiso post-natal en los países nórdicos, donde se divide por igual entre padre y madre para garantizar que esto no sea una “traba” a la hora de la contratación o promociones.

Entonces cuando se hable del acoso o abuso sexual, es igual de importante conversar acerca del abuso de poder y cómo contrarrestarlo, porque los testimonios -y no sólo del mundo del cine- están indicando que es uno de los grandes factores que influyen en su incidencia.

A veces estos “poderosos” se creen invencibles y hasta protegidos, entonces es hora de evaluar qué se puede hacer para atacar el problema antes de que ocurra.

Por ejemplo, en el rodaje de la segunda película de la Mujer Maravilla (prevista para el 2019) se incluirán algunas nuevas medidas propuestas por el sindicato de productores estadounidense ante los más recientes escándalos, como lo es contratar dos personas encargadas únicamente de escuchar y estar atentas ante cualquier situación de acoso o abuso sexual entre trabajadores.

Lamentablemente, los números parecen indicar que el acoso y el abuso sexual ha sido un secreto a voces durante mucho tiempo y no sólo en Hollywood. Además, parecen que existen muchos cabos sueltos y desinformación en cuanto a los distintos términos.

Más allá de estar o no de acuerdo sobre la manera en que se ha tratado el tema a nivel de prensa o en ciertos movimientos feministas, es tiempo de sencillamente hablar de esto con nuestras(os) amigas(os) y compañeras(os) de trabajo; de investigar las leyes de nuestro país en torno a estos delitos (porque sí, te podría pasar a ti también o quizá te verás en la penosa necesidad de ayudar a alguien cercano); y de luchar en la medida de nuestras posibilidades para que se haga justicia y para que cada día el número de víctimas sea menor, porque como dijo una vez Pablo VI: “La dignidad del hombre requiere que obre según su libre elección, sin ninguna coacción externa”.

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