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Escucha a Springsteen cantarle a María de Betania

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“The Boss” se rodeó de virtuosos del jazz para su álbum de 2006

Mary Don’t You Weep [No llores María] es un antiguo espiritual escrito antes de la Guerra de Secesión estadounidense. Es lo que los eruditos llaman una “cántico de esclavos”, ya que ellos los componían y cantaban durante sus pesadas jornadas. La frase repetida en la canción de “Pharaoh’s army got drowned” (se ahogó el ejército del Faraón), servía como mensaje codificado entre los esclavos negros, un mensaje de esperanza y resistencia que comparaba a sus captores con los propietarios de esclavos del antiguo Egipto.

La María del título es María de Betania, hermana de Marta y Lázaro, que lloraba por la muerte de su hermano antes de que Jesús lo devolviera a la vida. Otras Marías evocadas en la canción son Miriam, hermana de Moisés y Aarón, que se regocijó por la derrota del ejército del Faraón, y por supuesto la Santísima Madre que lloró a los pies de la cruz. El mensaje de este espiritual negro es el de la victoria sobre la muerte y la liberación de la esclavitud.

Bruce Springsteen grabó Mary Don’t You Weep para su álbum de 2006 We Shall Overcome: The Seeger Sessions. Este trabajo es el primer y único álbum de Springsteen con composiciones no propias, para el cual se inspiró en su viejo amigo Pete Seeger, cantante de folk estadounidense.

Pete Seeger contó a The Guardian que no le agradaba especialmente ver su nombre en la portada del disco:

“He logrado sobrevivir todos estos años manteniendo un perfil bajo. Ahora me han puesto al descubierto. De haberlo sabido, le habría pedido que mencionara mi nombre en algún sitio de dentro”. Y añadió: “No son mis canciones, son canciones antiguas, yo solamente las canto”.

Para la grabación y la posterior gira, Springsteen reunió una banda de 18 miembros llena de músicos de jazz del estilo de Nueva Orleans. Obviamente, todos se enamoraron de la música de unas canciones cuyos solos se alargaban habitualmente durante la gira hasta extender un álbum de 13 canciones hasta una duración de 2 horas y media.

Por su parte, Bruce escogió el perfecto género musical para acomodar su ronca voz. La mayoría de estas canciones folclóricas se escribieron antes del siglo XX, en un tiempo en que las brillantes y limpias voces de los cantantes pop no eran lo habitual. La suma de una banda de jazz de semejante maestría añade una atmósfera fresca y emocionante que ayudó a los oídos modernos a imbuirse de su magia.

Aquí tenéis un ejemplo de cómo Springsteen y su banda sonaban igual de bien en directo que en las grabaciones.

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