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¿O’Malley contra el Papa? No, muestra su compromiso a favor de las víctimas

©Alessia GIULIANI/CPP/CIRIC
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El cardenal asegura que “es comprensible”, el dolor de las personas que han sufrido abusos sexuales en Chile

El  Cardenal Seán Patrick O’Malley, Arzobispo de Boston, como asesor de la Santa Sede en toda la problemática que envuelve la cuestión de los abusos a menores perpetrados por sacerdotes, aseguró «comprender» que las recientes declaraciones del Papa en Chile hayan causado dolor, pero que él da fe de la política de «tolerancia cero» del pontífice en este tipo de delitos.

“Es comprensible que las afirmaciones que el papa Francisco ha hecho ayer en Santiago, en Chile, hayan sido fuente de gran dolor para las personas que han sufrido abusos sexuales por parte de elementos del clero o de cualquier otro culpable”, escribió este sábado 20 de enero de 2018.

El cardenal O’Malley que asesora al Papa en la reforma del Vaticano y en la lucha contra los abusos ha publicado un comunicado en el sitio web “Boston Catholic”, donde afirma que el Pontífice “reconoce plenamente los atroces errores de la Iglesia y su clero que abusó de los niños”. 

Entretanto, el cardenal aseguró: Expresiones  (las del Papa) que llevan el mensaje según el cual ‘si no puedes demostrar tus acusaciones, no puedes ser creído’, hacen sentir abandonadas a las personas que han sufrido reprobables violaciones criminales de su dignidad, y relegan a las víctimas en un exilio de descrédito”.

El Papa había asegurado antes de su última misa multitudinaria en Chile que  «no hay una sola prueba en su contra”, hablando del obispo Juan Barros, quien ha sido cuestionado por participar en la visita apostólica a todas las celebraciones, tras las acusaciones en su contra por  el encubrimiento de los abusos cometidos por Fernando Karadima.

Hoy de 87 años, Karadima, es el sacerdote que estaba a cargo de El Bosque, una parroquia grande en Santiago, acusado de haber cometido abusos sexuales de niños desde los años 80 y condenado por el Vaticano en 2010, pero no por la justicia chilena que cerró el caso por falta de pruebas.

¿Qué dijo el Papa sobre Barrios? «El día que traigan una prueba contra él ahí voy a hablar (…) Todo es calumnia», expresó el Papa  a un periodista de la radio chilena – ADN-, al mismo tiempo que manifestó estar  «muy contento con Chile”.

Por su parte, el interesado, el obispo Barros confirmó «el Santo Padre siempre ha sido conmigo muy cariñoso y apoyador”.

En esta situación, el Presidente para la Comisión para la Protección de los Menores, O’Malley, sostuvo que era comprensible que las afirmaciones del Papa hayan sido fuente de gran dolor para las víctimas. Pero, también salió a su defensa conociendo la consigna del propio Francisco de “tolerancia cero” contra los que abusan de niños y el trabajo realizado en estos años por la comisión vaticana para la defensa de los menores. Un proceso de cambio eclesiástica concreto respecto al pasado.

O’Malley a la distancia comentó las palabras del Papa: No habiendo estado personalmente involucrado en las situaciones que fueron objeto de la entrevista de ayer, no sé decir por cual razón el Santo Padre haya elegido los términos específicos que ha usado en aquella ocasión».

«Pero – continuó – lo que sé es que el Papa Francisco reconoce plenamente los enormes errores de la Iglesia y de su clero que ha abusado de niños, y el devastador impacto que estos crímenes han tenido en las víctimas y en sus familiares”, escribe el Arzobispo de Bostón.

El religioso capuchino sostiene la labor del Papa y testimonia el dolor que prueba Francisco por los daños causados por sacerdotes que traicionan la misión: “He acompañado al Santo Padre en muchos de sus encuentros con las víctimas y he podido constatar su dolor en el tomar consciencia de la profundidad y de la amplitud de las heridas causadas a quien había sufrido abusos, y en el constatar que el proceso de curación puede necesitar una vida entera».

Y recuerda la posición firme del Papa Francisco contra los abusos sexuales: «Las afirmaciones del Papa son que no hay lugar en la Iglesia para quien abusa de los niños y que tenemos que adoptar la ‘tolerancia cero’, porque estos crímenes son reales y su compromiso es combatirlos”.

El cardenal estadounidense agregó: “Mis oraciones y mi pena estarán siempre con las víctimas y con sus familiares. No podremos jamás anular los sufrimientos que han vivido, ni curar plenamente su dolor. En algunos casos, debemos aceptar que incluso nuestro esfuerzo de ofrecer asistencia sea motivo de angustia para las víctimas, y que tenemos que rezar por ellos en silencio, mientras les ofrecemos nuestro sostén como respuesta de nuestro deber moral».

El presidente de la Comisión vaticana reiteró el compromiso de la Iglesia para evitar que hayan más casos de abusos sexuales: «Permanezco dedicado al trabajo por la curación de todos aquellos que han sido tan gravemente heridos y vigilando para que se haga todo lo que sea posible para asegurar la tutela de los niños en la comunidad de la Iglesia, de manera que estos crímenes no sucedan nunca más”.

Chile y las heridas de las víctimas 

La espina en el costado de la Iglesia chilena ha sido el caso Karadima. El nombramiento de Juan Francisco de Barros, un aparente asociado del cura en desgracia, como obispo de la diócesis de Osorno y que ha sido motivo de la polémica amplificada por los medios de comunicación durante la visita apostólica del Papa al país andino (15-18 de enero 2018).

La crónica de estos días en Chile está relacionada con las declaraciones del Papa, en su primer discurso, sobre su «vergüenza y dolor» por los casos de abusos sexuales cometidos por el clero, y, por otro lado, la posición de las víctimas que piden acciones concretas para evitar la aparente permisividad de la jerarquía católica en relación al mencionado caso Karadima.

A esto se suma, la presencia del obispo Barrios en las misas del viaje apostólico- legitimada por el Papa además con sus declaraciones – y el clamor ante ese hecho de las víctimas de abusos.

La reacción a las palabras del Papa por parte de las víctimas de Karadima no se han hecho esperar. En una conferencia de prensa, el jueves 18 de enero, tres víctimas de abusos sexuales leyeron un comunicado.

Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton reafirmaron que el obispo Barros fue testigo de los abusos y recriminaron al Papa por sus dichos indicando que «todo esto es de extrema gravedad».

Ellos se mantienen en su versión de los hechos y han hecho referencia a un viaje al Vaticano realizado por Barros en compañía de los obispos Arteaga, Koljatic y Valenzuela, para intentar «blindar al sacerdote Karadima y desacreditarnos a nosotros”.

En la causa judicial, sostienen los interesados, se manifestó la complicidad de los “miembros del Bosque” en los abusos de Karadima.

En la declaración, se relatan los hecho de manera cronológica  en la denuncia contra Karadima, además afirman que «lo que ha hecho el Papa hoy es ofensivo y es doloroso”.

Las acusaciones hacía Karadima llegaron en 2009 y se reclamó a su círculo íntimo de la Parroquia El Bosque, del que formó parte por muchos años el obispo Barros.

Las víctimas consideran que Barrios, quien llegó a esa parroquia en 1972 cuando estaba en formación, tenía una relación muy estrecha con Karadima que desde entonces fue su director espiritual, con quien estuvo vinculado por más de 30 años.

Ellos sostienen que Barrios – quien se ordenó sacerdote en 1984- se había convertido en secretario personal del cardenal Juan Francisco Fresno, rol que mantuvo hasta 1990 con el apoyo de Karadima.

Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton en su comunicado se mantienen en su posición contra Barrios: “Nosotros y otros testigos hemos declarado la presencia del obispo Barros durante los abusos psicológicos y abusos sexuales cometidos por el sacerdote Karadima”.

Como pruebas del encubrimiento de Barros a los abusos de Karadima, Cruz, Hamilton y Murillo citan algunos episodios.

En primer lugar, el ocultamiento de una carta enviada al cardenal Juan Francisco Fresno Larraín : “Hay testigos que indican que enviaron al cardenal Fresno, entonces arzobispo de Santiago, una carta acusando al sacerdote Karadima, ya en los años 80, por sus abusos. El secretario personal del cardenal era el propio obispo Juan Barros. Él se ocupó de eliminar esta carta. Estas pruebas están en la causa y en el fallo de la ministra Jessica González”.

El otro episodio que se presenta en el comunicado es el viaje que hizo Juan Barros a Roma para desacreditar a las víctimas de Karadima: “El obispo Barros, después de haberse hecho pública la acusación contra Karadima, viajó al Vaticano, junto a los obispos Arteaga, Koljatic y Valenzuela, a reunirse con monseñor Ladaria Ferrer, entonces secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, para intentar blindar al sacerdote Karadima y desacreditarnos a nosotros a través de decenas de cartas de sacerdotes y obispos cercanos a él. Esta información hoy es pública”.

https://twitter.com/gmanen/status/953998542233915392

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