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La obesidad en América Latina tiene cara de mujer

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Es una epidemia del siglo XXI. La obesidad es un grave problema que provoca la muerte de más de 2,5 millones de personas al año. Para acabar con él es necesario cambiar el estilo de vida de quienes la padecen que pasará por un cambio de alimentación, entre otras acciones. 

Hoy en día la obesidad afecta a millones de personas de todo el mundo, e incluso provoca la muerte de más de 2,5 millones al año. Una alarmante cifra que preocupa a la Organización Mundial de la Salud pues, según ha calculado, un 13% de la población adulta mundial es obesa, un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres.

La OMS define la obesidad y el sobrepeso como “la acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud” . Así, es uno de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer.

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Es fácil saber si se tiene sobrepeso. Tan solo se ha de calcular el Índice de Masa Corporal (IMC): el peso en kilogramos dividido por la altura en metros cuadrados. Así una persona con un IMC igual o superior a 30 es considerada obesa mientras que se considera que tiene sobrepeso si su IMC es igual o superior a 25.

La obesidad en la mujer latina

El Estudio Latinoamericano de Nutrición y Salud (Elans) evaluó la ingesta de alimentos, actividad física y perfil antropométrico de la población urbana varios países latinoamericanos como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú y Venezuela y reveló que la obesidad es más prevalente en mujeres que en hombres.

Concretamente en las mujeres la obesidad aumenta con la edad. Alrededor de los 60 años se alcanzan los valores máximos, coincidiendo con la etapa de la menopausia.

Este estudio se realizó en 9.218 personas de entre 15 y 65 años. Los resultados preliminares arrojaron que la  prevalencia de sobrepeso y obesidad para América Latina es del 60%. La obesidad y el sobrepeso se presentan igual en mujeres y varones, pero cuando se separa sobrepeso y obesidad, las mujeres tienen más obesidad que los hombres (30% versus 23%).

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¿Por qué la obesidad afecta más a las mujeres que a los hombres?

Aunque todavía no están claras sus causas, sí se conocen algunas razones.

Una de ellas es por razones fisiológicas, de composición corporal, sistema hormonal y de distribución de tejidos grasos, que hacen a la mujer más vulnerable que el hombre a desarrollar esta enfermedad (obesidad) a lo largo de su vida.

Hay también estudios que indican que las mujeres somos más sedentarias que los hombres, así como también nuestros trabajos lo son.

Además no solemos cumplir con las recomendaciones de 150 minutos semanales de actividad física.

Los requerimientos calóricos son un poco menor que el de los varones, y muchas veces ellos prefieren preparaciones más calóricas y con menos vegetales, lo que repercute también  a la hora de lograr un balance saludable en las mujeres, ya que se dificulta llegar a un consenso para la elaboración del menú familiar.

Hay factores psicológicos, como el trastorno emocional, donde la imagen negativa del cuerpo es un problema grave para muchas mujeres jóvenes obesas. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas situaciones sociales.

Los factores socioeconómicos también parece que influyen fuertemente en la obesidad en las mujeres. En algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad es más del doble entre las mujeres de nivel socioeconómico bajo que entre las de nivel más alto. El motivo no se entiende por completo, pero se sabe que las mujeres con un nivel social más alto toman mayores medidas contra la obesidad, tienen más tiempo y recursos para hacer dietas y ejercicio.

Algunas acciones sencillas para empezar con el cambio:

  1. Comenzar a organizar la alimentación familiar de forma semanal, de acuerdo a los gustos de cada integrante de la familia para de esta manera encontrar un equilibrio saludable.
  2. Hacernos un tiempito para realizar alguna actividad física que nos guste regularmente, o caminar (son 150 minutos semanales o sea por lo menos 20 minutos diarios), recuerda que nosotras necesitamos gastar más calorías y tenemos requerimientos calóricos menores que los hombres.
  3. Si presentas obesidad, ten presente que es una enfermedad que requiere un tratamiento individualizado y debe ser guiado por un profesional (nutricionista).
  4. Limita la ingesta energética procedente de alimentos procesados, con altos contenido de grasas y azúcares.
  5. Aumenta el consumo de frutas y verduras, así como también de legumbres, cereales integrales y frutos secos.

Necesitamos tomar conciencia sobre esta pandemia que nos está afectando a todos. No solo es un tema estético sino de salud y para ello debemos ponernos en acción ya, porque podemos cambiar estas estadísticas, solo necesitamos constancia y voluntad para cumplir con el objetivo de alcanzar un peso saludable. ¿Te animas?

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