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¿Hay una teología islámica?

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Y si la hay, ¿es comparable a la católica? ¿Tienen un Magisterio?

Sí. Recibe el nombre de kalām. Este vocablo, que literalmente significa palabra, discurso, se refiere a la teología en tanto que es razón puesta al servicio de la fe. No es una teodicea racional. Es decir, tiene su punto de partida en la revelación, a la que debe ilustrar y defender. Y sus presupuestos no están apoyados en la comprobación racional.

A pesar de ello, es usual no reconocer con claridad la existencia de una teología islámica, ya que hay diferencias respecto a la teología cristiana, por ejemplo. Una de ellas es que el kalām no está inserto en el núcleo de la Revelación, sino que permanece exterior a ella. De este modo, al desplazarse fuera del núcleo de la fe, la teología en el Islam ha corrido el riesgo constante de asociarse con la razón y convertirla en criterio de verdad y de interpretación de la fe.

Las fuentes de las que se alimenta la teología son tres. El Corán, palabra misma de Dios. El Hadiz (dichos del Profeta), que complementa las citas coránicas y a veces permite interpretar el sentido de algunos versículos coránicos. Y el Iŷmāʼ o consenso de la comunidad musulmana (umma), representada por sus doctores (ulemas) respecto a un punto.

Esta metodología del acuerdo se fundamenta a su vez las otras dos fuentes: el Hadiz del Profeta “Mi comunidad no se pondrá de acuerdo en el error” y Corán 4, 115: “A quien se separe del Enviado después de habérsele manifestado claramente la Dirección y siga un camino diferente del de los creyentes, le abandonaremos en la medida que él abandone”. Podría decirse, sin llegar a identificar los términos, que el consenso o Iŷmāʼ, desempeñaría en el Islam un papel similar al del Magisterio de la Iglesia.

Dificultades que plantea. El más inmediato radica en la necesidad de definir quién puede ser considerado doctor en el Islam, ya que en sus manos recae la enorme responsabilidad de discernir la “Dirección” que tomará la comunidad. Teóricamente, cualquier musulmán instruido en su fe puede asumir este cometido. De ahí que se difunda frecuentemente la imagen de un Islam sin jerarquías, frente a un catolicismo jerarquizado.

Sin embargo, esta imagen no es del todo válida. En el Islam sí existen autoridades, jerarquías, aunque no sean tan visibles como en otras tradiciones religiosas. Históricamente una labor tan crucial ha recaído en los especialistas en ciencias religiosas, una minoría social que se inserta en una línea o escuela de pensamiento bien definida y que posee funciones oficiales de cadí (juez), muftí (consejeros) y profesor de las Mezquitas Mayores.

La consecuencia histórica más visible ha sido la mezcla frecuente de responsabilidades políticas y religiosas en la dirección de la comunidad musulmana. Dicho de otro modo: dirigentes políticos que se sienten con derecho legítimo a interpretar la Ley unilateralmente.

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