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El drama silencioso de los mexicanos

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Muchos tienen que huir de su hogar por las amenazas y la violencia

Es un “drama silencioso” porque no tiene prensa. Ni ley que proteja a los desplazados internos que está produciendo, principalmente, el narcotráfico en diversos puntos de la geografía mexicana.

La violencia criminal aumenta en estados como Guerrero o Michoacán; los conflictos políticos en Oaxaca, los religiosos en Chiapas. Además, 60 por ciento de los 125 millones de mexicanos están en la línea de la pobreza. Las ciudades crecen. El desempleo también.

Y uno de cada dos miembros de la población económicamente activa, se encuentra en la economía informal. Un cóctel molotov que se agudizará estos meses en los que los partidos políticos, pulverizados y enfrentados, van a tratar de alzarse con la presidencia de la República (las elecciones son el domingo 1 de julio).

Según un estudio de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos en México (CMDPDH), durante el periodo de enero de 2009 a enero de 2017, en México 310 mil 527 personas tuvieron que desplazarse de manera interna debido a la violencia o por conflictos territoriales, religiosos o políticos.

Según el periódico mexicano La Crónica, “la lucha entre las fuerzas armadas y el crimen organizado en diversas regiones del país, las luchas entre cárteles por las rutas de distribución de droga que han sembrado el terror, las violaciones de los derechos humanos, la corrupción, impunidad e incluso la colusión de autoridades municipales, estatales y federales con delincuentes que provocan desconfianza, son las principales causa del desplazamiento interno”.

La CMDPDH señala en su estudio que tan sólo entre 2016 y enero de 2017 más de 21,000 personas se vieron obligadas a huir de sus lugares de origen, a abandonar su lugar de residencia de manera temporal o permanente con la intención de salvaguardar su vida.

“Si bien las causas de desplazamiento pueden ser diversas, en su mayoría se deben a las amenazas por el crimen organizado. Esta situación crece día con día y no hay manera de frenarla”, dice el reportaje de La Crónica.

Se van con lo que traen puesto

Al menos 12 de los 32 estados que componen la nación mexicana son calificados como “expulsores internos”. Jóvenes, mujeres, niños y ancianos, muchos de ellos indígenas, que tiene que irse con la violencia pisándoles los talones: un fenómeno nuevo en un país que era conocido por ser “expulsor” de personas hacia Estados Unidos.

Los refugiados internos de México carecen de cifras oficiales. Es más, es un fenómeno que ni siquiera tiene una legislación pertinente que lo reconozca y ampare a las personas que se van con lo que traen puesto, de noche, sigilosamente, tras haber sentido el horror cercano.

“Es fundamental que haya un reconocimiento del problema para que se puedan generar políticas públicas y que se creen programas a nivel nacional de atención a la población desplazada”, dijo a La Crónica, Brenda Pérez, coordinadora del Área de Desplazamiento de la CMDPDH.

Esta organización está apelando porque en México se produzca ya una Ley General sobre el Desplazamiento Forzado Interno “que ampare a las víctimas de esta situación”.

“El desplazamiento en México ha sido tanto un recurso reactivo como preventivo. Las y los desplazados huyen de sus hogares de residencia habitual ya sea como consecuencia de actos criminales y violaciones de derechos humanos cometidos en su contra o hacia su familia, o bien, como consecuencia del temor fundado de ser víctimas ante un clima generalizado de inseguridad y de impunidad, describe el estudio de la CMDPDH.

En al menos 25 por ciento de los desplazamientos masivos contabilizados por el organismo, la población obligada a salir de su territorio era de origen indígena, en su mayoría mujeres. “Madres que se vieron obligadas a huir para proteger su vida y la de los suyos. Este grupo vulnerable suele estar formado además por niños y ancianos”, señal el estudio de la CMDPDH.

Con información de La Crónica

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