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Lennon y el cristianismo: la devastadora experiencia de ser más famosos que Jesús

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"El cristianismo terminará. Desaparecerá en la nada. No es necesario discutir: tengo razón y el tiempo me dará la razón": la famosa frase que desencadenó la tormenta

John Lennon se profesaba cristiano, conocía al hijo de Dios, leía la Biblia, tenía un crucifijo en su casa de Londres. Durante su estadía en la India, en 1968, con los Beatles para aprender del maestro Maharishi las técnicas de meditación trascendental, John escribió una carta en respuesta a una fan (una cierta Beth) en la que se definió como un hombre de fe, citando la Biblia:

“Querida Beth, gracias por la carta y tus atenciones. Si lees que estamos en la India en busca de la paz etc., no significa que no tengamos fe en Dios y en Jesús creemos por supuesto. La meditación trascendental no se contrapone con otras religiones. Se basa en las verdades fundamentales de todas las religiones, es el común denominador. Jesús decía “El Reino de los Cielos está dentro de ti” (Evangelio de Mateo, ndr) – y es exactamente esto que quería decir – “el Reino de los Cielos está cerca” – no en un tiempo remoto futuro, o después de la muerte, sino ahora. Durante el ayuno etc. en el desierto durante cuarenta días y cuarenta noches, Jesús tuvo que hacer alguna forma de meditación, no estaba sólo sentado en la arena rezando, aunque meditar es una forma de oración. Espero que lo que te he dicho tenga sentido para ti, estoy seguro que lo tiene para un verdadero cristiano, algo que busco ser sinceramente” (a cargo de Hunter Davies, Las Cartas de John Lennon, Mondadori, pp. 121-122).

Sin embargo, permaneció distante de la Iglesia. Odiaba a los anglicanos y cualquier autoridad constituida como anárquica y mística como los pensadores rusos, al estilo Lev Tolstoi. Criticaba las instituciones que ejercían cualquier forma de poder moral y político sobre el pueblo.

Él, un burgués, escribió diversos versos inequívocos en Working Class Hero: “Al nacer los hacen sentir pequeños al no darles tiempo, en lugar de dárselo todo… Los hieren en casa y en la escuela, los odian si son inteligentes pero desprecian a un estúpido hasta que se vuelven tan locos que son incapaces de seguir sus reglas… Los mantienen drogados con religión, sexo y televisión y piensan que son muy inteligentes, fuera de serie y libres pero aún son unos jodidos zombies, por lo que veo”.

En la larga entrevista a Jann S. Wenner de “Rolling Stone” y publicada íntegramente en el libro “John Lennon recuerda”, el fundador de la banda más influyente del mundo explicó su visión del cristianismo al comentar el tema Girl de los Beatles:

“La canción “Girl” me gustaba porque, en un cierto sentido, estaba buscando decir algo sobre el cristianismo, con quien en esa época estaba en conflicto […] He hablado precisamente del cristianismo … a propósito del hecho que se tengan que padecer torturas para ir al paraíso. Sólo digo que en “Girl” hablaba del “dolor que conducirá al placer” y que esto era el concepto católico cristiano: hacerse torturar, luego irá todo bien, lo cual en parte es cierto, pero no porque lo dicen ellos”. (p. 97)

La última estrofa de la canción dice: “¿Le dijeron cuando era chica que el dolor conduce al placer? ¿Lo entendía cuando le decían que un hombre debe partirse el lomo para ganarse el día de descanso? ¿Lo creerá aún cuando él esté muerto?”.

Buscaba decir algo sobre el cristianismo, con el que en aquella época, cuando escribió “Girl”, estaba en conflicto. Era el año 1964, periodo en que sucedieron muchas cosas en la vida de Lennon.

Publicó el libro ilustrado “In His Own Write” y el disco “Rubber Soul” que incluye la canción “Girl”. En las dos obras hay un común denominador: una crítica agridulce de la religión cristiana y una curiosidad hacia el tema del dolor. Lennon se pregunta por qué para resucitar es necesario padecer y luego morir.

Con el crítico musical Jann S. Wenner, Lennon habló de su escrito “In His Own Write”, y lo explicó como un libro de sátira sobre la Iglesia y el Estado. La Iglesia es acusada de ser mojigata, irreal y distante de los jóvenes. Una colección de ilustraciones – él fue a un instituto de arte en Liverpool – y de textos que explican el intento por colocarse dentro del movimiento satírico que acababa de explotar en Inglaterra y era apoyado por la revista “Beyond the Fringe” fundada por el cómico satírico Peter Cook.

Lo que sucedió en la vigilia de la gira de los Beatles en Estados Unidos está contenido en ese libro, escondido en aquella creatividad irritante que impulsará – algunos años después – a John Lennon a declarar que los Beatles eran más famosos que Jesús.

En el libro Read The Beatles – Una antología de escritos de época sobre el impacto, la influencia y la modernidad de los Fab Four – encontramos un indicio que nos hará comprender mejor lo que estaba sucediendo en 1964 alrededor del fenómeno Beatles y el infierno que se desencadenó dos años más tarde:

“Los Beatles se había vuelto una religión para millones de personas en todo el mundo. Durante la gira de Australia, el encargado de prensa Derek Taylor se sorprendió con la visión desconcertante de innumerables manos que se extendían a lo largo del camino de la pasarela, y las personas con alguna discapacidad aventaban las sillas de ruedas a la vida de los chicos, como si su presencia pudiera curarlos”. (p. 146)

Con sólo 24 años y en la cumbre de la fama, Lennon estaba en pleno delirio de omnipotencia (¿quién no lo estaría a ese nivel?).

Winner le pidió que explicara su gran popularidad de beatle y le dijo así:

“Me lancé a una gran fiesta; era un emperador, tenía millones de mujeres, droga, alcohol, poder, y todos me repetían lo excepcional que era. ¿Cómo le hacía para salir de ahí? Era como estar en un jodido tren en marcha. No podía bajarme. ¡Era fantástico! Me sentía en otro mundo; no sabía nada de nada… Me daba la impresión de haber salido de los bosques, p***, ¡para luego tomar el mundo en un puño! Me gustaba de verdad, estaba convencido, pero me quedé como atrapado. No podía hacer nada; estaba sólo siguiendo la carrera. Era adicto como un drogadicto” (Jann S. Wenner, John Lennon recuerda, Ediciones White Star, p. 161).

El 4 de marzo de 1966 concedió una entrevista al diario londinense The Evening Standard, título del artículo “¿Cómo vive un Beatle? John Lennon vive así” (incluida en el libro “Read The Beatles”). A la periodista y amiga Maureen Cleave, declaró: “El cristianismo terminará. Desaparecerá en la nada. No es necesario discutir: tengo razón y el tiempo me dará la razón. En este momento somos más populares que Jesús. No se qué terminará antes, si el rock and roll o el cristianismo. Jesús estaba bien pero sus discípulos eran estúpidos y mediocres. Es por el hecho que ellos lo han tergiversado que  para mí está arruinado”.

Escribió enseguida Cleave: “Lee mucho sobre religión”. Definió su carácter: mira el mundo por encima del hombro, arrogante como un águila. Es imperioso, impredecible, indolente, desorganizado, infantil, indeciso, encantador y con una mente rápida y complaciente, y difícil.

La autora del artículo periodístico describió la bizarra residencia de Lennon, como una habitación llena de libros muy ordenada, ahí sobresale un crucifijo y una antigua edición de la Biblia, seguramente leída muchas veces por John Lennon y el libro “The Passover Plot” de Hugh J. Schonfield. Un libro controvertido: según Schonfield la semana de la Pasión fue planeada por el mismo Cristo que habría montado la muerte en cruz. Fue obra de la iglesia primitiva quien organizó las narraciones evangélicas para hacer creer a las generaciones futuras la sobrenaturalidad del evento de la Pasión y someter al mundo a la ley del Maestro.

En realidad Lennon nunca creyó las teorías del libro de Schonfield. La lectura del texto impulsó a Lennon a considerar su fama y el fenómeno de la llamada Beatlemanía. Él como un nuevo mesías, y la beatlemanía como la religión del siglo XX. Poniéndose a la par con Cristo. Colocó a los Beatles en los contextos sociales y geográficos más amplios, pensando de manera crítica en la influencia de su música sobre las jóvenes generaciones. Los Beatles eran (y lo son todavía) un fenómeno mundial. Llegó a la conclusión que las fuerzas psíquicas, políticas y culturales que permitieron el nacimiento y la difusión del cristianismo eran las mismas que generaron la “Beatlemanía”.

El mundo que nació tras la llegada de Jesús fue marcado, lo escribe Schonfield, por un fervor religioso extraordinario que arrojó luz a las prácticas culturales del tiempo en aquella altura vacías de sentido.

El pueblo judío estaba perdido, dividido por las controversias, rivalidades y recriminaciones sociales. Como el mundo en que estaban colocados los Fab Four (Los fabulosos cuatro), ese mismo mundo que usó a los Beatles como excusa para enloquecer, usándolos como chivo expiatorio. George Harrison, el verdadero enemigo del cristianismo de la banda de Liverpool, financió íntegramente un film acusado por la iglesia de Inglaterra de blasfemia, “La vida de Brian”. Otras experiencias contribuyeron a consolidar en Lennon la idea de ser él y su banda una referencia absoluta para muchos jóvenes en una época de anormalidad psicológica.

“El cristianismo desaparecerá”. Sobre esta declaración, John fue obligado (contra su voluntad) por el manager de los Beatles Brian Epstein a arrepentirse públicamente. El biógrafo Bob Spitz es testigo de esto en su libro “The Beatles, the real story” (Sperling & Kupfer).

“Cuando llegó la hora de irse a Estados Unidos, John estaba furioso […] Cuando las solicitudes de disculpas comenzaron a aumentar, su ira aumentó hasta que, al momento de partir, estaba furioso. Le dijo a Brian que no sólo no tenía intención de desmentir sus palabras, sino que no tenía siquiera la intención de dar declaraciones a la prensa sobre cristianismo, sobre música o sobre los Beatles” (ibidem, p. 392).

En la vigilia de la gira por Estados Unidos, se desencadenó un huracán sobre los Fab Four a causa de una revista para adolescentes Datebook. El “corta y pega” de algunas frases de Lennon concedidas a Cleave provocó un enorme escándalo en la sociedad estadounidense. Siguió una verdadera caza de brujas, hogueras públicas de sus discos, hubo censura del Vaticano y la aceptación de las disculpas del mismo tras las declaraciones conciliadoras (y forzadas) de Lennon en dos tensas conferencias de prensa, el 11 de agosto en Chicago y el 12 de agosto en el hotel Astor Tower.

Spitz en la página 406 de su biografía cuenta la respuesta de Lennon a la pregunta de un periodista: “Algunos adolescentes han repetido tus declaraciones: ‘Me gustan más los Beatles que Jesucristo’. ¿Qué piensas?”

Él respondió: “Si hubiera dicho que la televisión es más popular que Jesús, me habría salido con la mía. Pero puesto que estaba hablando con una amiga, usé la palabra Beatles, como si fuera algo remoto, no como yo veo los Beatles, sino como entiendo a los otros Beatles, como la gente nos ve. Sólo dije que ellos están teniendo sobre los jóvenes más influencia que cualquier otra cosa, incluido Jesús. Pero lo dije de forma equivocada […] No quiero decir que somos mejores, o más importantes que Jesús, ni quería compararme con él como persona, o a Dios como ser, o lo que sea. Dije lo que dije, de forma equivocada, o que fue malinterpretado. Y ahora ha pasado todo esto”.

Desde el Osservatore Romano, órgano de prensa del Vaticano, se hizo la paz. Al día siguiente a las dos conferencias de prensa, el 13 de agosto de 1966, fue publicado en un editorial lo siguiente: “No se pueden negar algunas bases en el último comentario de John Lennon respecto al ausentismo o la distracción de muchos. […] Y de esta manera se zanjó el tema”.

Para John el drama sólo había comenzado. Desde aquel momento empezó una batalla entre Lennon y Estados Unidos. De hecho seis años más tarde se enfrentó contra el gobierno estadounidense con el presidente Nixon a la cabeza. Protestó junto a militares comunistas y pacifistas, defendiéndolos públicamente. Fue su condena. En el documental “U.S.A. contra John Lennon” se cuenta la historia. El libro adjunto al dvd demuestra en una cuidadosa documentación cómo los servicios secretos estadounidenses lo espiaron, controlando todos sus movimientos en territorio estadounidense.

En el libro “John” su primera esposa Cynthia Lennon escribió las repercusiones de este acontecimiento sobre la vida privada del artista: “Estaba sacudido y perplejo, y no entendía por qué tanta gente daba importancia a lo que había dicho. Las amenazas de los locos fueron a peor. Recibimos terribles predicciones de accidentes aéreos y otros sucesos nefastos, pero sólo una impactó realmente a John. A diferencia de otras cartas, no era hostil o enojada: de los Estados Unidos le dispararían a John. Al declarar lo que según él era la verdad, nunca pensó que provocaría tanto odio y tanta rabia. Tenía miedo yo también y si hubiera podido impedirle que fuera de gira a los Estados Unidos, lo habría hecho. Nos despedimos preguntándonos si sería nuestra última despedida y nos abrazamos entre lágrimas” (p. 242)

Ese ser más famosos que Jesús fue devastador para Lennon

Esto es lo que he entendido respecto a su fe. He leído mucho respecto a una presunta simpatía hacia el cristianismo, sobre todo durante la carrera como solista de John. En “Dios” parece un agnóstico (significativa respuesta cristiana de U2 en “God parte II”), mientras que en “Help” era una de las canciones preferidas de Lennon de toda la discografía de los Beatles. Le gustaba ese grito, “¡Ayuda!”, que lo acampañó durante toda su joven vida, el himno de una inquietud nunca plenamente satisfecha. Una existencia revolucionaria, nunca predecible, excesiva.

No es un gran hombre, su ex esposa Cynthia en el libro “John” ofrece una imagen sombría de su ser esposo y padre. Era peligroso para sí y para los demás, malditamente inteligente, contradictorio, consciente de que no era ni mejor ni más importante que Cristo. En resumen … un artista genio. Sólo eso.

Artícolo extraído del blog “Arena dei Rumori” 

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