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Ordenar es bueno para el espíritu y para sentirse bien en casa

Clean Room House
By Yuganov Konstantin | Shutterstock
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A menudo, ordenar la casa permite ordenar el espíritu. Con el tiempo, los objetos que se acumulan cargan con un pedazo de nuestra historia, así que tirarlos o separarnos de ellos permite trazar una línea sobre ciertos aspectos del pasado. Pero, ¿cómo llevar a cabo esta tarea metódicamente sin desanimarse por su magnitud? ¿Qué trucos y consejos nos permiten liberar el espacio de forma útil?

Atención, vas a vivir una aventura sin precedentes. Vas a ordenar y despejar tu casa. Quizás este deseo coincida con el de ordenar y despejar tu cabeza.

Sea como sea, descubrirás que el orden tiene una influencia positiva sobre tu espíritu. Aligerar la casa aligera también las ideas.

 

3 métodos para ordenar la casa

Hay varios métodos para despejar tu casa; entre los más conocidos están FlyLady, KonMari y Zen to Done. A partir de estos tres métodos, puedes crear el tuyo propio, según tu personalidad y tus preferencias.

Theloushe | Flickr CC

Método FlyLady

Existen numerosos métodos para ordenar una casa. El método estadounidense FlyLady, creado por Marla Cilley, permite recuperar suavemente el control sobre el orden de la casa instaurando una regularidad en las sesiones de limpieza.

A razón de 15 minutos al día y concentrados sobre un punto en particular, este método te permitirá librarte del desorden poco a poco, sin estrés.

Entre los principios de este método está la divisa de hacer “sitio a lo nuevo”. Cuando compres un objeto, deberás deshacerte de un objeto que ya tengas. Puede tratarse de un objeto del mismo estilo o de algo completamente diferente.

Este método recomienda también un ejercicio que llaman “boogie de los 27 objetos que tirar” o Flying Boogie. ¿Por qué 27? La idea principal es coger una bolsa de basura y meter en ella 27 artículos de los que quieras deshacerte. Si te impone este número, adapta el método a tus necesidades o deseos. Puedes escoger un número que corresponda más a tu personalidad. Pueden ser 10 objetos.

¿Quizás los vincule una historia común (pasado, alguien de tu entorno)? En una casa, hay muchos puntos calientes que atraen el desorden. El método FlyLady también consiste en supervisar muy de cerca estos puntos calientes.

Método KonMari

Otro método, el KonMari. Aquí, el rigor japonés se impone de una manera muy radical. Según este método inventado por la gran sacerdotisa de orden Marie Kondo, ordenar la casa se considera un acontecimiento importante.

El proceso, que puede durar 6 meses o ceñirse a una semana completa, se hace por categorías de objetos y no pieza por pieza. Esto permite visualizar con precisión cuántos objetos se tienen con el mismo uso.

Quizás no necesites tener 4 jarrones o 3 pesadas y voluminosas ollas a presión. Si este método recomienda ordenar por categorías es sencillamente porque, con frecuencia, hay objetos idénticos repartidos por habitaciones diferentes.

El toque japonés surge de una pregunta sobre esos objetos: ¿te traen felicidad? Si la respuesta es no, ¡a la basura! Un objeto debe conmoverte, emocionarte, hacerte feliz.

Marie Kondo recomienda en sus best-sellers La magia del orden o La felicidad después del orden, un orden particular para organizar todas las categorías. Según Kondo, ordenar la casa permite poner orden y alegría en la vida.

Método Zen to Done

El método Zen to Done desarrollado por Léo Babauta está inspirado en el método FlyLady.

Cuando decidas abordar una zona, hay que vaciarla totalmente, limpiarla y clasificar los objetos que guardes. Hay que crear dos montones, uno para lo que conserves y otro para lo que deseches.

Los objetos deben terminar en uno de los montones de manera instintiva, inmediatamente y sin reflexionar. Si un objeto no ha sido útil en todo el año, debe ir a la pila de desechos. Luego, cambias de zona y empiezas de nuevo el proceso desde el principio.

Puedes refinar este método organizando cuatro montones en vez de dos: guardar, tirar, regalar, vender.

Este método se basa en la introducción de hábitos de limpieza y orden, más que en una limpieza esporádica de una sola sesión. Se basa en la planificación de sesiones de orden, en la ayuda de listas y en la simplificación de las tareas.

  • Ordenar la casa por habitaciones

Es el modus operandi más básico, en el que pensamos de inmediato. Ocuparse de una habitación antes de pasar a otra.

Para aplicar este método, utiliza los recipientes que ya posees. Siempre tienta pensar que algunas estanterías o armarios más facilitarían la labor, pero el objetivo es crear espacio en los continentes que ya tienes en casa.

Hay muchas habitaciones que ordenar: dormitorios, salón, cocina, cuarto de baño, despacho, recibidor, sótano y, según el formato de tu vivienda, vestidor, lavadero, biblioteca, despensa, sala de juegos, buhardilla…

  • Empieza por ordenar el dormitorio. Tu lugar de descanso debería invitar a la relajación. Para conseguirlo, busca que tu mirada no quede atrapada en una multitud de objetos diseminados por toda la habitación. Lo más sencillo y obvio es ordenar la ropa. Utiliza el método de Marie Kondo, como herencia directa del origami, para que la ropa ocupe el mínimo espacio estando doblada y sobre todo para que puedan posicionarse verticalmente y no horizontalmente como de costumbre.

  • En la cocina, clasifica los objetos con múltiples ejemplares y concéntrate en los materiales que no pongan tu salud en peligro. Destierra los embalajes tóxicos. Invierte en pocos objetos, pero de calidad. Vacía regularmente las alacenas y tira todos los productos cuya fecha de caducidad haya pasado sobradamente. Deshazte también de todo aparato pequeño que no utilices. Por ejemplo, el robot de cocina que te regaló tu marido pero que no usas porque prefieres cocinar con otros objetos que lo sustituyen.
  • El salón debe mantenerse como un lugar de distensión. La decoración debe ser lo más minimalista posible. En realidad, el salón es más bien una sala de estar donde a veces se establece un bazar sin nombre. Para simplificar las cosas, dispón varias cajas o cestas de almacenamiento para los artículos cotidianos. Así podrás clasificar objetos pequeños o un estilo de objeto antes de clasificarlos con más detalle. Etiqueta las cajas o clasificadores. Así encontrarás las cosas más fácilmente. Cuantos más muebles tenemos, más los usamos y apilamos cosas en ellos. Opta por la menor cantidad de muebles posible. Tu salón estará aireado y el tránsito por él será cómodo.
  • El dormitorio de los niños es su universo. Enséñales ordenarlo ellos mismos. Para facilitarles las cosas, proporciónales cajas para cada estilo de objeto. Los Playmobil® en una caja, los Lego® en otra y así sucesivamente. Los niños muy pequeños están acostumbrados a jugar y llevar sus juguetes al salón, donde todo el mundo está con más frecuencia. Permíteles hacerlo con una condición, que luego ordenen los juegos que hayan desplazado de su habitación. Clasifica regularmente la ropa de los armarios que se haya quedado demasiado pequeña.
    kidsroomdecorating.net

Artículo publicado originalmente en la edición francesa de Aleteia. Ha sido traducido y adaptado para los lectores de Aleteia en español. 

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