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10 personas que han entregado su vida por los demás en 2017

Rostros contemporáneos del Evangelio
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Aleteia presenta a los testigos de la caridad del año

4) Marta Mya Thwe,

la “Madre Teresa de Birmania”

Todos la conocen como la “Madre Teresa de Birmania” o Myanmar: pero su nombre es Marta Mya Thwe, religiosa de la Congregación de San Jose de la Aparición, quien ha dedicado su vida a los enfermos de sida en su país.

Su trabajo ha cambiado radicalmente en tres lustros las expectativas de vida de los enfermos de sida en el estado de Mon, que no recibían cuidados apropiados y vivían expulsados de sus familias y apartados por la sociedad.

En 2002, fundó el centro de salud “Espejo de la Caridad”, que proporciona refugio, alimentos, medicinas, educación y formación profesional a los huérfanos y las personas con sida.

Ahora esos centros se están extendiendo por el país: los enfermos de sida no son ya apestados intocables, sino personas con un virus sí, pero también con una dignidad y un futuro prometedor.

 

5) Henri Burin des Roziers,

abogado de los “sin tierra” en Brasil

Abogado de los “sin tierra” en Brasil. Así es conocido el sacerdote dominico francés Henri Burin des Roziers, fallecido el pasado 26 de noviembre en París.

Tras una labor intensa de asistencia a estudiantes, e inmigrantes norteafricanos en Francia, llegó a Brasil en 1978 para ponerse al servicio de la Comisión Pastoral de la Tierra, creada dos años antes por la Conferencia Episcopal de ese país para superar las injusticias que sufren muchos campesinos.

Junto a otros dominicos, “Frei Henri”, como pasó a ser conocido en Brasil, se convirtió en abogado de campesinos injustamente encarcelados o incluso torturados, así como de las familias de obreros de la tierra asesinados.

En 2000, su acción en la Comisión Pastoral de la Tierra logró por primera vez la condena en el Estado de Pará de un “fazendeiro” (latifundista) por el asesinato de un líder sindical. Algunos fazendeiros reaccionaron poniendo precio a la cabeza del sacerdote.

En 2005, esas amenazas de muerte se hicieron aún más terribles. En ese año, fue asesinada la misionera estadounidense Dorothy Stang (de 73 años), quien compartía con el padre Henri su obra de ayuda a los campesinos. El precio de su cabeza entonces era de 50.000 reales (hoy unos 15.000 dólares).

 

6) Christopher Hartley,

agua para Etiopía

En esta Navidad ha lanzado el llamamiento más elocuente a Occidente: desde Gode, al sureste de Etiopía, en el desierto, cerca de la frontera con Somalia, ha pedido angustiosamente agua para su pueblo que se muere de sed.

El padre Christopher Hartley, nacido en 1959 en Londres, en el seno de una familia anglo-española, colaborador durante años de la Madre Teresa de Calcuta, lucha desde hace una década por la salud, la esperanza de vida, la restitución de la dignidad de miles de personas, la mayoría de ellas musulmanas, en tierras que nunca antes habían visto a un misionero cristiano.

Al ver día tras día cómo la población muere de infecciones, el padre Christopher se ha lanzado en un proyecto que permita resolver la situación a largo plazo: filtrar el agua del río  Wabi Shebelle en la región de Gode y ponerla a disposición de su población. Este proyecto, avalado por ingenieros europeos, salvará la vida de decenas de miles de personas.

El sacerdote, que está logrando dar literalmente de beber a estas poblaciones del segundo país africano más poblado, confiesa que en su corazón resuenan diariamente las palabras de Jesús a los apóstoles: “¡Dadles vosotros de comer!”. Aunque él escucha sobre todo al Señor cuando dijo: “tuve sed, y me disteis de beber”.

 

7) Rafała Włodarczak,

madre de huérfanos del conflicto palestino-israelí

¿Qué podía hacer una joven polaca por los huérfanos palestinos de la guerra de los seis días que enfrentó a Israel con los países árabes? La hermana Rafała Włodarczak, religiosa de la Congregación de Santa Isabel, no se excusó en su fragilidad: se arremangó el hábito y en 1968 construyó, con sus propias manos y con la ayuda de otras religiosas, el “Hogar de la Paz” en el Monte de los Olivos en Jerusalén.

La casa se quedaría pequeña para las necesidades y luego surgiría otro “Hogar de la paz” para niños necesitados en la ciudad de Belén.

Este 8 diciembre el “Hogar de la Paz” ha celebrado los cincuenta años de vida en los que la labor de las religiosas no se ha limitado a ofrecer un techo y asistencia a niños palestinos más necesitados, sino sobre todo lo que más necesitarán para su futuro: educación en el respeto del otro, en la paz.

Por este motivo, en junio pasado, el Papa Francisco entregó a la hermana polaca Rafała Włodarczak la cruz “Pro Ecclesia et Pontifice”.

Pase a la pagina 3 para descubrir por qué han sido elegidos testigos de la caridad 2017  Rosemary Nyirumbe, Paolo Cortesi, y el príncipe Dominique de La Rochefoucauld-Montbel

 

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