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Papa Francisco: No quiero trabajos en negro en el Vaticano, ni despedir a nadie, la familia es lo primero…

POPE FRANCIS
Antoine Mékary I ALETEIA
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Cuando el jefe que da los saludos de Navidad a los empleados es el Papa en persona…

“Gracias a cada uno de ustedes, por el trabajo que hacen, porque forman equipos y cada uno de ustedes da lo mejor para el Vaticano, por ayudar a muchas personas, ustedes son parte de esta cadena que lleva a cabo el trabajo de la Iglesia”, dijo el papa Francisco a los empleados de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano con motivo de las felicitaciones navideñas este 21 de diciembre de 2017 en el aula Pablo.

Es normal que en muchas oficinas y lugares de trabajo en el mundo, el jefe haga un discurso o reúna a los empleados para los saludos de Navidad. Francisco también lo hace a su manera y desde su especial ‘jefatura’ como “Sucesor de Pedro” y cabeza del Estado más pequeño del Mundo, la Ciudad del Vaticano.

Trabajo

“La primera palabra que quiero decirles, es ‘trabajo’, para agradecerles por su labor…no, no, no quiero decir que deban trabajar más…”, dijo en broma sin papeles en la mano, espontáneamente, minutos después de haber dado un largo discurso igualmente a la Curia Romana.

“También hay un problema, hablando en el Vaticano, sobre el trabajo. Los trabajadores precarios, me han pedido ayuda”, dijo el Papa que fue acogido por muchas personas que se tomaron fotos, le saludaron y celebraron su llegada al aula Pablo VI.

Cabe anotar que desde la Reforma de la Curia iniciada desde hace cuatro años, el Vaticano ha reducido al mínimo la contratación de nuevo personal.

“Repito lo que ya dije: ¡No quiero trabajos en negro en el Vaticano! “. “También dije que no deberíamos dejar a nadie sin trabajo, a menos que haya un acuerdo y una alternativa válida”.

“Para mí es un problema de conciencia: no podemos predicar la doctrina de la Iglesia y tener en casa estos problemas. Para resolver estos problemas, se necesita la ayuda de todos”.

El Pontífice reiteró que el trabajo hace parte de la dignidad de la persona.  “El trabajo es tu camino hacia la santidad, la felicidad, para llevar adelante tu vida con satisfacción porque el trabajo nos da dignidad”, sostuvo. “Hoy la maldición más fea que hay es no tener trabajo”, expresó.

Luego, el Papa habló de la realidad de las empresas que despiden a sus empleados: “No hago nombres, pero aquí en Italia hay empresas importantes que están en riesgo y quieren ‘racionalizar’ el trabajo -esta es la palabra que se usa-, por ende despedir a tres o cuatro mil personas”.

“Y esto es malo porque quita la dignidad”, dijo el Papa entre los aplausos. “Este problema concierne tanto al Vaticano, Italia y al mundo entero”, manifestó.

Familia 

El Papa recordó el papel central que tienen las familias. “Cuando yo sé que una familia está en crisis y que hay niños angustiados porque la familia está mal, yo sufro”.

“Déjense ayudar. Por favor, busquen ayuda, pidan ayuda a tiempo. Protegiendo a las familias. Sé que entre ustedes hay algunos separados y yo sufro con ustedes”, expresó.

El Pontífice aconsejó a las familias en crisis: “jamás pelear delante de los niños”. Instó a proteger los infantes de los problemas de los adultos. “Cuando los padres pelean, los niños sufren”. “La familia es la gran joya que Dios creó”.

Habladurías 

El Obispo de Roma reiteró que las habladurías son malas y causan mucho sufrimiento, incluso las comparó al terrorismo.

Un chismoso es como un terrorista: tira la bomba que explota y daña a muchos otros. Por favor, no  sean terroristas de habladurías. ¿Cómo podemos evitar las habladurías? ¡Mejor muerde la lengua antes!”.

Perdón

Admitió que es difícil decir: ¡Perdón! Especialmente en la que llamó la “fauna de los clericales”. “Hay errores en la vida que hacemos nosotros los clérigos, pecados, injusticias, tratamos un poco mal a la gente , a veces de forma neurótica”. Por esto, pidió “perdón”.

Invitó a no tener miedo a pedir perdón, y buscar un buen confesor, porque “hay tantos sacerdotes misericordiosos”, y porque “la Navidad es una buena oportunidad para hacer la paz con nosotros mismos”. Asimismo, compartió que apenas ayer se había confesado con un sacerdote. Y antes había bromeado: “dicen que el mejor confesor es un sacerdote sordo”.

El Papa instó a mantener una alegría que viene de adentro. Antes de dar su bendición a los presentes en el  aula Nervi, recordó a los familiares y las personas enfermas.

Así, concluyó pidiendo perdón e invitando a proteger el trabajo, la familia, cuidarse de los chismes y agradeció, una vez más, a los empleados vaticanos por su ayuda.

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