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¿Era la Edad Media una época oscura? ¡Pero si no existe!

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¿Cómo juzgar en bloque mil años de historia? ¿No es eso tener prejuicios?

Entrevista al Dr. Francisco O´Reilly, investigador en la recepción del pensamiento árabe en el mundo latino entre los siglos XII y XIII. Es Director del Departamento de Filosofía de la Universidad de Montevideo y profesor de Historia de la Filosofía Antigua y Medieval en la Universidad de la República (Uruguay).

– Se suele hablar de la Edad Media como una época oscura de escaso progreso científico. ¿Es así? 

Cuando uno tiene que explicar qué es la Edad Media, cae en un grave problema. Porque hoy Edad Media es para muchos un insulto. Si uno pone “medieval” o “edad media” en el buscador de noticias de google, siempre encontrará referencias a grandes atrocidades. También podemos encontrar este sentido peyorativo en frases de políticos, periodistas o actores, cuando en un recurso falaz dicen: “no estamos en la edad media” o “eso parece medieval”.

Por todo esto, siguiendo a Régine Pernoud, suelo comenzar desde hace un tiempo el curso de medieval explicando a los alumnos que la Edad Media no existe. Porque este período no tiene mucho que ver con lo que solemos imaginar.

Lo medieval suele estar cargado a veces del mismo prejuicio que acusan, autoritarismo, dogmatismo, violencia y falta de razonamiento. Pero uno podría decir que la raza humana convive con eso durante todas las épocas, y la Edad Media no padece de eso de un modo sistemático como algunos creen. Quizás sirva ver la historia de los dogmas del catolicismo, cómo surgen, los debates que hubo en torno a ellos, para ver el diálogo, la pluralidad y el debate que encierra todo ello.

La acusación al recurso a la autoridad en la Edad Media es otra de las invenciones, el uso de la autoridad era algo razonado y consciente y sus abusos eran iguales a los que encontramos hoy. Como ejemplo de los matices a la autoridad podemos mencionar a Eriúgena (ca 877) quien advierte que en la relación entre razón y autoridad, si hubiera un conflicto siempre gana la razón, porque la autoridad está basada en la razón, y no al revés.

Ya en el siglo XIII, encontramos en Alberto Magno un hombre de ciencia, que tiene muy en claro que las autoridades tienen ámbitos propios por disciplina. Y por otro lado, las autoridades son siempre puestas en debate en la Universidad –que fue fundada en esa misma edad media- bajo el esquema de la Disputatio, en la que se debía debatir. Por esto mismo Borges suele hablar de la Edad Media como el tiempo  donde todo está discutido.

Ahora bien, como siempre, cuando uno reacciona a una posición polarizada cae en el riesgo de caer en su opuesto. La Edad Media no es lo opuesto a una edad oscura, tiene sus cosas, como toda época. Pero no hay que olvidar que nos dejó las catedrales, los murales, las iluminaciones de los manuscritos, nos conservó y desarrollo el pensamiento griego y latino clásico; la música tuvo sus formas peculiares, allí tenemos los cantos gregorianos, y también los versos gogliardos que podemos escuchar en la versión moderna de Carl Orff de la Carmina Burana. Como toda época, tuvo sus grandes manifestaciones culturales.

– La libertad de conciencia es una idea que se considera moderna e inexistente en la Edad Media. ¿Qué nos puede decir al respecto?

La conciencia es algo esencial a la filosofía. Ya el “conócete a ti mismo” y el tema de la búsqueda de la propia conciencia, o el “maestro interior” es algo defendido por los antiguos y que llega y se desarrolla en la tradición medieval.

Es impensable la defensa y comprensión de los mártires cristianos sin un trasfondo de este tema. Pero si queremos ir al tema puntual de la autoridad de la propia conciencia ya en los Padres hay referencias, y en Tomás de Aquino está problematizado.

Tomás presenta la conciencia como el juicio interior con el que internalicé lo que entiendo como la verdad moral. Por eso, la conciencia –que no es otra cosa que yo mismo- cuando tiene certeza es ley interior, sería un pecado no obrar conforme a ella, incluso aunque sea errónea. 

– ¿Cuánta libertad de pensamiento y pluralidad de ideas tuvo la Edad Media europea?

Siempre para explicitar esto pregunto: ¿Cuántos textos de teólogos cristianos hoy tienen fuentes paganas o de otras religiones? Bueno, la gran mayoría de los teólogos medievales hacen uso de fuentes paganas, musulmanas o judías en muchos de sus tratados de teología, y entienden que hay una ganancia en la comprensión de su fe abriéndose a todas las otras culturas.

San Justino (s. II) es uno de los Padres Apologetas que introduce la idea de que si Dios crea mediante la razón, todo lo que hay de verdad en el mundo, lo que hace es acercarnos a Dios. Y es por ello que la pluralidad está siempre orientada a un mismo fin. Por eso, la esperanza en el conocimiento humano es importante.

Una cosa que puede destacar esta liberalidad medieval está en el espíritu que movieron a los traductores toledanos, como Gundisalvo, quien en una obra donde trata de mostrar la novedad del conocimiento de las traducción dice: “se ha traído al conocimiento de los latinos, para que los fieles, que con tanto ahínco se esfuerzan por el alma, comprendan también por la razón -no ya sólo por fe- qué deben pensar sobre ella”.

– Bien, pero eso a nivel de investigación digamos… pero a nivel moral ¿Había libertad o había que obedecer?

Quizás la mayor confusión viene de que nosotros heredamos una moral que es moderna, y en tanto que moderna es normativista. No es que la tradición medieval no tenga normatividad, las leyes estaban, pero los tratados de ética tenían la idea de la búsqueda de la plenitud humana, y eso tenía que ver con la búsqueda de la plenitud del sujeto.

Para eso tenemos que volver al tema de la libertad de conciencia, y especialmente la moral. La conciencia moral no era algo ajeno, sino que se identifica con el “yo” que comprende el mundo. Tomás de Aquino llega a decir que si mi conciencia considera que es un deber el hacer algo que objetivamente es irrelevante, debo obrar conforme a ello, sino estaría cometiendo una falta grave.

Hay sí una tensión entre lo objetivo y lo subjetivo, pero la intencionalidad ocupa un lugar ya en los medievales, y la formación de esa subjetividad y achicar la brecha entre una y otra es la tarea del aprendizaje. Nadie desea sufrir por algo que objetivamente no tenga valor. Pero también, nadie quiere vivir pensando que está mal lo que está bien.

Y allí, hubo un debate en la Universidad medieval justamente en esto. Si mi subjetividad dice que está bien lo que está mal, soy culpable, si no, sigo lo mío. Algunos autores consideraban que la norma objetiva prima sobre la subjetividad, Tomás enfatiza que si yo tengo una “ignorancia invencible” en mi conciencia, estoy obligado a obrar conforme al juicio de mi conciencia, tal es así que para explicitar la idea dice en la Suma Teológica que si bien la creencia en Cristo es algo por sí mismo bueno, si la razón del sujeto dice que es malo, ir contra lo que la razón propone de manera cierta implica pecado.

Cabe rescatar que esta idea y desarrollo sobre la conciencia moral que habla Tomás de Aquino, no se pierde en el debate de París del siglo XIII, sino que continúa y se profundiza especialmente en Salamanca con Domingo de Soto, Bartolomé de Medina, y finalmente terminará en la querella del probabilismo moral del siglo XVII.

En parte, Lutero usará esta doctrina tomista en su defensa de la libertad de conciencia al decir que no le pueden pedir que vaya contra su conciencia, y su interlocutor –que si mal no recuerdo era Cayetano, un eximio tomista- le decía que no le pedía que fuera contra, sino que la depusiera.

– ¿Qué nos dicen los medievales a quienes vivimos en el siglo XXI?

Creo que uno se sorprende cada vez que lee a los medievales. Lo primero es todo lo que no son, y que uno fue educado pensando en que fueron. Hay un sinfín de ideas que tienen su origen o supervivencia en la tradición medieval, y que hoy las perdimos.

Creo que hace falta recuperar esa parte de nuestra historia que no conocemos. Muchos de los críticos del período difícilmente hayan leído una fuente, y debemos considerar que en parte son nuestra misma historia, y las imágenes que tenemos de ella fue formada por una modernidad que se quiso mostrar como original, cuando en realidad lo que hizo fue esconder las fuentes.

Sin embargo, hay algo que los medievales nos dejaron y sigue visible en la sociedad, y es el rol de conocimiento en la sociedad. Parte de lo que se ocuparon los medievales fue a recuperar y desarrollar el conocimiento y la ciencia.

Como consecuencia de un lento proceso nos dejaron la Universidad como una organización autónoma a los poderes, tanto civiles como eclesiales. Es así, que conservamos términos medievales al hablar de los “claustros” y las cátedras. En cierto sentido, como le gustaba decir a LeGoff: “seguimos en la Edad Media”.

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