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“Éste es mi único hijo, ¡ayúdenme, por favor!”, clama una madre venezolana

JHONAS ANGOLA
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Su muchacho, un hombre de 26 años, es paciente oncológico. Su madre, enfermera de profesión, ingresó a las redes sociales en búsqueda de auxilio y conversó con Aleteia

La crisis es conocida y no resulta ajena al resto de la población venezolana y vecina. Lo que sí es novedad son los cada vez más originales y dramáticos llamados de personas de todas las edades pidiendo ayuda a través de las redes sociales, en un intento desesperado por salvar la vida propia o de sus seres queridos.

Sólo tiene un centenar de seguidores en la red social Twitter, pero su video de 45 segundos, en el que ni siquiera hay audio, ya consiguió más de 53.000 reproducciones gracias a los casi 5.000 retuits, tras haberse estrenado en eso de postear apenas en septiembre de este año.

 

 

¿La razón? Su hijo está muriendo por la falta del tratamiento, debido a que sufre de cáncer cerebral. Es el amor de madre hecho persona que “dispuesta a todo”, se abrió una cuenta en la red del pajarito, con la esperanza de conseguir ayuda y solidaridad.

Algunos la han llamado chavista, pero eso a esta mamá no le importa. Aunque deja muy claro que es opositora el régimen de Nicolás Maduro, explica que “cuando uno tiene un único hijo con cáncer cerebral, tiene que pedir donde sea y a quien sea”.

 

 

Escribe desde Mérida, en el occidente venezolano, desde donde ya sufrió una estafa por parte de quienes aprovechan el dolor ajeno para hacer comercio con la desgracia. Su caso es el de miles que ven en las redes sociales la posibilidad de aliviar su dolor, con base en la generosidad.

Pero también el de quienes reciben mensajes indicándoles que tienen las medicinas “a un precio accesible”, y tras pagar el dinero, esperanzados en conseguir los medicamentos desparecidos de farmacias y anaqueles, el ladrón o ladrona desaparece.

Los hay de todo tipo y no importa nada más. Hombres y mujeres por igual violan el séptimo mandamiento, no robarás; y con él uno más delicado y complejo: ¡no matar!, al quitar a estas personas su única posibilidad de supervivencia.

A Yerania Omaña, como se llama esta dama, también la estafaron. Una mujer la contactó diciéndole que tenía la quimioterapia para su hijo. Tras sacarle algo de dinero, desapareció sin dejar rastro. No obstante, ella no abriga sentimientos de odio, sino de amor, en medio de un país de contrastes signado por la división.

“¡Dios la perdone, ESTAFADORA!”, escribió el 19 de septiembre en mayúsculas… como es mayúscula su tristeza, a la par de su esperanza en un Dios que es padre, cuida de sus hijos y da vida.

Es una madre perseverante y no se detiene en su lucha. Desde el 15 de agosto postea sin falta lo que necesita para su hijo: ampollas de vancomicina, avastin, irinotecan,

Alguien le dijo que le pidiera ayuda a su paisano, el famoso grandeliga venezolano Johan Santana. Aunque muchos se burlaron diciéndole también que no le prestaría atención, le envió su mensaje. Consiguió la cuenta del beisbolista y le preguntó públicamente: ¿Me ayudarías a conseguir sus quimioterapias? Apela a él, porque es un merideño, como ella… Su hijo también nació, como Johan, en Mérida.

A su mensaje le agregó una súplica en inglés, que sin embargo no requiere traducción: Help Jhonas (el nombre del muchacho) más una cifra, en dólares: $ 770. Una cifra inalcanzable para alguien que gana menos de 5 dólares de “salario mínimo” mensual (en el mercado real, considerado ilegal por el gobierno y combatido por éste, tras señalarlo de formar parte de la “guerra económica).

“Si alguien puede donármelas o vendérmelas a un precio accesible; por piedad, ¡ayúdenme!”, tuitea con insistencia.

El conmovedor video

Pero el 13 de diciembre logró un eco sin precedentes. La razón fue el video en el que su hijo lanza un mensaje escrito en hojas que va mostrando: “Soy Jhonas Angola. Vivo en Mérida, Venezuela. Tengo cáncer cerebral. “Gliosarcoma”. ¡No me quiero morir! Ayúdenme”. “Gracias por su atención. ¡Dios les pague! 0414.1798445”.

 

 

Yerania conversó con Aleteia, a quien le brindó detalles de los procedimientos quirúrgicos por los que ha pasado su hijo único, de 26 años de edad. Al menos tres veces operaron al paciente oncológico para extraer un tumor primario y luego otros tumores.

Actualmente, presenta una “herida que no ha querido sanar”. Al tener exposición ósea, se debe cuidar en extremo, algo que esta madre venezolana entiende bien, porque es de profesión enfermera.

“¡Dios no ha mirado con tantos ojos de piedad!, que él no se nos ha contaminado”, sostiene conmovida mientras se abraza a la esperanza de que el nuestro es un Dios de vida. Aunque “a veces se llena de desesperanza”, tras intentos de estafa o el paso del tiempo sin conseguir ayuda, se considera afortunada “de la mano de Dios y María Santísima”. Recuerda que la Virgen es, ante todo, una madre, y le ayudará a resolver la situación con su muchacho. Seca lágrimas y sonríe, porque con Dios “¡los milagros siempre son posibles!”.

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