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¿Y si ya nadie quiere emigrar a Estados Unidos?

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Descenso histórico de las detenciones en la frontera de EE UU, ¿un éxito de Donald Trump?

A la luz de la política de “América para los americanos” instaurada por el presidente Donald Trump, se trata de un éxito. Pero a la luz de miles de empresas de Estados Unidos, que dependen fuertemente de los flujos migratorios de México y los países centroamericanos, la situación comienza a ser inquietante.

Ello porque este martes 5 de diciembre, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) anunció un histórico descenso en el número de arrestos en la frontera con México, nivel que no se había observado desde 1971.

Como es lógico suponer, dado que ha bajado el “apetito” por ir a hacer dólares en la llamada “Tierra de la Gran Promesa”, también se dio un aumento en los arrestos de familias y niños no acompañados, que son el nuevo rostro –ya no el de los migrantes económicos—del flujo migratorio que proviene del sur.

En Washington, el subcomisionado interino la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, en inglés), Ronald Vitiello, dijo en conferencia de prensa que la agencia realizó un total de 310,531 arrestos durante el año fiscal 2017 que concluyó el pasado 30 de septiembre, lo que equivale a un descenso de 23,7 por ciento sobre el año fiscal 2016.

Se trata del mayor descenso registrado en Estados Unidos desde 1971, año en el que comenzó la gran oleada de inmigrantes procedentes de México, y luego reforzada en las dos siguientes décadas por las migraciones centroamericanas motivadas por guerras intestinas y desempleo.

El fortalecimiento de la economía de estados como Texas y California provino de esa última etapa del siglo XX y la primera década del siglo XXI.

Pero ahora las cosas están cambiando dramáticamente, aunque, para fines del año fiscal, las detenciones de familias, niñas, niños u adolescentes viajando solos, así como “casos inadmisibles” totalizaron 104,997 personas en toda la frontera con México, mientras que el número de niños no acompañados o que no eran “admisibles” alcanzó 48,681.

Además, los agentes de la Patrulla Fronteriza (la conocida como “Border Patrol”) arrestaron a 20,131 “criminales extranjeros”, mientras que 10,908 eran buscados por las autoridades policiales.

De México cada vez menos

Alrededor del 58 por ciento de los arrestos por parte de la CBP fueron de inmigrantes no mexicanos, principalmente de Centroamérica, en comparación con el 54 por ciento el año pasado.

De los 310,531 arrestos en todo el país, 303,916 ocurrieron en la frontera del suroeste y de éstos, 162,891 eran de El Salvador, Guatemala y Honduras, los tres países del “Triángulo del Norte”, plagados de extrema violencia. Otros 127,938 eran de México.

Por su parte, el director interino de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Tom Homan, dijo que su agencia realizó 143,470 arrestos, lo que representa un incremento de 25 por ciento sobre el año fiscal anterior.

Las deportaciones de ICE, llegaron, en la era Trump, a 226,119 personas, lo cual supone un descenso de 6 por ciento sobre el año fiscal 2016, último año en la Casa Blanca de Barack Obama.

¿Quiere decir que hay mayor condescendencia con los migrantes en el territorio estadounidense? No es así: según Homan, esto es debido principalmente a un descenso en los arrestos en la frontera. Lo cual no fue obstáculo para que Homan, en seguimiento al deseo del presidente Trump, defienda la necesidad de un muro fronterizo con México.

La mayoría de los arrestos de ICE ocurrió después de la toma de posesión del presidente Donald Trump, el pasado 20 de enero de 2017. Ahí, el presidente Trump se comprometió a deportar a 11.7 millones de indocumentados o “ilegales” que viven en Estados Unidos y a quienes se les ha demonizado como “criminales”.

El total de arrestos de ICE, 110,568 se registraron a partir del pasado 20 de enero, en comparación con 77,806 en el año fiscal 2016. Esto es un incremento del 40 por ciento.

Homan subrayó que 92 por ciento de los arrestados por ICE desde esa fecha –un total de 101,722 personas- “tenían condenas criminales o cargos pendientes, eran fugitivos migratorios, o de nuevo habían cruzado ilegalmente tras ser deportados”.

En total, ICE deportó a 67,859 “criminales extranjeros”, lo que representa un incremento de 12,5 por ciento sobre el año fiscal 2016. A este paso, la migración económica hacia Estados Unidos podría llegar a sus niveles más bajos de la historia en el presente año fiscal. Y con ello poner en serio predicamento a la economía de este país.

Con información de Univisión y La Opinión

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