Aleteia

El Papa reza ante el féretro de viejo amigo que le sirvió de chofer y secretario

Comparte
Comenta

El Pontífice salió de los muros del Vaticano para el funeral 

Silencio, oración y decorosa conmoción frente al ataúd de un viejo amigo. El papa Francisco visitó la mañana del martes 5 de diciembre la capilla de la Curia General de los Jesuitas en Roma en Borgo Santo Spirito. Allí en plegaria estuvo por varios minutos rezando por el hermano Salvador Ángel Mura, S.J., nacido en 1933 y fallecido el pasado sábado 2 de diciembre de 2017.

El Sucesor de Pedro estuvo recogido en oración reservada para posteriormente regresar a la Domus Santa Marta en el Vaticano. Se trató de una despedida póstuma a quien fuera su antiguo colaborador en los años setenta.

El hermano Mura fue secretario y chofer de Jorge Mario Bergoglio durante seis años (1973 – 1979) cuando era provincial de los jesuitas de Argentina, informó L’Osservatore Romano en la edición del 6 de diciembre de 2017.

El hermano jesuita del Papa murió luego de estar internado en el hospital romano San Filippo Neri.  Tenía 84 años y todavía tenía una relación cercana con papa Bergoglio.

Mura siempre fue discreto sobre la añeja amistad que tenía con el Pontífice. Sus correligionarios nunca lo escucharon manifestar vanagloria publica por algo que guardaba con sigilo en su corazón.

Al final de la ceremonia, un conmovedor testimonio relató la “extrema discreción y fidelidad leal” del hermano Salvador, su capacidad de estar cerca de sus amigos, aconsejarles, confiar en ellos. Y su cercanía “a su amigo el Pontífice: incluso cuando estaba enfermo en una silla de ruedas, cuando estaba en el hospital para una intervención quirúrgica, invitó a rezar por el Papa, por todos sus compromisos y por todos sus problemas”.

El Papa le hacía llamadas telefónicas de vez en cuando para enterarse de su salud que con el tiempo se iba empeorando. Sin embargo, el centro de las conversaciones y de la relación de amistad era la oración común.

Mura nació en Buenos Aires el 15 de julio de 1933, tenía orígenes italianos: sus hermanos nacieron en Cerdeña, isla del Sur de Italia.

“Después de dejar su trabajo como empleado, ingresó a la Compañía a la edad de treinta años e hizo sus votos en 1975, cuando ya era colaborador de Bergoglio. Después de servir como colaborar cercano del provincial, el jesuita Salvador fue misionero en San José del Boquerón, en la provincia argentina de Santiago del Estero, y en la comunidad de Resistencia”, se lee en el periódico vaticano.

El jesuita llegó a Italia hace 31 años y trabajó en el Pontificio Instituto Oriental.

El sacerdote fue recordado por otros jesuitas por su carácter fuerte pero siempre amable y disponible durante el funeral celebrado este 5 de diciembre. Para celebrarlo estuvo presente el general de la Compañía de Jesús, el padre Arturo Sosa Abascal.

En otra ocasión, el Papa Francisco también tuvo un gesto similar con una joven madre muerta prematuramente y que trabajaba en Casa Santa Marta, la residencia donde él vive en el Vaticano.

Horas antes de la visita del presidente argentino Mauricio Macri al Vaticano, el pasado 27 de febrero de 2016, Francisco había llevado  doce rosas blancas a una Iglesia romana para Miriam Woldu, recepcionista en Casa de Santa Marta, encontrada muerta en su departamento los días pasados.

Francisco durante la audiencia del sábado de la misericordia había manifestado su tristeza porque la definió una persona “parte de mi familia”. Porque así dijo considerar a las personas que prestan servicio en la residencia donde vive.

 

Comparte
Comenta
Newsletter
Recibe Aleteia cada día