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¿Por qué es importante observar el flujo vaginal?

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Identificar los diferentes tipos de secreciones vaginales ayuda a detectar los momentos de fertilidad de la mujer y cuidar la salud ginecológica.

A pesar de que el flujo vaginal es una realidad con la que las mujeres vivimos a diario, solemos no prestarle la atención que merece, renegamos de él e incluso llegamos a ignorarlo por completo.

Menos mal que lentamente empezamos a superar algunos tabúes relacionados con la mujer.

Por fin se habla con naturalidad de la menstruación. Esperemos pues que pase lo mismo con los flujos vaginales.

Después de todo, las secreciones vaginales, además de ser algo totalmente normal en el cuerpo de una mujer, son una herramienta muy útil para conocer nuestro estado de salud y nuestra fertilidad.

  • Un indicador sobre nuestra salud

Por una parte, el flujo vaginal se encarga de mantener en equilibrio nuestro cuerpo y puede alertarnos cuando algo está fuera de lugar.

Por ello, cuando comienzas a reconocer las características del flujo puedes tomar control sobre tu salud.

Y es que el flujo vaginal varía de acuerdo a los cambios hormonales que tienen lugar durante el ciclo menstrual de la mujer por lo que al observarlo podemos obtener información asociada a esos cambios.

Por otro lado, está comprobado que hay secreciones vaginales que aparecen ante la presencia de alguna infección o una inflamación cervical, aunque no haya síntomas evidentes.

Por ello, además de examinar la consistencia o el color del flujo, es importante observar la frecuencia en la que se hace visible.

Por supuesto, estos indicadores no aseguran un diagnóstico definitivo, pero pueden alertarnos sobre un riesgo en la salud que luego tendremos que corroborar con un médico.

Muchísimas mujeres aseguran no observar ninguna secreción, a parte de la menstruación, pero lo normal es que a lo largo del ciclo se produzcan estas secreciones.

De hecho si una mujer tiene ciclos secos, es decir sin secreciones, convendría que consultara a un especialista.

Es muy común que la sequedad se observe en estados anovulatorios: durante la premenopausia, el embarazo y la lactancia o también cuando presenta alguna condición de infertilidad o se padece estrés crónico o agudo, un hecho que retrasa la ovulación.

Algunos productos de higiene femenina, como por ejemplo jabones, toallitas o papel higiénico perfumados, pueden generar descargas inusuales causadas por los químicos que contienen, y no siempre vienen acompañadas de irritaciones o molestias por lo que es importante reconocer de inmediato la causa de este cambio y así detener su uso.

  • Una herramienta para conocer la fertilidad femenina

Las descargas vaginales son marcadores biológicos no sólo para la salud ginecológica, sino también para la identificación de la fertilidad.

No todas las descargas son iguales. Con un profesional de la salud especializado en el tema, la mujer puede aprender rápidamente la diferencia entre las descargas vaginales y cervicales.

Las mujeres, a diferencia del hombre, no somos fértiles todos los días. Lo que significa que sólo somos fértiles durante algunos días en cada ciclo.

Durante ese tiempo, el moco cervical se hace presente al producirse en el cérvix a causa de los niveles elevados de estrógenos.

Para que haya un embarazo se necesita del óvulo, el esperma pero también del moco cervical. Sin moco cervical, una mujer no puede quedar embarazada (naturalmente).

El moco mantiene a los espermatozoides vivos el tiempo suficiente para fertilizar el óvulo, y sin él mueren casi al contacto cuando son depositados en la vagina.

Desafortunadamente, no se pueden observar cambios en el moco cervical si una está usando la píldora o cualquier otra forma hormonal de control de natalidad, pero una vez que se los deja, el cuerpo regresa a la normalidad y se puede observar nuevamente cómo está trabajando el cérvix.

Si más mujeres supieran acerca de su fertilidad poniendo atención en conocerse manteniendo una rutina de observación, no sólo se evitaría caer en agentes externos de control, sino que también serían capaces de encontrar a tiempo un posible problema en su salud que podría resolverse a tiempo.

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