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Los sacerdotes hacen “milagros” para ofrecer la Comunión

© Sébastien Désarmaux / Godong
Hosties.
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Venezuela: Escasez de harina deja sin hostias

Nuevamente la harina de trigo comienza a desaparecer de los mercados. Ese tipo de producto es la base de la fabricación de hostias para impartir la Comunión. Falta en varias zonas de país, especialmente se ha reportado la carencia en el estado Lara, al centro occidente de Venezuela.

Como la Curia se encargaba de suministrar el vino a las diferentes parroquias, los pedidos alcanzaban a unas 60 cajas por tiempo determinado, pero hubo oportunidades en que apenas les llegaban 3, insuficientes para cubrir las necesidades, no sólo de Lara, pues también hacía ventas al estado andino de Trujillo.

Con el vino también hay problemas: llegaba del exterior, pero ahora se hizo necesario recurrir a los producidos en el país, los cuales que se consiguen en 130.000 bolívares –vino para consagrar, diferente al de consumo ordinario- motivado a los cambios de fluctuación en la moneda con respecto a la moneda norteamericana, divisa que se ubica en 103 mil bolívares por cada dólar. Es poco en dólares, mucho en moneda nacional pues, como referencia, baste saber que el salario mínimo está en 456.507 bolívares.

“Pero las eucaristías, con la consagración como parte importante en el rito católico, no se detiene, pese a las dificultades”, afirmó un sacerdote que pidió el anonimato.

De esa manera, la crisis ha llegado también a la misa católica, que no puede prescindir de tan importante insumo para cumplir la liturgia y el propósito sacramental específico de la Eucaristía. Los sacerdotes hacen filigrana con las pocas hostias que llegan a las parroquias.

Recordemos que, para una consagración válida las hostias deben ser:

hechas de harina de trigo,

mezcladas con agua natural pura,

horneadas en un horno, o entre dos moldes de hierro calientes, y

que no estén dañadas (Miss. Rom., De Defectibus, III, 1).

Otras especificaciones aluden a su aspecto: Deben ser de forma redonda, y no estar rotas. Deben estar limpias y sin defecto, de una capa fina, y de un tamaño confortable a la costumbre habitual en la Iglesia Latina.

Otros detalles que nos ensena la Iglesia sobre el uso litúrgico del pan señalan que debe ser, sin levadura en la Iglesia Occidental, pero con levadura en la Iglesia de Oriente, excepto entre los maronitas, los armenios y en las Iglesias de Jerusalén y Alejandría, donde se usa sin levadura. Es probable que Cristo usase pan sin levadura en la institución de la Sagrada Eucaristía, porque a los judíos no se les permitía tener pan con levadura en sus casas en los días de los ázimos.

En Venezuela estamos en problemas. Ni ázimo ni con levadura. No sabemos si llegará redondo, cuadrado u octagonal. Si la capa será fina o gruesa. Mientras tanto, los sacerdotes continuarán con sus “milagros” durante la distribución de la Comunión en las misas.-

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