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El Papa quiere católicos en política y no replegados sólo en los templos 

Pope Francis general audience - St Peter's square © Giulio Napolitano / Shutterstock.com
El Papa en su visita a Nápoles, sur de Italia, en marzo 2015 denunció la corrupción política y exhortó a los criminales a arrepentirse. El discurso con la frase “la corrupción apesta” se volvió viral en redes sociales.
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El Pontífice reconoció que hay representantes de la ‘buena política’ en América Latina de una orientación u otra

El papa Francisco reiteró que en América Latina se necesita de ver la política como un servicio, hecha con “pasión” e invitó a los fieles católicos laicos a involucrarse en ella y a no ser presas del “clericalismo”, la “politiquería”, “la corrupción” o la “no participación”.

Hay que “rehabilitar la dignidad de la política”, dijo en un video mensaje enviado este viernes 1 de diciembre 2017 en la apertura de un evento continental que se celebra en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia: “Laicos católicos que asumen responsabilidades políticas al servicio de los pueblos de América Latina”.

Es necesario que los laicos católicos no queden indiferentes a la cosa pública, ni replegados dentro de los templos, ni que esperen las directivas y consignas eclesiásticas para luchar por la justicia, por formas de vida más humana para todos”, expresó en el vídeo mensaje.

El Pontífice sostuvo que la Política es servicio, solidaridad y buen uso del poder. “Nadie quiere un poder impotente”. Lo opuesto de la “politiquería” que aleja a los pueblos de la real dimensión de la gestión pública y de la participación.

Respecto al clericalismo y la relación con la mala política, el Pontífice sostuvo que “no es nunca el pastor el que le dice al laico lo que tiene que hacer o decir, ellos lo saben mejor que nosotros… No es el pastor el que tiene que determinar lo que tienen que decir en los distintos ámbitos los fieles”.

Como pastores, unidos a nuestro pueblo, nos hace bien preguntarnos cómo estamos estimulando y promoviendo la caridad y la fraternidad, el deseo del bien, y de la verdad y la justicia”, añadió.

“Cómo hacemos para que la corrupción no anide en nuestros corazones. Incluso en nuestros corazones de pastores. Y, a la vez, nos hace bien escuchar con mucha atención la experiencia, reflexiones e inquietudes que pueden compartir con nosotros los laicos que viven su fe en los diversos ámbitos de la vida social y política”, expresó.

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