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El valor del esfuerzo en la realización de la propia vida.

Detrás de la excelencia y realización personal hay siempre mucho trabajo y esfuerzo. Un ideal noble, por muy digno que sea, no nos exime de trabajar.

Igual que la brújula, que orienta hacia la meta, tampoco nos dispensa de remar. No basta saber lo que queremos, tenemos que quererlo poniendo los medios necesarios.

El querer algo con intensidad nos llenará de entusiasmo y de creatividad.

El esfuerzo y la motivación van de la mano. Amar lo que se hace es condición para hacer bien y con presteza lo que nos hemos propuesto, así como para superar las dificultades que se presenten.

La fuerza que se necesita para ser constantes y lograr una actitud y comportamiento de esfuerzo depende del nivel de motivación que tenemos.

El ser humano se mueve por objetivos, por metas, por intereses y todo esto responde a la intensidad de las verdaderas prioridades. Nuestras prioridades nutren nuestras motivaciones y al mismo tiempo las mismas motivaciones estimulan nuestras prioridades.

Algunos pasos para la realización personal

  1. Tomar conciencia de nosotros mismos: Nuestros valores y las prioridades de la vida son la base para construir lo demás.
  2. Exploración y motivación: Tener siempre una actitud positiva ante los nuevos retos y todas las iniciativas que van surgiendo en nuestra mente. Quien no se lanza a nuevos retos no puede tener tampoco la satisfacción de ir logrando nuevos resultados.
  3. Aprender por medio de los errores o fracasos iniciales: Tener errores es algo normal en la vida. Una vida sin errores no existe porque nadie tiene la fórmula para la perfección sino con el esfuerzo y el trabajo de cada día. La mente humana aprende incluso más del error al poner en práctica los propósitos que de las teorías abstractas.
  4. Constancia y esfuerzo: Luchar siempre y cada vez con más eficacia. El tiempo es nuestro mejor aliado para garantizar buenos resultados en la vida.
  5. Cada día unos minutos de reflexión sobre lo que estamos haciendo: Uno de los modos mejores para gestionar los momentos de estrés y tensión es con una breve reflexión y con minutos de calma y análisis. El cerebro nos ayudará siempre a ir asimilando todo lo que vivimos, pero tenemos que saber darle su tiempo.

El esfuerzo, de este modo, se convierte en un trabajo fructífero y que redunda en la excelencia si, imbuido de valor, motivación y amor, brota de la dignidad de la persona que se perfecciona a sí misma y contribuye a la perfección y realización personal y de los demás.

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