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El Papa: ¿Y si el refugiado que hospedas fuera un ángel? 

Alessadro Bianchi | AFP
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Migrantes y refugiados, hombres y mujeres que buscan la paz. Mensaje para la celebración de la 51 Jornada Mundial de la Paz 2018 

Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz”, es el tema del Mensaje del papa Francisco para la celebración de la 51 Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2018 y presentado este viernes en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

“No olvidéis la hospitalidad; por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles”, dijo el Papa al citar la Biblia (Hb 13,2). Lo hace para recordar a los 250 millones de migrantes y los 22,5 millones de refugiados que “buscan un lugar donde vivir en paz”.

Desde el principio, Francisco evocó el anuncio de paz de los ángeles a los pastores en la noche de Navidad. Un pesebre vivo de ‘carne y hueso’ donde “hombres, mujeres y niños” enfrentan “largos viajes y peligrosos”.

Ellos “soportan cansancio y sufrimiento”, “muros alzados” y “alambradas”.

En su mensaje se exhorta a los gobiernos a cultivar la “virtud de la prudencia” y mantenerse en el “recto orden de los valores” para “acoger, promover, proteger e integrar” a esa multitud que busca una prosperidad “material y espiritual”.

El Papa cita a Juan Pablo II y Benedicto XVI, sus predecesores, para indicar que se trata de una “emergencia antigua” con las “limpiezas étnicas” del siglo pasado que se suman hoy a los “conflictos armados” y las nuevas formas de  “violencia”.

En su mensaje destacó los “desplazamientos” de personas  movidas por la “desesperación” desde lugares donde es “imposible construir un futuro”.

La mala semilla “política” de la xenofobia

A los países de destino pide evitar la retórica de los “riesgos a la seguridad nacional” que alzan la bandera del “miedo” hacia los migrantes y los refugiados y destacó que por “fines políticos” se siembra la mala semilla de la “discriminación racial” y la “xenofobia”.

El Obispo de Roma invita, en su mensaje, a “contemplar” como una oportunidad “las migraciones globales”que seguirán “marcando nuestro futuro” y sostiene con datos de la comunidad internacional que dar la espalda al problema no resolverá la cuestión.

De esta manera el Papa va más allá y ofrece una “mirada contemplativa” para ver a los migrantes y las comunidades locales como una “misma familia humana”. Una mirada desde “la fe” para que todos puedan gozar del derecho de los “bienes de la tierra”. Una mirada en la que las ciudades del mundo vean que ellos “no llegan con las manos vacías”, sino que indicen en dinamizar y aportar a las sociedades que los acogen.

Una oportunidad

A los responsables del bien público, el Papa les invita a “discernir” sobre la presencia de los refugiados y migrantes en sus ciudades. Es una “oportunidad”.

El Sucesor de Pedro promueve la acción e incita a acoger a los migrantes y los refugiados dándoles una “entrada legal” y les recuerda que expulsar a los “desplazados” es condenarlos a que vuelvan a países donde les espera seguramente la “persecución” y la “violencia”.

Proteger, es el segundo verbo usado por Bergoglio en su mensaje por la paz 2018, pensado en quienes “enfrentan un peligro real”. Promover el “desarrollo humano integral” de los migrantes y refugiados e integrar a estas personas en la “vida de la sociedad que los acoge”.

El Pontífice además lanzó un llamamiento para que se realicen los próximos dos Pactos Internacionales en el seno de las Naciones Unidas, pensados: uno para “la migración segura, ordenada y regulada”, y el otro para los “refugiados”.

Así, confía en que haya un pacto a nivel mundial que sirva de referencia para nuevas propuestas políticas “prácticas” y “concretas”.

Papa Francisco aboga por un “realismo” en la “política internacional” que no se deje derrotar por el “cinismo” y la “globalización de la indiferencia” y por ello sugiere que la cooperación internacional ayude a las naciones menos ricas a “acoger, proteger, promover e integrar” a los “migrantes y refugiados”.

En esta línea general, informó que el Dicasterio de Desarrollo Humano Integral sugiere 20 puntos de acción concreta.

Por último, el Papa habla de la “casa común”, como el “sueño” que también formulaba Juan Pablo II  “de un mundo en paz”, y si se valora la aportación de los migrantes y los refugiados, “la humanidad puede transformarse cada vez más en familia de todos”.

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