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¿Cuándo una mujer debería invitar a salir a un hombre?

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¿No estás segura si debes pedirle a ese chico “lindo” salir contigo? Con tantos cambios de roles, ¿sigue siendo el trabajo del hombre pedirle a la mujer salir con él o está bien que la mujer tome la iniciativa? El hombre siempre pregunta. ¿Por qué?

Más allá del aspecto sociocultural donde el amor de pareja se vincula con la parte material, (el principal garante del sustento de la familia siempre estuvo asociado al hombre y por eso éste era que invitaba a la mujer) sabemos que biológicamente hay diferencias en la manera en que el hombre y la mujer se comunican:

El hombre dice menos palabras pero se comunica de manera más directa, mientras que las mujeres por el contrario no solamente hablamos más, sino que a menudo nos cuesta ser concretas para decir lo que queremos decir e incluso esperamos a que el otro se dé cuenta o adivine lo que queremos que nos digan.

Por eso, en general, son los hombres los que preguntan si están interesados en una chica lo cual es muy bueno cuando éste tiene la confianza y el valor de acercarse, pero esto no quita que las mujeres tengamos que comunicarnos también.

Aunque la esencia femenina y masculina nunca cambian, las realidades de encuentro y los canales de comunicación, ¡sí lo hacen! Y por eso es importante tener conciencia de ello y tomar cartas en el asunto.

Conócete y reconoce tu valor

Evidentemente no podemos mirarlo a los ojos, decirle que nos parece guapísimo e invitarlo a salir, pero no comunicarnos para nada tampoco está bien.

A las mujeres nos gusta que el hombre se acerque a conquistarnos, a decirnos cosas bonitas; pero que una tome la iniciativa no significa que no habrá conquista o que el hombre no hará nada más.

Tampoco implica que estamos expuestas porque el hombre dirá que sí a todo, que seremos heridas, que daremos una mala impresión, que quedaremos marcadas como “desesperadas” o que estaremos entregándonos a un desconocido.

Una mujer bien plantada sabe quién es. Si una mujer se conoce, reconoce su valor y tiene confianza en sí misma, puede actuar con seguridad incluso en esas situaciones y más allá de los nervios.

Acércate como amiga

Ser amable, hacer contacto visual y sonreír nos abre la oportunidad de acercarnos sin tener necesidad de decir “aquí está mi teléfono”. Cuando nos acercamos al otro en una clima de amistad, no tenemos la presión de ser aceptados o rechazados.

En una relación de amistad, no se comparte un café para quedarse involucrado románticamente con otro. Cuando uno vive con valores, tiene la libertad de poder acercarse al otro con amor reconociendo los límites y siendo responsable. No es algo raro, no es incómodo ni vergonzoso.

No te quedes en los prejuicios perdiendo la oportunidad de conocer a alguien. Y aunque te atraiga, acércate como si fuera un amigo. En la amistad se revela lo que hay en el corazón de cada uno y los dos abren la oportunidad de presentarse y conocerse en un ambiente sano que posibilita el diálogo.

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Conviértete en una buena comunicadora

Las mujeres tenemos que aprender a ser buenas comunicadoras, lo que implica conocer el idioma masculino y poder acercarnos de manera natural. Debería ser totalmente normal que un hombre y una mujer puedan entablar una conversación.

Al hombre le atrae una mujer que es activa, que está presente, que está viva, que muestra interés y se acerca. Lo que realmente importa es el modo en que lo hace: femenina, cálida, pequeña, inocente y no agresiva, controladora manipuladora o autoritaria.

Si la mujer está centrada en ella misma esperando al hombre para todo, puede fácilmente cerrarse a la oportunidad de conocer a alguien especial. Podría esperar que él le haga la pregunta o intentar hacerle entender que quiere salir con él. Sin embargo, esto no siempre es lo mejor.

La mujer necesita dar un paso y hacer el esfuerzo por ser más clara, aún creyendo que es evidente. A veces no es tan fácil acercarse, ni para el hombre ni para la mujer ya que los obstáculos entre ellos, pese al desarrollo de las nuevas tecnologías, son cada vez mayores.

Si estamos interesadas en un chico que es tímido o tal vez que no tiene suficiente confianza para hacerlo y nos damos cuenta, deberíamos acercarnos.

Una mujer puede preguntar en un contexto apropiado. No sería un “hola, ¿me invitas un trago?”, pero sí tal vez iniciar una conversación y luego sugerir compartir un trago. O si estamos esperando a ser atendidos mientras hacemos las compras podemos entablar una conversación e invitar al otro a tomar un café.

El hecho de que el hombre invite a la mujer no es una cuestión de “derechos”, así como tampoco se trata de que la mujer tiene que “ser igual” al hombre. La clave es generar, desde lo propio, un espacio de encuentro y “hacer más posible el amor”. Cuando se trata de amor, ¡no tengas miedo de tomar la iniciativa!

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noviazgo
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