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Nuevas tecnologías, nuevas adicciones

Zivica Kerkez - Shutterstock
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El uso abusivo de la tecnología puede causar graves trastornos psicológicos y en la vida del adicto.

La adicción a las nuevas tecnologías se caracteriza por un consumo abusivo de las nuevas tecnologías, ordenador, internet, móvil, videojuegos y redes sociales. Las adiciones pueden afectar a todas las edades pero suelen darse principalmente en los jóvenes y en los adolescentes, el uso de Internet les permite comunicarse con otras personas de forma anónima, expresar emociones, comunicarse virtualmente con personas desconocidas o mantener el contacto con amigos que de otra forma no podrían hacerlo.

La adicción a Internet se puede definir como un uso abusivo de las nuevas tecnologías que afecta a todas las áreas de la vida del sujeto.

LA OMS (Organización Mundial de la Salud), señala que una de cada cuatro personas, sufre trastornos relacionados con las nuevas adicciones. En España, se estima que entre el 6 y 9% de los usuarios de Internet podrían haber desarrollado el trastorno adictivo.

Tipos de adicción

Según sea la participación del sujeto, tenemos dos clases de adicción a las nuevas tecnologías: activa y pasiva.

La adicción pasiva es la que está producida por la televisión que aísla al sujeto, éste pospone o abandona otros contactos sociales y se deja influir por sus contenidos.

La adicción activa es la más grave porque produce aislamiento social, problemas de autoestima, económicos y diferentes afecciones al equilibrio psicológico del sujeto.

Estas adicciones están principalmente causadas por Internet y más aún cuando la adicción está basada en el sexo, en el juego, en el uso de chats o en las compras. Es innegable que produce un desorden en el individuo que le provoca ciertos efectos negativos a nivel fisiológico, psicológico y social.

Hablar de la adicción a las nuevas tecnologías supone indagar en una moda que hasta el momento era desconocida por la sociedad.  La mayoría de las personas que utilizan Internet en su vida laboral o para mantener una relación con sus familiares sigue este comportamiento: la persona va buscando algo en una página web, entra en ella y no encuentra nada interesante pero, en esa página, encuentra un hipertexto que le lleva a otra donde encuentra lo que andaba buscando. Esto supone un refuerzo positivo de una conducta que se repetirá sucesivas ocasiones.

Las nuevas tecnologías son en principio instrumentos útiles para la vida cotidiana. Los videojuegos, por ejemplo, proporcionan diversión, aprendizaje, relax de la rutina, incremento de los reflejos, creatividad, libertad, etcétera. Los chats son también una herramienta muy práctica para mantener conversaciones de manera instantánea. Incluso para aquellos que sufren timidez pues logran desinhibirse y sociabilizarse con más facilidad que en el cara a cara.

 Síntomas de la adicción a las nuevas tecnologías 

Los sujetos que muestran una adicción a las nuevas tecnologías (Internet, móvil, videojuegos…) muestran un comportamiento anormal en diferentes entornos. Por ejemplo, en el hogar familiar se resisten a dejar su hábito y no cooperan en las actividades familiares. Suele también observarse una falta de honestidad en ellos sobre la cantidad de tiempo en el que están “enganchados” a la tecnología. También se puede constatar  un bajo rendimiento en el ámbito escolar o bien, en el laboral, es habitual que el adicto deje de realizar actividades propias de su trabajo y, como consecuencia, su rendimiento también baje.

La regulación fisiológica de la comida y del sueño se desequilibra, se saltan comidas y dejan de dormir por estar “enganchados” a su actividad. Al mantener un alto nivel de activación el sistema inmunitario se resiente y se observan efectos físicos en la persona como los ojos resecos, migrañas y dolores de espalda.

Desde un modelo bio-psico-social y centrándose en las consecuencias negativas que surgen como resultado de un abuso repetitivo y descontrolado de las nuevas tecnologías se pueden destacar efectos que afectan tanto a nivel fisiológico como psicológico en la salud y la vida social de quien lo realiza.(Echeburúa, 1999. Griffiths, 2000. Washton y Boundy, 1991).

Algunas consecuencias fisiológicas que se debe tener en cuenta en el momento de la evaluación del uso abusivo de las tecnologías, ya sean activas o pasivas, son: el sedentarismo, cansancio, sueño, desnutrición, cefaleas, fatiga ocular, problemas musculares, agotamiento mental, epilepsias, convulsiones, retraso en el desarrollo y alteraciones del sistema inmune.

Recordemos la incidencia de las consecuencias psicológicas como las de mayor peso en el desarrollo personal. Algunas son muy comunes, como por ejemplo, la depresión e inestabilidad emocional (romper a llorar) y ansiedad por realizar de forma abusiva su adicción.

Otros efectos negativos de la adicción a las nuevas tecnologías son el empobrecimiento afectivo, agresividad, confusión entre el mundo real-imaginario, infantilismo social, inmadurez, fantasía extrema y falta de habilidades de afrontamiento.

Por último, se recordemos las consecuencias psicosociales como el aislamiento social, conflictos familiares, escolares o laborales, incumplimiento de las actividades de la vida rutinaria (pérdida de los hábitos normales de higiene), problemas económicos como legales por delitos, robos o agresiones. (Olga Alias Rodriguez et alt. Vol 1, 2012, pp. 2-6).

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