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17 cosas que no sabías sobre Agatha Ruiz de la Prada

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La diseñadora de moda acaba de recibir el premio Nacional de Diseño de Moda 2017 que concede el Ministerio de Cultura en España. Más allá del color fucsia y los corazones, hay cosas de ella que uno ni se imagina

1. Agatha es aristócrata. Tiene dos títulos nobiliarios: marquesa de Castelldosrius (con Grandeza de España) y baronesa de Santa Pau. Su título de baronesa es uno de los más antiguos de Cataluña (y de España). En el árbol del marquesado de Castelldosrius ocupa el puesto número XII, mientras que como baronesa es la número XXIX del linaje.

2. Su padre fue Juan Manuel Ruiz de la Prada, prestigioso arquitecto. De él se conservan numerosos edificios en Madrid. Era coleccionista de arte contemporáneo y contagió a Agatha esa pasión. Sin embargo, ella dice que lo de su padre “era enfermizo”: acumulaba los cuadros, no podía vivir sin seguir comprando aunque luego solo los almacenara, no podía parar de coleccionar. Su sistema de pago solía ser a plazos. Agatha aprendió de él a negociar (y a reciclar).

3. Por línea materna, está emparentada políticamente con los Güell, mecenas de Gaudí, y los López. Antonio López y López de Lamadrid fue nombrado primer marqués de Comillas. Residió con su familia en el Palacio Moja de la Rambla de Barcelona y allí contaban con la labor sacerdotal nada menos que de Jacint Verdaguer, el poeta autor del popular “Virolai” a la Virgen de Montserrat. Verdaguer era el cura limosnero: se encargaba de decidir cómo se distribuían los donativos de la familia.

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4. La diseñadora adora América Latina. Tiene venta de sus productos en países como Colombia, México, Chile, Argentina o Perú, ha participado en la semana de la moda de Colombia, le han dedicado una exposición en Panamá, acaba de entregar un encargo para los almacenes Dijon de Santiago de Chile… Cuando se va de viaje para allá hay billete de ida pero nunca sabe cuándo regresa a España, porque “la tentación de dar el salto de un país a otro es grande”.

5. En sus comienzos, le ayudó su abuela, que le permitió organizar un primer desfile en 1981 en su torre de la zona alta de Barcelona. Para dar notoriedad a la nieta, se le ocurrió enviar con el chófer una invitación al conde de Godó -propietario del diario “La Vanguardia”. El rotativo, cómo no, se hizo eco de la noticia.

6. Ha aceptado encargos de todo tipo y hace los productos más variados, excepto uno: nunca hará chucherías. Está en contra de ellas porque pueden perjudicar la dentadura y la salud de los niños. Con lo divertidas que serían unas chuches de Agatha…

7. No le gusta hablar de “despacho” ni de “oficina” ni siquiera de “taller”. Habla siempre habla de su “estudio”. Esto se debe, según ella, al buen recuerdo que le daba oír a su padre de que iba al estudio de arquitectos.

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8. Al abrir su primer estudio en Madrid, le echó un mano una tía suya que la quería mucho. Le prestó su piso de la calle Marqués de Riscal, aunque le dijo: “Agatha, los miércoles vienen aquí unas señoras a rezar el rosario”. Y siguieron haciéndolo. A la diseñadora le hace gracia recordar aquella situación. La tía falleció y Agatha heredó el inmueble.

9. En la primera tienda de la calle Marqués de Riscal se inventaron los Jueves de Agatha, unas fiestas locas en las que el color y la diversión estaban asegurados. Era siempre temáticas y originales. Por ejemplo, hubo una fiesta de ¡horóscopo para perros! (lol). Con ello, Agatha se hizo un nombre en plena Movida madrileña.

10. El sueño profesional de Agatha es decorar una iglesia al estilo Agatha Ruiz de la Prada: que sea alegre, con mucha luz y color.

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11. La diseñadora ha hecho todo tipo de productos. Ha colocado el corazón fucsia en lavadoras, cafeteras, sábanas, libretas… pero también en puertas blindadas ¡y hasta urnas funerarias!

12. Le encanta llamar la atención, arreglarse para que en una fiesta o una reunión todo el mundo sepa que ha llegado y lo comente. Una vez, en una importante reunión con miembros del consejo de administración de Caixabank, apareció con una diadema de la que salían dos antenas. Más tarde dijo: “Estos señores se aburren un montón cada día en su trabajo. Así que por lo menos hoy van a poder llegar a casa y comentar que he parecido yo con estas antenitas”.

13. Le horripila que una mujer vaya provocando: le parece de muy poco nivel. En el caso de encontrarse de viaje en un avión, no usaría una minifalda ni se pondría un escote exagerado, porque “¿qué ganas tengo yo de meterme en un lío con el señor de al lado?”.

“Los médicos recetarán color para la depresión”

14. Considera que el color tiene efectos terapéuticos y por supuesto beneficia a quien lo viste. “Algún día los médicos recetarán color para curar la depresión”, asegura.

15. Ha educado a sus hijos en la austeridad. Han estudiado en prestigiosas Universidades en el extranjero y han tenido infinidad de posibilidades de viajar, pero no les ha consentido gastos extra: por ejemplo, no se cambia un billete de avión si no es imprescindible.

16. No tiene joyas ni le gustan. Ella prefiere “no competir en eso”. En cambio, sí le divierte ahora comenzar a recibir premios a toda una trayectoria, como le divierte también tener los títulos nobiliarios. Su próximo reto: ser miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Sería la primera diseñadora de moda en conseguirlo.

17. Va por delante en los negocios, pero nunca olvida a quien la ha ayudado. Al recibir el Premio Nacional de Diseño, agradeció el galardón al que fuera presidente de los almacenes El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, que fue su punto de ventas número uno y le reportó un gran crecimiento económico.

 

*Dolors Massot, periodista de Aleteia, es autora del libro Agatha Ruiz de la Prada (Eunsa, 2008)

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