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Una soprano que sube con Dios las escalas y lo lee en las partituras

BETZABETH TALAVERA
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“La música es un don de Dios. Por eso llega directamente al espíritu”

Bethzabé Talavera es una venezolana muy joven pero ya considerada, por maestros y veteranos de las tablas, como la soprano más destacada y prometedora de Venezuela, ya toda una profesional.  De casta le viene al galgo, dicen, y ella es hija de una soprano y de un barítono, fundadores del famoso coro del teatro Teresa Carreño, considerado uno de los más espectaculares de América y construido durante el período de gobierno del presidente Luis Herrera Campíns (1978-1983).

“Tengo toda mi vida cantando. Nací cantando. Es mi pasión y mi razón de vivir -nos dice-, crecí entre esos bastidores y mi patio de juegos fue la sala del teatro Teresa Carreño  viendo orquestas y famosos intérpretes, escondiéndome entre armadores, lentejuelas, pelucas y pestañas postizas, escuchando a los cantantes líricos venezolanos y muchos  aplausos. Es emocionante ahora interpretar esas óperas que presencié cuando era niña”, expresa, orgullosa.

La mítica Fedora Alemán, ahora cumpliendo 105 años de vida, todo un símbolo de la música clásica -no sólo en Venezuela- fue su profesora, la valora como un fenómeno. De ella, Bethzabé cuenta: “Se sentaba conmigo a revisar partituras y me confiaba los secretos de este arte”. Una vez le preguntó cómo se mantenía tan linda y le dijo: “Respira, hay que respirar mucho, a veces no tenemos conciencia de lo que significa respirar.  Hay que respirar para poder durar”.

Bethzabé repite con ocasión y sin ella, como lo hizo en un reciente programa de televisión: “La música es un don de Dios. La Biblia nos cuenta acerca de los dones del bel canto de una manera muy especial. Proviene de Dios, no hay duda, así se siente. Dios es amor y qué otra cosa transmitimos con la música si no es amor?. Es por eso que va directamente al espíritu”, termina convencida.

En las crisis, no cabe duda, se agudiza la creatividad, la gente inventa y se reinventa y sale lo mejor de muchos de nosotros.

Talavera ofrece testimonio de como en Venezuela, a pesar de los pesares, seguimos derrochando un talento indescriptible.

“El país sigue siendo un manantial de artes musicales en general. Pero, en lo que respecta al canto lírico, somos una auténtica potencia. Vaya usted a cualquier ciudad de Venezuela y encontrará gente que, sin haber estudiado un ápice de ópera, ofrece unas posibilidades sorprendentes. Las voces impostadas, timbradas y melodiosas más hermosas que se pueda imaginar. En cada familia venezolana hay alguien que canta o toca un instrumento. Traemos eso en los genes y en nuestra difícil actualidad, eso ayuda mucho”, terminó diciendo.

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