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Un niño podrá hacer la Primera Comunión pese a la oposición del padre

COMMUNION
Wideonet - Shutterstock
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La Audiencia de Palma de Mallorca aprueba la decisión porque no ve "peligro ni perjuicio para el menor"

La sección cuarta de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca ha dictado un auto por el que la madre de un menor podrá decidir si este hace la Primera Comunión y, en consecuencia, a asistir a los cursos de catequesis previos. De este modo, la sala admite el recurso de la madre, que en primera instancia recibió fallo contrario por parte del juez.

A la madre “se le autoriza para que el niño haga la catequesis ahora, junto con sus compañeros de clase y junto con sus amigos, y que pueda recibir el Sacramento, si así lo decide, cuando el niño tenga entre 11 y 12 años que será razonablemente más maduro“.

Los padres del niño y de su hermano, también menor, no han estado casados (ni en matrimonio religioso ni por lo civil) y desde marzo de 2016 -una vez dejaron de vivir juntos- viven en régimen de custodia compartida de los hijos menores. Ambos son titulares de la patria potestad. Pero al haber disconformidad en la toma de decisiones, ha sido finalmente la Justicia la que ha tomado cartas en el asunto.

Durante el curso escolar 2016-2017 se acordó que los hijos residirían con el padre desde las 9 horas de la mañana del lunes hasta las 9 de la mañana del miércoles; y con la madre desde las 9 horas de la mañana del miércoles, a las 9 de la mañana de los viernes. Se reparten los fines de semana de forma alterna desde las 9 horas de la mañana del viernes a las 9 de la mañana del lunes.

La madre quiere que su hijo realice la Primera Comunión en la parroquia de la población donde residen tanto ambos padres como los niños, y por eso quiere también que vaya a la catequesis, que se celebra los lunes (día en que el niño está con el padre).

 

El padre piensa que la catequesis es “un adoctrinamiento”

El argumento que daba el padre para no querer que su hijo hiciera la Primera Comunión es que considera que la catequesis “es un adoctrinamiento” y que sería paradójico en la vida del niño ya que “está en un ambiente laico” y “si uno se bautiza es para seguir después las normas de la Iglesia Católica”. El niño, efectivamente, tal como se recoge en la sentencia, está bautizado en la Iglesia Católica, “acude a los actos propios de la misma y según su madre es educado por ella en la fe católica“. Acude al colegio público de su municipio “donde cursa la asignatura de Ética“.

El padre, por su parte, y según el texto del auto, “no niega estar bautizado, ni su formación católica, ni se opone a que el hijo sea educado en la fe católica, y su oposición se centra más bien en la poca madurez del menor para comprender el verdadero sentido del sacramento”. Cree también que el menor “ve la celebración más como algo lúdico o festivo que religioso”. Considera también que “llevar al niño a catequesis constituye un acto de “adoctrinamiento”.

En el escrito, la Audiencia Provincial recuerda que “la Primera Comunión es, tras el bautismo, el segundo acto importante en la vida de los niños católicos“. “Es un acto -explicita- que en la religión católica solo se hace una vez en la vida, para el que es preciso una previa preparación a través de la catequesis y a una concreta edad, precisamente sobre los 9 años, normalmente junto a otros niños y niñas de su misma edad y colegio. Suele ir acompañada de una celebración familiar festiva a la que también pueden acudir amigos del niño quien tradicionalmente, especialmente en el caso de las niñas, llevan un bonito vestido”.

La Audiencia considera “no atendible” la oposición del padre a que el niño acuda a clase de catequesis, y haga la Comunión basada en su poco discernimiento o falta de coherencia con la vida que va a llevar después” ya que “no encuentra acomodo en una voluntad contraria a que el niño sea educado en la religión Católica, o en un perjuicio o peligro para el mismo”. Tampoco ve incompatible “estudiar Ética en el colegio y acudir a Catequesis en la parroquia o incluso en el propio colegio”.

La Audiencia supone que el niño quiere hacer la Primera Comunión y dice que la voluntad del menor no es obstáculo (sea cual sea, porque no es totalmente decisiva) “para acceder a la petición materna” ya que “no es él quien
decide sino sus progenitores aun cuando la ley exige que se les oiga a partir de determinada edad”.

Por todo lo dicho, la Sala no ha encontrado “motivo objetivo por el que deba denegarse a la madre la autorización interesada, al no apreciar peligro ni perjuicio para el menor, quien necesariamente debe realizar los cursos de catequesis para comprender la trascendencia del acto para el que se preparara, y que implica formarse en la doctrina de la religión Católica. Precisamente es imposible hacer la Primera Comunión sin realizar previamente la catequesis, de ahí la importancia de acudir a la misma. Sera una vez finalizada la preparación cuando tendrá lugar la celebración, que además de un acto religioso, tiene un componente lúdico festivo innegable”.

El auto subraya “que no se trata de que [el niño] tenga necesidad o no de hacer la Primera Comunión, sino de que es un acto consecuente al bautismo del niño, que tiene lugar a una edad determinada, y que es querida por un progenitor, que no genera daño ni perjuicio alguno al hijo, ni al padre, que está bautizado, obligándose la madre a sufragar el coste económico de la misma, que precisa de una preparación“.

Como el padre no puso objeción alguna ni al día en que la catequesis tiene lugar, lunes (en que el menor vive con él), ni al lugar -la parroquia de su pueblo- el auto no se pronuncia al respecto y los da por buenos.

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