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Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE): desactivar la violencia, activar la paz

ESPERE
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Piden una civilización nueva, de la convivencia, de la compasión y, sobre todo, del perdón

“La paz es el camino”, es el nombre de la reflexión que hizo el sacerdote colombiano Leonel Narváez, tras clausurar el Quinto Encuentro Internacional de Escuelas de Perdón y Reconciliación, ESPERE, que tuvo verificativo del 12 al 15 de octubre pasado en Santo Domingo, capital de República Dominicana. La Misa de clausura se llevó a cabo en la Catedral Primada de América.

Con la asistencia de 270 participantes que viajaron de 19 países alrededor del mundo, el padre Narváez, quien es el actual presidente de la Fundación para la Reconciliación y el creador de las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE), se refirió, en su reflexión tras la clausura, a dos momentos intensos del Encuentro.

Primero, dijo, con respecto a la Misa de clausura en la Catedral Primada de América, “me conmovía poderosamente estar en una construcción de piedra caliza (construcción encargada por el Papa Julio II en el año 1504 y que empezó en 1512), pues de muchas formas refleja el dolor de miles de indígenas y negros locales, obligados a la servidumbre de la esclavitud y del trabajo forzado”.

Segundo, “me llamaba la atención, de forma poderosa, percibir que por lo menos el 85 por ciento de los participantes eran mujeres de 19 países del mundo. Quise entonces pensar que esa Catedral Primada de América, ya desde su origen había sido dedicada a otra mujer, María de la Anunciación, madre de Jesús”.

El futuro es de la mujer

El padre Narváez recordó que habían pasado 40 años de la llegada de los colonizadores españoles cuando en México en 1531, “aparece otra vez, esa misma mujer, ahora con el nombre de Guadalupe, como consuelo no solo para el indígena Juan Diego, sino para todos los que él representaría posteriormente en todo este continente”.

Eso lo llevó a pensar y precisar que “el futuro de la humanidad es ciertamente femenino”, refiriéndose a la presencia en América Latina de María de Guadalupe y al papel que están jugando las mujeres en la concreción de la paz, la reconciliación y el perdón en la región.

Para el sacerdote fundador de las ESPERE, en el continente americano y en el mundo, “se están extinguiendo los conquistadores que, con ejércitos, armas e infligiendo mucho dolor, doblegan y someten a las personas”.

Lo que viene ahora es el ejército de los pacifistas, los que conciben el perdón como principal –y única—arma para lograr la reconciliación entre hermanos.

También el padre Narváez subrayó, en su reflexión, publicada en El Observador Digital* que está acabando “esta horrible noche de la humanidad (noche de los últimos 4.000 años por decir lo menos) y se anuncia, aunque sea solo con los susurros de pequeños grupos como éste (el de las Escuelas del Perdón y la Reconciliación), la aurora de una civilización nueva, de la convivencia, de la compasión y, sobre todo, del perdón”.

En la Misa de clausura, el padre Leonel, como es conocido entre todos sus seguidores, confesó que no pudo hacer menos que tomar el micrófono “y gritar a los presentes que los felicitaba con todas mis fuerzas, porque a través de la vivencia del perdón y la reconciliación hacían ya realidad en pequeño, tierras nuevas y cielos nuevos”.

Con información de El Observador Digital

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