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Un Papa sin ínfulas de estrella

@Cyberteologia
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Papa Francisco responde a conversaciones de ‘tú a tú’, no importa que tenga de frente grupos pequeños o de mediana grandeza

El papa Francisco con su cuerpo, sus gestos y toda su persona busca la sintonía con el grupo que tiene de frente o con la persona que le entrevista o con la que conversa y no tiene ínfulas de estrella.

Es el retrato que emerge del  nuevo libro entrevista: “Ahora hagan sus preguntas” (Rizzoli pág. 240, euro 19,50) escrito por papa Francesco con Antonio Spadaro y que se lanzó el 21 de octubre en la sede de la Civiltá Cattolica.

En esta colección de entrevistas hechas de preguntas dirigidas al Sucesor de Pedro, el director de la Civiltá Cattolica explica que Bergoglio responde a conversaciones de ‘tú a tú’, no importa que tenga de frente grupos pequeños o de mediana grandeza (máximo 250 personas). El Papa mira a los ojos e indica que necesita de eso para poder comunicar.

Jorge Mario Bergoglio, es sabido, no amaba dar entrevistas. Ahora, Francisco lo hace siempre pensando al bien pastoral y no tiene el afán de promover su figura o ser un ‘personaje’.

De hecho, la primera vez que el sacerdote Antonio Spadaro le pide al papa latinoamericano una entrevista es el 14 de junio de 2013, en el marco de un encuentro para los jesuitas escritores de la Civiltá Cattolica, la revista cuyos textos son revisados por la Secretaría de Estado. El Papa dijo que no. Spadaro cuenta que sucesivamente en el discernimiento, Francisco le concede tres tardes para conversar. Así rompe su resistencia mirando hacía un bien superior en la entrevista.

El Papa se hace cercano ante las personas revelando su debilidad. Él admite cuando está mal físicamente como lo hizo con los Superiores Generales de las Ordenes Religiosas por un resfriado. Y luego eso ayuda a crear un clima relajado.

Es decir, es un encuentro más intimo y personal de lo que estamos acostumbrados los que seguimos sus audiencias generales cada miércoles o los discursos de los viajes apostólicos. Escuchamos una voz más intima de Bergoglio que habla a sus hermanos jesuitas (en Filipinas o en Polonia), religiosos, incluso hasta a ateos como en el caso de alguno de los periodistas del vuelo papal.

Spadaro señala que “Bergoglio se comprende en el camino”. Se debe leer en el momento en el que está marchando y diciendo las cosas. Incluso expresa que algunas afirmaciones se perciben después en una conexión a sus acciones. Un ejemplo: “La importancia dada al Sínodo”.

Por eso, las entrevistas que le ha hecho en 2013 y 2016 no sólo se debían transcribir, además era necesario contar cómo y qué sucedió durante el coloquio por tratarse de un “encuentro”, abundó.

En esta línea, insiste que solo así se reconoce el nuevo valor del termino periferia que considera “es una categoría profética”. De igual manera, es sugestivo lo que dijo a los superiores generales; el Evangelio no es un calmante que atormenta la conciencia. Así, desvela un pequeño vocabulario esencial para ir caminando con Francisco para entender hacía donde va (ver abajo).

Por ejemplo, una clave son sus homilías en Santa Marta, signo distintivo y único de esta pontificado. Spadaro la llama la “doctrina oral” de Bergoglio.

Como el pan que viene compartido, la palabra del Papa se parte para ser comunicada, indica el co-autor. Las comunicación del Pontífice tiene raíces en su ser sacerdote. Cura que ha pateado el barro de las calles de Buenos Aires y, ahora, como Pontífice, viajando por las periferias del mundo y las que llama también existenciales, habla con los fieles de a pie de sus problemas y vivencias.

Las relaciones son alimento de la pastoral de Bergoglio. En efecto, Francisco interroga sobre el mundo a sus 18-20 huéspedes puestos en fila para saludarle tras cada homilía en el corredor de afuera de la Capilla de Santa Marta, la residencia donde vive.

Otro elemento de análisis es la comunicación no verbal del Papa, la que los expertos llaman la paralingüística. El cuerpo del Obispo de blanco comunicador también se inclina hacía quien tiene delante y para nada parece autoritario o rígido, confirma Spadaro.

La comunicación la hace el encuentro con cada ser único e irrepetible fuera de nuestros esquemas mentales o pre conceptos. El Papa trata como un pastor también a los periodistas internacionales que le acompañan en sus vuelos por el mundo, incluso, sino creen o son de otras religiones.

Bergoglio sabe que los periodistas hacen su propio oficio y no pide favores solo que respeten la hermenéutica de sus palabras. Y esto lo motiva aún más para un acercamiento pastoral hacia ellos, describe el directo de la Civiltá Cattolica.

Francisco hace comunicación porque se sumerge en las relaciones con una o con dos o varias personas; sea aquellas que siguen sus catequesis y discursos en la plaza de San Pedro o que le estrechan la mano.

Según Spadaro el Papa crea eventos comunicativos y no quiere guiones, así como no quiere conocer las preguntas anticipadamente de las entrevistas. En este sentido, emerge un lenguaje menos rebuscado y calculado que al final, expone al Papa al fuego mediático. Sin embargo, Francisco lo que desea no es sólo aclarar o explicar, sino encontrar a quien lo escucha. Comunicar sin afinar, sin atíplenos y tantos filtros.

Es un lenguaje de la vida y no de la especulación. Por eso, es pastoral, como invitaba a hacer a los jesuitas cuando era formador: ser pastores capaces hasta de hablar de Dios a los niños. Predicar con el corazón sencillo y para tocar las fibras sensibles de quien escucha. “Abajarse” en la predicación también para poner el discurso a la merced de todos. Aquí doctrina, gestos y experiencias se besan.

Las palabras pronunciadas por Jesús no desde un Trono, sino desde la calle, parafraseando a Spadaro. Un Papa que se acerca a la inquietud del interlocutor antes que ofrecer sentencias.

A continuación, también presentamos un vocabulario ‘esencial’ para entender a Francisco en este camino, donde los términos son nomenclaturas que indican una dirección, pero que no limitan el destino que es amplio, dinámico y sorprendente.

Seis palabras: periferia, profecía, discernimiento, estrategia, poliedro y consolación para definir el “caos calmo” de un Papa que no se define en un gesto, sino en el conjunto de todo el pontificado, según Antonio Spadaro. Nosotros escogimos algunas otras como ‘esperanza’ y sin menoscabar la propiedad intelectual del co-autor citamos discursos ya realizados por Francisco en otras ocasiones.

Periferia. Los cambios de la historia inician en la periferias no como un slogan súper abusado o estereotipado. La profecía que inicia en el barrio abandonado allá donde el centro ya no tiene nada que decir. Y recuerda la exhortación a los Superiores Generales en 2016 de “ser radicales en la profecía”. Un Evangelio sin calmantes. Sin pastillas que atormentan las conciencias. La palabra de Dios para despertar el alma para ir al encuentro de los demás. Dios en el barrio abandonado o en la vereda olvidada.

Profecía: El Papa ha usado en sus homilías el termino. Sin embargo en este nuevo libro de entrevistas viene explorado como el movimiento explícito de quien sale a encontrar los significados espirituales en el día a día, en la cotidianidad y en la realidad de nuestros días. La visión de un mundo nuevo en la voz de quien se atreve. Y ese papel lo tienen – anima el Papa – los jóvenes con sus deseos de cambio y sueños de futuro, sin olvidar el pasado en un pacto generacional con la sabiduría de los abuelos. Y el puente entre ambos es la profecía de un mundo plasmado por el amor.

Clericalismo: Al lado extremo se encuentra el clericalismo, sostiene Spadaro. Explica que el Papa lo concibe como la hipócrita adhesión a las reglas. Paraliza porque esconde rigidez y anclaje al pasado. A los jesuitas de Filipinas, Francisco pide de ser creativos y de abrazar los desafíos del tiempo sin miedo.

Discernimiento: Ante la exposición de la realidad, Francisco anima a “incrementar el hábito del discernimiento”, tanto en los pequeños como en los adultos. Hoy parecería que todos tienen razón. Internet está lleno de gurús. En este sentido, considera que es esencial “el discernimiento de lo que nos conduce a la Resurrección, a la Vida, y no a una cultura de muerte”. Ya famosa la frase: en la vida “no es todo negro o blanco”. Discernir- como dijo a los jesuitas – “en el campo de Dios y en el campo del diablo”. Hoy en día los cristianos tienen necesidad de sacerdotes que los guíen “en el saber reconocer la voz de Dios entre la multitud de voces a menudo confusas  que se sobreponen, con mensajes que contrastan entre ellos, en nuestro mundo caracterizado por una pluralidad de sensibilidades culturales y religiosas”, dice Francisco a los sacerdotes italianos.

Poliedro: Otra palabra para entender como concibe el Papa la “autentica globalización” e incluso el ‘ecumenismo’. El poliedro, figura geométrica, representa para el Papa la unidad en las diferencias. “La esfera –explica– puede representar la homologación, como una especie de globalización: es lisa, sin facetas, igual en sí misma en todas sus partes. El poliedro tiene una forma semejante a la esfera, pero está compuesta por muchas caras. Me gusta imaginar a la humanidad como un poliedro, en el que las múltiples formas, expresándose, constituyen los elementos que componen, en la pluralidad, la única familia humana”.

Esperanza. Es una palabra que está implícitamente en las conversaciones con el Papa, sino en el magisterio mismo. Pero, además en el último ciclo de catequesis en las audiencias generales. “No se dejen robar la esperanza” fue la frase que retumbó en la plaza de Bolívar en Bogotá dirigida a los jóvenes. La esperanza presente en la vida de cada cristiano y a la que no se puede renunciar. “Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocación verdadera inicia con un encuentro con Jesús que nos dona una alegría y una esperanza nueva”.

El Papa va más allá del sermón del pecado como ‘terrorismo espiritual’ de antaño al llamado a vivir la esperanza como un encuentro con aquel que con alegría y esperanza nos invita a amar al prójimo en cualquier circunstancia y a vivir los momentos más difíciles como espera razonable y paciente de que ningún suplicio es eterno. Especialmente, si existen personas que salen de sí mismas, abandonando el pecado y las malas acciones, para dar esperanza a los que la han perdido. Y la esperanza se vuelve contagiosa y testimonio vivo.

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