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5 consejos prácticos para padres, de los santos Luis y Celia Martin

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Lo mejor es que quizás ya se os den estupendamente un par de estos hábitos

¿Alguno de vuestros hijos es difícil de controlar? ¿Vuestros hijos copian todos vuestros malos hábitos? ¿Os preocupa la predisposición de vuestro pequeño a los berrinches y las rabietas?

Bueno, no estáis solos. Santos Luis y Celia Martin, padres de santa Teresa de Lisieux, pasaron por los mismos problemas y tuvieron que discernir cómo resolverlos.

Claro está que ellos terminaron siendo los santos padres de niñas santos, pero la paternidad tampoco les resultó fácil y no siempre daban con las respuestas correctas.

Lo que sí hicieron fue perseverar y seguir esforzándose para satisfacer las necesidades de sus hijas y para criarlas en un hogar de amor.

Aquí tenéis cinco consejos útiles para padres de parte de los santos progenitores de la Pequeña Flor, quizás nos ayuden hoy con nuestras dificultades para criar a niños virtuosos en el mundo moderno.

Consagrad a cada niño a Dios desde el mismísimo comienzo

Celia tenía la costumbre de consagrar a sus hijos a Dios inmediatamente después de dar a luz, usando la siguiente oración.

Señor, concédeme la gracia de que este niño Te sea consagrado y que nada venga a empañar la pureza de su alma.

Aunque los frutos de esta consagración no eran inmediatamente evidentes, pone de manifiesto la dedicación que ponía en su forma de educar. Quería que todos sus hijos fueran santos, pero no esperó a trabajar por ese objetivo. Sabía que “ahora” era el mejor momento para empezar.

Amad a vuestros hijos con abundantes cantidades de afecto

Es fácil olvidar lo mucho que necesitan amor nuestros hijos, en grandes cantidades. Luis y Celia amaban a sus hijas con un gran cariño, se aseguraban de que todas supieran el grandísimo amor que sus padres sentían por ellas. Céline Martin escribió sobre su padre: “Aunque duro consigo mismo, siempre era cariñoso con nosotras. Se desvivía por nosotras. Ningún corazón de madre podía sobrepasar el suyo”.

Una de las formas en que Luis expresaba su cariño era usando apodos afectivos para sus hijas que expresaran su amor particular por ellas. A Marie la llamaba “Diamante”; a Pauline “Fina Perla”; a Céline “Intrépida”, “Léonie de buen corazón”; y a Teresa “Pequeña reina” o “Ramillete”.

No os rindáis si vuestro hijo es difícil

Celia tranquilizaba a su hermano en una carta para que no se preocupara si algún joven era difícil de manejar.

No te intranquilice si descubres que tu pequeña Jeanne manifiesta mal genio. Eso no evitará que madure hasta ser una excelente muchacha más adelante, y que incluso sea tu consuelo. Recuerdo que Pauline, hasta los dos años, era igual, y yo estaba angustiadísima con ella… y ahora es la mejor de todas. Pero debo decirte que tampoco la consentí. Por pequeña que fuera, nunca permití que se saliera con la suya.

Pauline no fue la única en la familia Martin que generó estrés parental. Tanto Teresa como su hermana Léonie mortificaron a su madre Celia. Sin embargo, Celia y Luis no se rindieron y continuaron esforzándose aunque su trabajo pareciera infructífero al principio.

Sed un ejemplo de caridad para vuestros hijos

Nuestros hijos imitan todos nuestros actos, para bien y para mal. Luis y Celia hicieron lo posible para servir de modelo a sus hijas con el trato al prójimo. Céline escribió que su padre era paciente con los demás, incluso cuando le trataban con dureza.

Una ocasión le acompañé a cobrar la renta de la casa de una inquilina; era en la calle principal de Lisieux. La mujer se negó a pagar y corrió tras él profiriendo insultos. Yo estaba horrorizada, pero él permaneció tranquilo y no pronunció réplica alguna, tampoco se quejó de ella después.

¿Cómo podemos esperar que nuestros hijos sean pacientes y amables con otras personas si primero nosotros mismos no somos ejemplos de ello?

Jugad con vuestros hijos

Hoy en día nos tienta la facilidad con la que podemos dejar a los niños delante de una pantalla y a duras penas dedicar tiempo a jugar con ellos. Sin embargo, a veces nuestros hijos necesitan nuestra atención, incluso en el reino de los juegos.

Céline escribió que su madre “incluso jugaba con ellas de buena gana, a riesgo de que sus propias labores diarias se alargaran luego hasta medianoche o después”. Luis se unía también a los juegos y a menudo elaboraba pequeños juguetes para sus hijas, inventaba juegos y les cantaba canciones.

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